Ceuta, un vídeo de Rallo y la ley de 1994 reordenan el hilo
El hilo deja las ofertas y se abre en tres frentes a la vez. En la jornada del
23 de septiembre se deja de discutir qué le pusieron delante a Maricarmen y se empieza a discutir otra cosa: si el caso es verdad, qué tiene que ver con Ceuta y qué se puede sacar de un vídeo de Juan Ramón Rallo sobre el mercado del alquiler. Por debajo de todo se cuela la duda que hasta ahora no había asomado: hay quien sostiene abiertamente que la historia está montada.
Qué se ha sabido
Penitentes trae un
de Rallo y lo usa para su tesis: que el franquismo se cargó el mercado del alquiler y que el liberalismo de hoy defiende la ley de la selva para que el propietario exprima las rentas del trabajo ajeno.
Conmigo no pone un caso propio encima de la mesa. Una mujer y su familia, toda la vida de renta antigua, que fueron previsores: lo que no pagaban de alquiler real lo ahorraron, y con ese dinero se compraron una casa cuando pactaron con la propiedad dejar el piso.
Jake el perro pega el
que circula como intento de desmontar el relato. Zbigniew responde a ese mismo tuit con retranca: dice que la historia es «burdisima», que es cómica y que solo falta un personaje para cerrar el cuadro.
rejon encadena varios tuits. Uno, de Fran Carrillo, recuerda que la norma que desahucia es de
1994. Otro, de Lucía Etxebarria, cifra el caso en
setenta años de alquiler con prórroga forzosa en el contrato. Un tercero, de María López-Brea, arrastra la conversación hasta Ceuta.
Antiparticula pega la tabla del
reportaje sobre las personas mayores que no se quejan, con desglose por edad y sexo. El número que más se repite de esa tabla según se lee en el hilo:
37,6 por cada cien mil en los hombres de más de 80 años.
Botones Sacarino aporta su propia fecha: su madre firmó su primer contrato de administrativa con
19 años, en tiempos de Franco, y todavía lo conserva. LÖMOCONPIMIENTOS suelta la cifra de
1.400 euros y la llama salvajada para el sitio. Klaus María contesta a otro forero con sus propios tuits sobre dónde queda el parque vacío y qué se puede esperar de él.
Dónde está la bronca
El primero de los tres frentes es la veracidad. -Alexia- lo dice sin rodearlo: la historia le huele a cuento lacrimógeno distractor y duda de que tenga algo de verdad, aunque añade que si fuera cierta y el piso fuera de un fondo, estaría con la anciana. Zbigniew va por la misma vía y se mofa del relato. Frente a ellos, otros dan el caso por real y responden que señalarlo como montaje no lo disuelve.
El segundo frente es Ceuta. rejon, Kurten y embalsamado usan la comparación para medir a quienes se han movilizado por Maricarmen y no por los vecinos de la ciudad autónoma. Kurten lo deja en una frase: no ha visto a ninguno de esos manifestarse por Ceuta. embalsamado lo formula a su manera: la comparación solo valdría si la inquilina hubiera pagado todo hasta el último céntimo, y sostiene que no es el caso.
El tercero es el de la previsión. Galvani pregunta si a los 60 esta mujer no pensó que el chollo podía acabarse. noseyo lo repite: tuvo tiempo de ahorrar, el alquiler era de su madre y al morir esta se liquidó. Conmigo no lo ejemplifica con su conocida. Recadero corta por otro lado: la mujer no ha estafado a nadie y pide que el juez exija una solución habitacional exprés tras el desalojo.
jotace lo lleva al terreno personal: recuerda que a esta señora le han ofrecido una plaza directa en una residencia pública que ha rechazado, y avisa de que ese pase de oro no lo van a tener otros. Discrepante Libre separa el asunto de las etiquetas: los fenómenos especulativos no son de derechas ni de izquierdas, dice, y reclama que se legisle contra los fondos y la especulación en vez de aprobar otras cosas. Marcus Halberstam le pone número al mercado: no es un ente abstracto, son diez mil personas queriendo cien pisos.
La bronca liberal también se reordena. McNulty sostiene que la derecha tradicional y la izquierda progresista acabarán convergiendo. Penitentes ya había puesto el vídeo como prueba de lo contrario. ATARAXIO se queja de que se monte propaganda con el caso. Y Klaus María frena cualquier plan de amortización a base de cuentas: aunque se haga, dice, no cuadra.
Qué cambia respecto a antes
Lo que se ha superado es la discusión sobre las ofertas. Se daba por hecho que se le pusieron soluciones delante y que las rechazó, y ese debate ya no da más de sí. Lo que entra es más incómodo: la sospecha de que el relato esté fabricado, Ceuta como vara de medir y una fuente sobre el suicidio en mayores que nadie había traído hasta este tramo.
La predicción que se cumplió es la de Klaus María: su respuesta al plan de subir impuestos y limitar el turismo no fue ideológica, fueron cuentas. Y el asunto nuevo es el vídeo de Rallo, que reabre el viejo choque entre mercado libre y renta antigua sin que nadie se mueva de su sitio.