De los costes de autopromoción al grito de la inmigración
El tramo arranca con una cuenta y acaba a voces. Pancuronio cuenta que estudió construirse una casa y desistió: calidades altas, sótano, jardín y piscina disparaban el presupuesto, y encima van el ahorro energético obligatorio, los impuestos y los intereses de los préstamos. Lo que le hizo tirar la toalla, dice, fueron los plazos de la burocracia y la pasta. A partir de ahí el hilo deja de discutir y se parte en varios frentes: los costes, la mano de obra y una pelea que ya no va de vivienda.
Qué se ha sabido
El desglose de Pancuronio es lo más concreto del día. El sótano encarece muchísimo la construcción; el jardín y la piscina desperdician suelo en parcelas que ya de por sí son pequeñas; el ahorro energético se impone por obligación. Él lo cuenta como quien ya lo intentó: estudió la promoción, echó números y la dejó por los plazos y el coste previo.
Gonzalor añade su lista: restricciones del terreno por parte de los ayuntamientos, estudios de impacto de género, certificado de impacto ambiental, catas arqueológicas, certificado de eficiencia energética
«y miles de trámites burocráticos más que encarecen y retrasan cualquier proyecto». Su resumen: construir en España es una locura y una ruina, y por eso no se construye.
nada2 enlaza
un reportaje sobre el patrimonio inmobiliario de una familia vinculada a la CUP para hablar de los que, según él, se creían inversores. pepitogruñon suelta de paso que habla con conocimiento de causa: dice que es arquitecto técnico.
HaCHa abre otro frente: la mano de obra. Sostiene que el sistema es esclavista y que la mano de obra española no se puede pagar desde hace más de veinte años; que ya no se encuentran españoles para los curros malpagados y que, cuando aparecen, piden teletrabajo. Janus cambia de tercio y apunta a la red eléctrica: no se ha invertido lo suficiente en transporte y distribución, dice, y con la competencia de los centros de datos y la intermitencia de las renovables, una explosión de actividad no sería sostenible.
También caen dos enlaces. fluffy responde a una pregunta con un tuit (
) y en el tramo aparece
un estudio que proyecta despoblación masiva en casi la mitad de las ciudades estadounidenses para 2100.
En cifras sueltas: Pancuronio pide a fluffy que le diga cuánto cuesta una unifamiliar en una parcela de
400-600 m2 a las afueras de Madrid, Barcelona o Valencia. No recibe el número. pepitogruñon habla de
122.000 millones de euros con intereses y replica que en
2007 éramos menos y la vivienda era tan cara o más que ahora.
Dónde está la bronca
El choque de fondo se recrudece. GM:KL&33 ironiza con que la ley de la oferta y la demanda es falsa y que las ciudades no pueden crecer; su apuesta es dejar que lo resuelvan quien ofrece y quien demanda,
«se llama dejar vivir». Añade que, en libre mercado, medio Madrid estaría siendo demolido y reconstruido,
«y no digamos Barcelona». Pancuronio le matiza que todo depende de la anchura de la calle y de la superficie edificable, y sobre el suelo lo tiene claro: para levantar grandes manzanas hay que adquirir parcelas y los propietarios no las venden.
Ahí entra pepitogruñon. Repite su tesis de que esto no es un mercado y de que no se puede arreglar un no mercado con lógicas de mercado. Fausto1880 se lo achaca al político que ha hecho el suelo escaso y caro. Y el intercambio se degrada: hay cruce de pullas, uno le dice a otro que no tiene ningún plan que no sea servir a la banca, y varios mensajes se van en descalificaciones personales. También hay quien presume de oficio frente a quien presume de saberlo todo.
Luego está el grito. Vegana32 escribe en mayúsculas insistiendo, una y otra vez, en que el problema es la inmigración, con insultos incluidos hacia otro forero. Otra intervención pide deportaciones masivas. Son las posiciones más extremas del tramo y se quedan ahí, sin datos que las sostengan, mientras el resto sigue con costes, suelo y trámites.
En medio, alguna frase más templada. fluffy recuerda que todos los que compraron en la época de Aznar se han alegrado de hacerlo. AH1N1 corta por otro lado: dice que en los años cincuenta había un mundo por construir y que ese mundo ya se construyó; ahora toca adaptarse al mundo nuevo. FerminDeLeguia apostilla que, para empezar, antes había sobrada mano de obra.
Qué cambia respecto a antes
Lo que se discutía en el tramo anterior —prohibir o no, suelo público o libre— pierde peso. Este va de cuentas y de quién pone los ladrillos. Entra un asunto que no había salido: la falta de mano de obra en los oficios y la presión sobre la red eléctrica. La pregunta de Pancuronio sobre el coste real de una unifamiliar se queda sin respuesta. Y el tono baja de nivel: tres o cuatro mensajes se van en insultos, alguien reclama autoridad por su oficio y el grito de la inmigración vuelve en mayúsculas, sin desglose ni cifras que lo respalden.