La acampada de Sol entra en el hilo y todos miran al martes
Un tuit entra al hilo y lo desordena: la acampada de Sol crece. Eso es lo que pega maestroburppp, y a partir de ahí la conversación deja de discutir hipotecas para discutir qué pasa el martes. Ilich Ramirez Sanchez pide masa crítica para ese día y sostiene que el Gobierno central puede aprobar unas medidas que la Comunidad de Madrid rechace aplicar. Carajote, mientras, trae otra escena de la misma semana.
Qué se ha sabido
El tuit es de Julián Macías Tovar y dice, con foto, que cada vez hay más gente acampada en Sol.
Carajote cuenta que una hora antes ha visto en el foro el post de un «empresario» que ha metido
11 personas en un piso de 7 habitaciones. No da más datos, pero el dato cae como una piedra.
vienedelejos pone la foto del parque: hoy, dice, el
70 % de los españoles siguen siendo dueños de la vivienda en la que residen, y pregunta quién forma el 30 % restante. Veinticinco años atrás, añade, el alquiler era residual y no era un problema.
Mongoose aprieta con el margen: vender comida o ropa con un
5 % bruto o neto no es especular, y en la vivienda pasa lo mismo. Como salida, pregunta por qué no se permiten módulos prefabricados tipo mobile home o contenedores en espacios habilitados.
frangelico trae Viena a la conversación: un piso municipal de
90 m2 no céntrico se paga a
900 euros. pepitogruñon recuerda que la construcción es el
5,5 % del PIB. Ilich habla de un fondo de Dubái con más de
500 pisos turísticos en Madrid. Y Carajote deja otra: en una parcela sin luz ni agua no dejan cavar un pozo, poner placas ni levantar una casa de madera.
Jose resume su receta en cinco líneas: construir más, quitarle el suelo a los ayuntamientos, quitar impuestos a la primera vivienda, que el mercado sea de particulares y no de fondos, y dejar el turismo en hoteles y apartamentos.
Dónde está la bronca
El choque de fondo es el de siempre, pero hoy con nombres: regular precios o reducir demanda. Pancuronio sostiene que
regular precios genera escasez y un no mercado y que por debajo del coste más un porcentaje nadie construye. Avulense64 le responde con los test COVID, las mascarillas y la bombona de butano: topó el Gobierno el precio y no escaseó nada.
Algunos ganaron menos, pero no perdieron, zanja.
Ahí entra la propuesta que se lleva la mañana: la confiscación. Ilich la defiende por lo civil o lo militar para grandes fondos y bancos, pasar todo al Estado y regular el precio según el poder adquisitivo de cada familia. Mongoose la llama comunismo radical y avisa de fuga de capitales y cero inversión. Ilich responde que un fondo extranjero con cientos de pisos en Madrid perdería el activo y no podría hacer nada. La discusión se encona y acaba con un forero recriminando a otro que le atribuya cosas que no ha escrito.
El segundo frente es la acampada. maestroburppp, que dice haber participado mucho en el 15M, sostiene que aquello estaba lanzado desde el principio y que
es casi imposible organizar nada real o espontáneo. Ilich lo lleva a su terreno: revolución de color, presencia de servicios de información y una conclusión irónica sobre quién tendrá que salir en patera. Los dos esperan el martes.
El tercero es la demanda. Una parte responsabiliza a la inmigración de la presión sobre el alquiler; Botones Sacarino sitúa ahí el origen del problema; Power Ranger en paro lo resume en construir y dejar de meter gente. frangelico lo matiza: la proporción de extranjeros en los tramos bajos de renta es enorme, y ahí es donde más aprieta la competencia. Otros participantes llevan el diagnóstico a la banca y al dinero financiero, sin que el hilo lo respalde con datos.
El casero que no sube el precio
Avulense64 cuenta su caso: tiene pisos en Madrid a precios bajos, podría pedir
1.300 euros por uno y tendría cola, pero no lo hace. Se queda con el inquilino que nunca le ha dado problemas porque, dice, le daría vergüenza. Y lanza el ejemplo del piso heredado que hay que poner a
1.500 euros al mes porque al heredero no le queda otra. pepitogruñon apunta a otra cosa: en España la cultura de la vivienda social pasa por no pagar nada, y la VPO puede ser un camino. Si se arrasa la construcción, avisa, las consecuencias son para todos.
Qué cambia respecto a antes
Se acabó la hipótesis de las tiendas de campaña: ahora hay una acampada real, con tuit y con fecha. El martes entra en el calendario del hilo y varios mensajes giran alrededor de lo que pase ese día. La confiscación deja de ser una palabra suelta y se concreta en fondos y bancos, con respuesta inmediata sobre fuga de capitales. Aparece el 15M como tema propio, entre el recuerdo del que estuvo y la sospecha del que mira atrás. Y la VPO, que hasta ahora solo salía como precio inalcanzable, se coloca como posible salida. El hilo no cierra nada: espera al martes.