El «fondo buitre» del Retiro resulta ser una pyme de dos hermanos
Tramo 18 y el hilo se da la vuelta. La pieza que sostiene media bronca desde la primera página —el fondo de inversión que compró el litigio— se cae a pedazos en cuatro mensajes.
Nefersen lo suelta sin adornos: al final el «fondo buitre» resulta ser una pyme con menos de 10 trabajadores y un único inmueble en Madrid.
frangelico afina más: una sociedad de dos hermanos que van comprando gangas, con «un par de ellas o una sola» según cómo estén valoradas en balance.
Pichorrica remata que a nadie se lo han tragado en cuanto se ha investigado un poco.
Qué se ha sabido
La composición del comprador es el dato nuevo. Nefersen y frangelico coinciden en el tamaño:
menos de 10 trabajadores,
un solo inmueble, dos hermanos. frangelico va más lejos y vaticina que detrás hay un comisionista y que la historia acabará en prensa.
rejon encadena cuatro tuits en el tramo. Uno sobre fondos que dan miedo y progres de pancarta haciendo caja con la vivienda. Otro de
Javi Rodrigo sobre la venta de un edificio de Hacienda en Madrid a BlackRock en agosto de 2024 por
204,7 millones para viviendas de lujo y residencia de estudiantes. Un tercero atribuye a
Ayuso el argumento de que la ley que protegía a la inquilina era franquista y que la desahucian dos leyes socialistas. Y un cuarto, de
Ismael Sirio, sostiene que Cataluña tiene
casi el doble de desahucios que Madrid y que allí no hay manifestaciones.
Culpable aporta su cuenta:
50 años para comprar un piso, le quisieron vender ese por
240.000 euros y hoy vale
cuatro veces más.
Antiparticula pone el otro lado: un matrimonio que junta más de
6.000 euros al mes no tiene problema con eso, y habrá
4 ó 5 beneficiados frente a una perjudicada.
esforzado mete un caso propio: un amigo durmiendo en el coche tras más de un año en sofás ajenos. Y alguien cuelga un vídeo en mitad del intercambio:
, sin que fije nada de lo que se discute.
Dónde está la bronca
La pelea ya no es el desahucio, es quién es el malo de la película. Si el comprador es una pyme de dos hermanos y no un fondo, medio hilo se queda sin argumento y el otro medio lo celebra. Pero el suelo sigue siendo el mismo:
pepitogruñon sostiene que la vivienda es un monopolio de las entidades financieras, que o te haces usurero o te tiran a una cuneta, y pide a gritos que quien defiende el sistema lo diga con todas las letras. Le responde
KUTRONIO con su cuenta personal. Y
McNulty corta por lo sano: responsabilidad individual, decisiones que determinan la vejez, el propietario no tiene culpa de cómo la señora administró la suya.
jotace da la vuelta al relato del expolio: según él, la inquilina alargó casi
20 años una situación ventajosa y le ofrecieron residencia pública, un pueblo con alquileres de 500 o pagar 1.600 por debajo de mercado.
Gothaus cierra el círculo: cuando el arrendador tiene que poner dinero para que el arrendatario viva, aquello deja de ser un negocio.
coucounancy y
Josete siguen a lo suyo, ahora con el SMI: una cosa es que sea salario de entrada, otra que quien trabaja a jornada completa no pueda pagar una vivienda digna.
esforzado responde a coucounancy con sorna por el amigo y con pregunta directa sobre sus motivos.
La cuenta de KUTRONIO
El tramo deja un cálculo de bolsa para comparar con el ladrillo. KUTRONIO cuenta que metió
10.000 euros al año</B> y luego 5.000 por semestre, reinvirtiendo dividendos: 120.000 euros aportados, más de 30.000 en dividendos en diez años y una cartera valorada en 268.000 euros al cierre. Su pregunta al hilo es si eso lo convierte en usurero. pepitogruñon contesta que la solución a la usura no puede ser apuntarse a la usura.Qué cambia respecto a antes
Se cae el marco del «fondo buitre» tal y como se venía contando, y con él la parte del debate que repartía culpas por tamaño del comprador. Entra material nuevo: la venta a BlackRock, la comparación con Cataluña, la venta ofrecida por 240.000 euros y el intento de colocar a la sociedad compradora —dos hermanos, un piso— como víctima de la bronca mediática. Lo que no se mueve es la grieta de siempre, usura contra responsabilidad, solo que ahora el ejemplo es una cartera de acciones.
Un participante avisa de que la historia del comisionista acabará saliendo en prensa. Nadie lo discute. Tampoco nadie lo comprueba.