De quién es el piso mientras hay hipoteca: el hilo se parte
El hilo ha cambiado de tercio. Ya no se pelea por el precio: se pelea por el título de propiedad. Un participante pregunta si se construía muy por encima de la demanda, por qué el precio no se hundió cuando se cerró el crédito, y a partir de ahí el foro se abre en tres frentes: el rescate bancario, la naturaleza del préstamo hipotecario y quién paga la fiesta.
Qué se ha sabido
Pancuronio vuelve con números nuevos. Dice que conoce a varios que han tirado de autopromoción y que
de los 400.000 euros no baja ninguno, y aclara que no se trata de chalets ni mansiones. Frangelico le da la explicación técnica: 200 m² en planta con calidades medias sale por ese dinero, porque en una casa unifamiliar hay elementos que no se reparten entre unidades como en la construcción en altura.
CaCO3 pone la cifra de presión demográfica: entran
más de 600.000 personas al año y no hay grúas suficientes para absorberlas. Vegana32 habla de 700.000 anuales durante quince años. AzulyBlanco sostiene que diez millones de residentes no deberían estar aquí porque, según él, no están trabajando.
La vivienda social entra como referencia histórica. Ht4dbi0ug pregunta si no se puede hacer vivienda pública y recuerda que se levantaron barrios enteros, con Bellvitge como ejemplo. Nada2 echa la vista a los años sesenta:
cuatro millones de viviendas baratas sin cobrar impuestos, dice, frente a las trabas de ahora.
Catacroquer lanza el diagnóstico del día: el problema no tiene una solución,
tiene soluciones, y todas son complejas, y por eso no le renta a ningún partido. Caballero de la Tenaza avisa de que sin seguridad jurídica para propietarios e inquilinos el escenario es de estado fallido. Pepitogruñon insiste en que el rescate financiero no fue nada complejo: endeudaron al país, cerraron los embargos y mantuvieron los precios altos para que el alquiler nunca saliera más barato que una letra.
En el capítulo de rentas y prestaciones, AH1N1 cree que el país va hacia el ingreso mínimo vital o una renta básica universal, y lo atribuye a un mensaje que, dice, se compró durante la pandemia. FerminDeLeguia apunta en otra dirección: hay millones de personas que no esperan que el Estado les resuelva la vida, sino que
los mantenga, y vaticina que en el futuro el que no trabaje no comerá y que la inflación empujará a mucha gente a salir de las ciudades.
Dónde está la bronca
El choque grande es jurídico. Un participante sostiene que en toda hipoteca viva el propietario único es la entidad financiera, que el firmante es un mero intermediario y que la banca no asume riesgo, porque lo que pierde en una ejecución lo recupera por otras vías. Su remate:
la banca siempre gana, y ni oferta ni demanda. Pure Blood le pide que defina su concepto de propiedad: el banco es titular del préstamo, el comprador de la vivienda, y si se vende por el doble del precio de compra el beneficio se lo queda el vendedor, no la entidad. Caballero de la Tenaza busca el punto medio: el banco es propietario de la parte del piso que aún no se ha pagado, y el deudor puede vender, liquidar y quedarse su parte. El primero se agarra entonces a las cláusulas que penalizan amortizar antes de tiempo. El segundo responde que una penalización no convierte al banco en dueño, y vuelve a pedirle la definición.
El segundo frente es la crisis de 2008. Fluffy sostiene que el precio no se desplomó porque, en lugar de dejar actuar al mercado, se optó por rescatar a las cajas de ahorros, y recuerda el caso islandés, donde se dejó caer a la banca. Añade que no hay medida más socialista que aquel rescate y que la izquierda habría hecho lo mismo o más. Del otro lado le preguntan dónde más hubo rescates y si en el resto del mundo no existían cajas de ahorros.
El tercero es el de las recetas. Caballero de la Tenaza rechaza de plano una banca pública. Speculo defiende que se puede invertir en construcción y que el mercado marcará el precio, pero pone el límite en el acaparamiento: si eres persona jurídica, especula con naves industriales; si eres persona física, hay un tope razonable para un bien esencial. Y remata contra la regulación del alquiler a medias:
si regulas, regulas el mercado entero.
Qué cambia respecto a antes
El tramo anterior se fue a la autopromoción, la mano de obra y los gritos. Aquí el asunto se judicializa: cómo se reparte la propiedad, quién pagó el rescate y si el hipotecado es dueño o inquilino de su banco. Entra por primera vez la vivienda social con precedente histórico y la idea de regular el mercado entero en lugar de aparentarlo. La afirmación de que Madrid pierde población mientras los alquileres suben se queda sin respuesta: nadie la desmonta, nadie la desarrolla.