Un forero: Maricarmen rechazó comprar su piso en 2005
Antiparticula suelta la que, según él, es la pieza que faltaba. El edificio era de un único dueño. Ese dueño vendió los pisos «con bicho» uno a uno, muy por debajo de mercado. El de doña Maricarmen lo compró Urbagestión con una hipoteca. Y antes de esa venta, en 2005, la propiedad le comunicó la oferta porque la ley le daba derecho de compra preferente por el mismo precio. Según este relato, la inquilina dijo no y prefirió que lo comprara el fondo. «¿Tú qué habrías hecho?», remata. El hilo no contesta.
Qué se ha sabido
Pocas cifras nuevas y muchas vueltas. Gothaus mete las suyas: una casa tan antigua se come
50-60.000 euros de reforma entre tuberías, instalación eléctrica, suelos y sanitarios. Lo sabe porque su jefe tuvo que hacer una. «Dato mata a relato», zanja. Y remata que eso no sale en ningún telediario.
El resto del tramo son enlaces. rejon encadena tuits. Uno con el «Caso Maricarmen», la ley que se aplica, los ocho años sin tocarlo y los ministros con varias propiedades.
Y otro con las propuestas del decreto: contratos vitalicios, renta que no se actualiza, impagos que no se pueden ejecutar. «8 años gobernando y ahora quiere arreglar la vivienda en 48 horas», escribe. Y avisa: el borrador ni está cerrado.
Pichorrica cree saber por qué corre tanta prisa. Su sospecha: sacar el decreto antes de que se filtre el patrimonio de según quién, y que todo el teatro que sostiene se vaya a pique. sinregistrar va por otro lado: sostiene que las escrituras ya no sirven y que el juez entiende que el inquilino paga «lo que le da la gana con regularidad». Es su lectura, no un fallo que nadie haya traído.
maestroburppp firma el tramo más raro. Enlaces al tuit de Elon Musk, a Kingsman, al tuit de Pedro Sánchez sobre la guerra de Irán y el escudo social, y a Ione Belarra pidiendo que la vivienda deje de ser negocio.
Su mensaje:
18 meses para escapar de la «underclass». Repite que han cruzado la fecha tope. Y deja
un enlace para seguir la actualidad. Julián Macías suma un tuit de gente acampada en Sol.
Dónde está la bronca
El duelo ESPASORTO-Tusade sigue sin árbitro. ESPASORTO pone su propuesta encima de la mesa:
dos viviendas por persona, cuatro por matrimonio, una más por hijo, y prohibido que las empresas compren vivienda de segunda mano. Lleva tres mensajes pidiendo el «owned»: que alguien le explique por qué eso subiría los precios. Nadie se lo da. Solo pide además mano dura con las ocupaciones.
Tusade le contesta por lo práctico: sin costes baratos no hay vivienda barata, y su límite se esquiva montando una empresa o metiendo en ella a un matrimonio con cinco hijos. Añade que la regulación excesiva y la inseguridad jurídica son lo que empuja el precio. ESPASORTO insiste en que solo tocaría segunda mano y en que hay demanda de nacionales de sobra. Se queda con la pelota.
esforzado entra por el otro flanco, con retranca: la especulación, dice, es una palabra inventada por ellos para toda ganancia que no sea la suya. Les reprocha no haberse hinchado a comprar en las subastas de la burbuja, cuando quedaban desiertas. Añade que en el precio de una casa hay más impuestos que vivienda, según su cuenta.
Y coucounancy, que viene de cruzar recriminaciones con varios, cierra con un «chao peskao me voy al ático». Antes les ha dicho que con su comprensión no se enteran de lo que pasa en la sociedad. Y les ha afeado que se miren el dedo —las ocupaciones— y no la luna —el uso especulativo de la vivienda desde la crisis anterior.
Qué cambia respecto a antes
Lo primero: el foco del «fondo». Si el relato de Antiparticula se sostiene, el comprador aparece después de que la inquilina pudiera quedarse el piso y no quisiera. Eso mueve el reproche de sitio, y el hilo no lo digiere.
Lo segundo: la conversación se muda del caso al decreto. Ya no se discute el desalojo, se discute qué lleva el borrador que aún se negocia. rejon lo resumió:
el mismo patrón de siempre.
Lo tercero: la única cifra de obra del tramo —los
50-60.000 euros de Gothaus— es de lo más respondido. Y Euler deja caer que no son casos raros: conoce tres, y reta a preguntar por ahí porque todo el mundo conoce a alguien.