Una renta antigua de ley franquista, un fondo y una inquilina de 87 años
Una mujer de 87 años sigue viviendo en un piso de Madrid. Según un participante del debate, se trata de la mejor zona de la ciudad, donde ha pasado toda su vida sin haber sido nunca rica, y el contrato que la protege arrastra el sello de una ley franquista. Según el relato que circula, el antiguo propietario llegó a ofrecerle un alquiler social con un descuento de
1.000 euros sobre lo que le tocaba pagar. Desesperado, terminó vendiendo el inmueble a un fondo de inversión.
Ahí arranca el conflicto. El comprador es, según esa misma versión, un fondo especializado en vivienda que solo tiene
una propiedad: esa. Y el asunto ha derivado en un debate político en el foro.
¿Qué es un alquiler vitalicio de ley franquista?
Son contratos de renta antigua, con alquileres congelados y prorrogables de por vida, del tipo que permitía la ley franquista que se cita en el hilo. Hay quien recuerda, citando a Ayuso, que fue el PSOE quien cambió la norma que sostenía esos alquileres vitalicios a precio
irrisorio, un argumento que se repite para señalar a quién le conviene cada relato.
Quién pierde dinero con todo esto
El antiguo dueño, siempre según la versión que corre, perdió por el camino y acabó desprendiéndose del piso. Y en el hilo se reprocha a la inquilina que haya visto pasar
dos generaciones de jóvenes sin poder comprar una casa. Ahí está el nudo: ¿la víctima es la mujer, el propietario o ninguno de los dos? Las posturas no cruzan ni un centímetro.
Hay quien sostiene que el enemigo real no es la inquilina, sino el fondo que especula con la vivienda.
En el hilo se sostiene que a la inquilina se le ofreció una plaza en una residencia, con techo, comida y limpieza incluidas, y que le pareció mal. Y se argumenta que un joven en esa misma plaza no lo dudaría.