La radial pierde fuerza: la soldadura de las agujas gana peso
Tres enlaces caen casi seguidos y le dan la vuelta al hilo. El primero, de Diario Sur. El segundo, de El Debate. El tercero, de Libertad Digital. Entre los tres desmontan la hipótesis que llevaba páginas mandando: la del corte limpio con radial. A partir de ahí, los que defendían el sabotaje se quedan sin argumentos nuevos y los que hablaban de soldadura los recuperan.
Qué se ha sabido
El enlace de
Diario Sur trae un testimonio que se repite en media docena de mensajes: el director de Turismo del Ayuntamiento de Málaga viajó en un tren anterior por ese mismo punto y notó un salto. Cuenta que
«al pasar por la zona donde ha ocurrido la tragedia, notamos como el tren dio un salto que se me cayó de la mesa el portátil en el que iba trabajando». Un forero resume: el problema existía antes del convoy.
El de
El Debate es más gordo. Un trabajador de Renfe sostiene que el maquinista del tren que circulaba por detrás reconoció que el descarrilamiento se produjo por
«una rotura de soldadura de carril en las agujas de entrada», y añade que «los tres primeros coches volaron directamente». El hilo se agarra a esa frase y a la fecha.
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eldebate.com
El tercero, de
Libertad Digital, mete una pieza nueva: el ingeniero de Caminos Carlos Sánchez de Roda apunta a un fallo en un «escape» de la vía, el elemento que permite circular en sentido contrario. Según ese análisis, el fallo de ese dispositivo habría sacado al convoy de la vía.
Y se añade otra fuente. Un participante pega que el sindicato de maquinistas SEFMA había advertido por escrito de las deficiencias de las vías desde
agosto de 2025, con el enlace a la noticia.
Sobre las cifras, el tramo arranca con
33 desaparecidos en antena, salta a
39 fallecidos y a media tarde varios mensajes hablan de
53 personas que iban en los dos vagones del Alvia que quedaron desintegrados. El presidente de Renfe dice que «los dos primeros vagones del Alvia están desintegrados». Juanma Moreno habla de un «amasijo de hierros» y de identificar por ADN. Y hay quien recuerda que, con control de acceso y DNI en el billete, el manifiesto da el número exacto de viajeros:
«A=B+C», resume un forero. Si faltan, están debajo del tren.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos. Un bloque sigue diciendo que eso está cortado a propósito y que se ve a simple vista. El otro responde con el oficio: aquí no corta un rail cualquiera.
Un participante que dice haber manejado muchas radiales suelta la frase que se repite durante páginas: «cortar con una radial un trozo de via se tarda un rato bueno y montas un follón de chispas y humo que se te ve a 30 kilómetros». Otro calcula discos y baterías y lo da por imposible. Y un tercero añade el detalle del sitio: entre dos túneles, en la sierra, sin dónde enchufar nada.
Al otro lado, quienes ven fractura y no corte se apoyan en las marcas. Aparece el detalle de la traviesa de hormigón partida, las rebabas y unas bandas azuladas que un forero atribuye al «recocido» por flexión. «No esta cortado con radial. Es una soldadura que se ha roto», zanja uno. Otro avisa de que la fractura de la traviesa puede ser consecuencia y no causa. Y uno más apunta que en la zona de agujas hay muchas más soldaduras que en un tramo recto: pasaron seis vagones bien y al séptimo se le enganchó una rueda.
El giro raro del tramo es la irrupción de ChatGPT como árbitro. Un par de foreros le pasan las fotos y pegan sus respuestas. La máquina primero dice que el corte es limpio y geométrico y que eso apunta a corte mecánico deliberado. Después, con más contexto, admite que también podría ser una carga explosiva dirigida, y cita el antecedente de Polonia. Un forero lo resume con sorna: «al final el maquinista dio un volantazo. Estoy deseando ver la siguiente falsedad».
Se abre además el frente de las certificaciones: quién certifica a Iryo y quién a Adif, «porque como Adif se certifique a sí mismo...». Y otro apunta a la vía renovada hacía poco: no sería la falta de renovación, sino haberla hecho mal.
Quién ha cortado hierro de verdad
Media página se va en experiencias de taller. Uno describe el corte de un tubo hueco de 2-3 milímetros y lo que dura un disco. Otro detalla que una radial de 115 milímetros no hace ni mella en un rail de 12 a 15 centímetros de sección. Un tercero pregunta directamente de dónde saca la corriente el que corta en mitad de la nada, de noche y con trenes cada pocos minutos. Y alguien lanza la duda que nadie responde: si el corte es tan limpio, ¿cómo pasan la locomotora y cinco vagones sin descarrilar y descarrilan el sexto, el séptimo y el octavo?
Qué cambia respecto a antes
La teoría de la radial pierde el sitio que tenía. La soldadura en las agujas de entrada entra con fuerza y con nombre: el maquinista. La hipótesis del «escape» de vía es la novedad técnica del tramo. Sobre el terreno, ya no se discute si hubo avisos previos: se pelean por cuántos y desde cuándo.
Lo que no se mueve es el ruido político. El tramo se llena de tuits sobre un supuesto comité en Moncloa para construir el relato, de la hemeroteca de Óscar Puente sobre viajar de pie, y de una discusión que reabre el 11M entera y se lleva tres páginas. También entra el frente de las cifras: que se comuniquen de una en una para que no se relacionen con un número redondo. Y quien sostiene que esto se olvidará en una semana, porque fuera de España deja de ser portada.