Funci-vago propone 500.000 VPO al año y el hilo se parte
Funci-vago entra con un plan de tres puntos y el tramo se reordena alrededor de él. VPO a mansalva, concesiones larguísimas y el Estado tapando el agujero si a las constructoras no les salen las cuentas. A partir de ahí el hilo se parte en dos: los que quieren que construya lo público y los que repiten que sin libertad de intercambios no hay un ladrillo.
Qué se ha sabido
El plan lo suelta Funci-vago: construcción masiva de VPO,
500.000 anuales, en alquiler y en propiedad pero en concesión, sin poder liberarlas hasta los
75 años; quien quiera vender antes, la devuelve al Estado por lo que costó actualizado al IPC. Si a las constructoras no les da, el Estado abona la diferencia. Suma una ley que rebaje la burocracia de planes generales y licencias, con ayuntamientos obligados a urbanizar zonas grandes y suelo abierto a cualquiera que tenga proyecto. Y relajar los códigos técnicos de edificación, que van camino de ser inmanejables.
TODOS AL GUANO pone la foto del mercado con dos sueldos:
Hans el alemán, con 4.000 euros, compra en España; Paco el español, con 1.200, no compra ni aquí ni fuera.
nada2 insiste en el desfase: llevan años entrando
500.000 habitantes nuevos al año y no se construye barato desde hace
50 años. Añade que
20.000 personas en Madrid no son nada. Y saca a Casa 47 como ejemplo de lo caro que sale lo público cuando entra la estructura: web, salarios y viviendas.
selenio vuelve sobre el incremento patrimonial. Dice que lo lleva defendiendo tiempo y que tocarlo eliminaría a buena parte del inversor.
En medio del tramo aparece colgado un vídeo:
Y maestroburppp suelta su propio ritual, con «ITS SO OVER» y «ITS SO BACK», la fecha tope cruzada y un tuit de la cuenta @anabology sobre un modelo de IA al que le dan un prompt, Midjourney y un moodboard y devuelve una imagen.
Dónde está la bronca
La primera grieta es qué papel tiene el Estado. GM:KL&33 lo dice sin adornos: no hay mayor mafia que el Estado y hay que reducirlo al mínimo. Su receta es libertad de intercambios entre personas y, con eso, te ahorras toda la burocracia. Cuando le preguntan de dónde salieron las cosas que ya están construidas, contesta con otra pregunta: ¿por amor? Y avisa de que la mayoría de los españoles son propietarios o esperan una herencia, así que lo de las calles ardiendo lo ve improbable.
Del otro lado, APRENDIZ DE BRUJO pone el orden de los factores: primero repartir la riqueza y después afrontar la vivienda, porque con migas no se hace un bocata. Carajote va al hueso del negocio: si quieres hacer negocio, adelante, pero no con las viviendas; si quieres ser rentista, monta un hotel. Lo que no acepta es acaparar para alquilar. Y Funci-vago cierra su propio arco: dejó de creer en el laissez faire a la vez que en los Reyes Magos.
nada2 defiende el otro flanco: no hay acaparamiento, la inmensa mayoría son pequeños tenedores, y sin inversor no hay alquiler ni, probablemente, construcción. La gente no trabaja gratis.
Aquí entra el aviso gordo. Ilich Ramirez Sanchez sostiene que, si las medidas salen adelante y hay quien se niegue a aplicarlas, van a arder las calles y va a costar víctimas si no se interviene. Dice que avisó de que septiembre se liaría y que no se equivocó. Le contestan por dos vías: que la que hay liada desde ayer es una performance de adolescentes y que 20.000 personas en Madrid no mueven nada.
El eje izquierda-derecha también se rompe. Ricardo-Barcelona sostiene que identificar empresario con derecha y capitalismo es un error, que las subvenciones y las adjudicaciones no entienden de siglas y que mientras no se entienda eso no habrá salida. River in the street apunta su propia receta: control de la inmigración.
Queda un coletazo del asunto religioso. pepitogruñon vuelve a la carga con el préstamo dentro de la comunidad y la cuota que se paga aparte al rabino por santificar el contrato, y le responden por el mismo camino. En eso no se llega a nada.
Qué cambia respecto a antes
El terreno se mueve. La disputa sobre la usura y el interés se aparca: solo queda ese coletazo final. Entra por primera vez un plan con números concretos, no una consigna de pancarta. Y aparece una predicción con fecha —el lío de septiembre— y una respuesta que la rebaja a nada.
Lo que se da por superado: el pulso sobre si expropiar o no deja de ser el centro. Ahora la pregunta es quién construye, a qué precio y con qué suelo. nada2 y GM:KL&33 acaban coincidiendo en una cosa sin decirlo: si no hay negocio, no hay ladrillo.
Y queda abierto el frente nuevo: cuánta gente tiene que estar en la calle para que el hilo deje de hablar de porcentajes y empiece a hablar de lo que viene en las próximas semanas.