Del acaparamiento a los tipos al 2: el hilo se parte otra vez
El hilo deja los ladrillos y se mete en los impuestos. Lain Coubert coge la propuesta de gravar la segunda vivienda al 25% y la tercera al 50% y la desmonta línea a línea. A partir de ahí la discusión se parte entre los que defienden que se construya más y los que sostienen que aquí lo que hay es acaparamiento. En medio, frangelico cuenta por qué Asturias se está llevando industrias de defensa y cebollin-o rescata una promesa electoral con fecha.
Qué se ha sabido
cebollin-o pega el enlace y suelta el dato: en 2023 el gobierno prometió
267.000 viviendas y en 2026, dice, lo que hay son campamentos en Ceuta y en Madrid. La fuente es
el repaso de El Independiente a los anuncios de vivienda de Sánchez desde 2023.
Mentecaliente2 avisa de lo que viene: el martes se aprobará «alguna medida estética» para frenar desahucios y limitar alquileres, y calcula que tendrá efecto hasta las próximas elecciones.
frangelico trae el mapa eléctrico. Asturias, dice, es de los pocos sitios con capacidad porque históricamente ha tenido un consumo muy elevado que ha dejado huecos, y por eso hay industrias de defensa yéndose allí. Ferrol también se beneficia. APRENDIZ DE BRUJO. añade que la energía será una variable más para dar permisos de obra.
frangelico suelta otro: si el mayor tenedor tiene
19.000 pisos, no hay grandes tenedores. En Alemania los hay con cientos de miles, y en cada pueblo grande la mitad de las casas es de la familia rica local. En Alemania, Suiza y Austria hay más gente de alquiler que en propiedad. Remata con que Alemania debería haber levantado unas
700.000 viviendas al año desde hace dos décadas.
Carajote pone precio a la comparación hotelera de BigTwentyOne: montar un hotel son
15 millones de euros mínimos. BigTwentyOne había preguntado por qué a un hotel se le pide todo y a un piso turístico casi nada.
Indignado añade que lo que diga el Constitucional vale poco, que se ha demostrado que es un tribunal político, y propone meter el impuesto en el IBI o crear otro que se pague cada año.
Dónde está la bronca
Dos bloques otra vez. De un lado, nada2 y Otto_69 sostienen que no hay monopolio ni acaparamiento, que el precio del alquiler no es el problema sino el síntoma, y que cuanto más se construye más barato sale. Otto_69 abre culpando al Estado de limitar la construcción. Del otro, Polo_00 y pepitogruñon insisten en que esto va de acaparamiento y financiación, y pepitogruñon pide expropiar. Pantxin lo resume: no lo quieren solucionar ni unos ni otros.
La refriega más técnica la abre Lain Coubert, que llama analfabetos económicos a los que defienden el impuesto y desarrolla por qué: menos compradores para inversión, menos vivienda en alquiler y mayor rentabilidad exigida a la poca que quede. Y remata con el incentivo cómico: todo el mundo querría que su piso figure como primera vivienda habitual, así que lo que se crea es una industria dedicada a esquivar el impuesto.
BigTwentyOne responde a su propia pregunta con una salida sencilla: o se pide lo mismo a todos o no hay nada que hacer. Otto_69 monta su analogía con pescaderías y panaderías: nadie llama acaparador al pescadero. Y añade que regular el alquiler por decreto es como regular la fiebre a 36,5 grados.
Pancuronio rebaja el alcance de la expropiación: aunque se expropiaran y se regalaran, no se arreglaría nada. pepitogruñon contesta con un «Exprópiese» y con citas bíblicas sobre la deuda: Proverbios, Romanos, Lucas. BigTwentyOne le dice que eso no tiene nada que ver. Abort&cospelo apunta a las segundas y terceras residencias en manos de compradores extranjeros, sobre todo europeos, y pide trabas fiscales y, en casos extremos, expropiación.
El cálculo de Lain Coubert, paso a paso
Lo desglosa: gravar al 25% la segunda vivienda y al 50% la tercera no acaba con la especulación, acaba con buena parte del mercado del alquiler. Menos compradores de inversión, menos vivienda destinada a alquilar y más rentabilidad exigida a la que quede. Con el añadido de sociedades, familiares y transmisiones cambiando titularidades para colocar el piso como habitual.
Pure Blood le responde que aquí cada uno mira por sus intereses y que prohibir el alquiler es una mala idea. Carajote lo cierra por la vía rápida: el alquiler no debería existir.
Qué cambia respecto a antes
Entra material que no había salido: la red eléctrica como cuello de botella real para levantar naves y viviendas, y la comparación hotel contra piso turístico con su cifra. También aparece por primera vez el frente de la financiación pura. Catacroquer sostiene que el precio no lo marcaba la oferta, sino los tipos al 2 y las hipotecas al 100% a 40 años. fluffy añade que en los primeros años de hipoteca casi todo lo que pagas es interés, apenas capital.
Y Pancuronio reparte la culpa hacia arriba: los políticos y quienes controlan la impresora, dice, son los principales causantes de la pérdida de poder adquisitivo.
frangelico cierra su parte con el contrapeso a las cifras de la burbuja: muchos visados de obra nunca se iniciaron, y aun así en la década se construyeron de verdad unos
5 millones de viviendas en un país que ganaba más de
800.000 habitantes al año en algunos ejercicios.
Sobre la propuesta fiscal, la cosa queda donde estaba: unos la ven como la única forma de cortar la especulación y otros como un impuesto que encarecerá el alquiler que quede.