Londres y Bruselas firman el acuerdo a siete días del 1 de enero
El tramo arranca con Biden al teléfono y termina con un tratado de 2.000 páginas que nadie ha leído entero. En medio, Francia cierra la frontera por la cepa mutante, miles de camiones se quedan tirados en Kent, la City descubre que su negocio no entra en el pacto y Gibraltar se apunta a un principio de acuerdo. Cuatro semanas que van del «no hay acuerdo» a «acuerdo hay, pero mira lo que falta».
Qué se ha sabido
El 15 de diciembre
el Reino Unido renuncia a renacionalizar los buques pesqueros. Moncton trae el enlace del
Guardian y lo lee como una cesión más. Esos días Boris y Von der Leyen se sientan a cenar y de la cita no sale nada. Pat lo cuenta con retintín: ni una pista de por qué se reunieron, ni medidas conjuntas para un no acuerdo.
XeRiTo enlaza el aviso de Nissan sobre su futuro en el Reino Unido sin acuerdo. Moncton tira de hemeroteca:
Sunderland votó Brexit en un 62% y hubo vítores en la fábrica. Suma Mini en Oxford y Airbus en Gales:
más de 100.000 empleos de sueldo alto y, contando el arrastre, «facil 500.000 personas afectadas».
Lo que lo parte todo llega el
24 de diciembre. El Economista lo titula así:
Reino Unido y la UE culminan un acuerdo comercial y sellan el final del largo proceso del Brexit.
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eleconomista.es
El tocho tiene
2.000 páginas y se aplica de forma provisional mientras se traduce. Fuera quedan los servicios y el Erasmus; la pesca se queda igual
cinco años y medio. Marx lo dijo cuelga el primer análisis de JPMorgan.
Los últimos días son un atasco. Francia cierra la frontera por la cepa mutante y Leon S. Kennedy trae los titulares: el ejército movilizado para testar a
1.500 camioneros en Kent. UNKAS aporta que una ONG sij repartió comida a los conductores. El Independent publica el aparcamiento de camiones bajo la lluvia.
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independent.co.uk
El
4 de enero, primer día hábil del año, llega el aviso de la City: el mercado europeo de acciones y derivados se parte en dos y los brókers temen un día de volatilidad extrema.
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eleconomista.es
Y el vídeo que resume el tramo: un pequeño exportador de angulas. Primero pide al Brexit abrir nuevos mercados; dos años después, cuenta que el papeleo le ha comido los clientes.
creloxp trae el principio de acuerdo con Gibraltar para eliminar la verja.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en tres frentes.
El primero es el acuerdo. Pat sostiene que es solo la primera piedra de algo mayor: un consejo con 19 comités y cuatro grupos de trabajo que irá creciendo. Moncton responde que es el primer acuerdo comercial de la historia cuyo objetivo es introducir barreras en vez de quitarlas, y que perjudica menos a la UE que al Reino Unido porque deja fuera justo los servicios donde Londres tenía ventaja. Necromancer lo cierra: los alemanes tienen lo que querían, seguir vendiendo bienes a UK sin aranceles.
El segundo es la pesca. Pat insiste en que la diferencia «son solo 200 millones de libras» y que Bruselas no debería montar un drama por eso a cambio de un comercio de cientos de miles de millones. UNKAS le da la vuelta: el 70% de lo que pesca el Reino Unido lo vende a Europa, y quien se queda sin mercado es el sector británico. Ahí salta buena parte del rifirrafe, con descalificaciones personales por medio.
El tercero son los servicios y la City. OYeah sostiene que montar otra City de la noche a la mañana no es tan fácil y que el dinero irá donde convenga a quien lo mueve. Necromancer, moncton y Feriri88 no lo ven así: alquilas oficinas, mueves gente no británica y en dos o tres meses estás en Dublín o Fráncfort. De fondo, el anguileiro: Pat defiende que la UE prohibía exportar angulas fuera de Europa y que ahora se abre el mercado chino; Giles Amaury y Taliván le replican que, si el 100% de tu negocio era la UE, ganar un 30% fuera y perder el 60% dentro es mal negocio.
Qué cambia respecto a antes
Se da por superado el «no deal» como escenario. El acuerdo existe, es magro, y la pelea pasa a ser otra: aplicación provisional, quién lo lee y cómo se ratifica. Pat propone un referéndum para votarlo sin leerlo; nadie más lo secunda.
La apuesta de Escaramuza por un «soft brexit con bajada de pantalones» se cumple en la forma, no en el fondo: hay acuerdo, pero de mínimos. La de Pat de que el Reino Unido entraría pronto en el bloque del Pacífico sigue sin fecha. Entran dos asuntos nuevos: la frontera de facto en el mar de Irlanda y el DUP pidiendo el artículo 16, y el apagón de la City del 4 de enero.