El hilo se divide: la culpa es de la inquilina, no de la empresa
El tramo ya no discute el piso de Retiro. Discute a quién hay que mirar. Y en esa vuelta, media docena de mensajes cambian de objetivo: la culpa es de la inquilina, no de la empresa. La otra mitad replica que el problema es el mercado. Cuarenta mensajes en un solo día, el
26 de septiembre de 2026, con dos enlaces pegados y ninguna resolución a la vista.
Qué se ha sabido
Todo lo nuevo lo trae Parásito Alicantino, que es el único que pega algo. Primero un tuit de una cuenta que se queda en la persona desahuciada y no en la propiedad:
. Después, la pieza de Libertad Digital:
el propietario del piso de Maricarmen lamenta la manipulación política. Nadie más aporta fuente en todo el tramo.
Librus123 rectifica lo que él mismo había defendido. Antes sostenía que el dueño anterior vendió por dinero rápido. Ahora dice que vendió por el estado del alquiler: una renta antigua de
400 euros al mes en una de las zonas más ricas de Madrid, con años por delante para haber buscado otra salida.
Gothaus pone las cifras que ordenan su argumento: una sociedad limitada con
400.000 euros de capitalización no puede fijar precios; un fondo con
400.000 billones y participaciones en medio mundo, sí. Javier.Finance responde con dos palabras:
se llama Sareb.
Dónde está la bronca
El eje ya no es la empresa. Es el Estado. Gothaus lo explica con una metáfora de frutas:
«Si yo tengo una manzana y usted una naranja y las queremos cambiar, porque yo no tengo naranjo y usted manzano, en una relación 1 por 1, ahí el estado no tiene nada que decir». Furymundo contesta que ese Estado no es árbitro, es parte: el que usa los impuestos para resolver lo que el mercado cobra como negocio. Y Gothaus aún afina más:
«Ser rentista no es el problema, como ser prestamista o vendedor de frutas y verduras. El problema está en si usted tiene demasiado poder.»
Segunda bronca: el doxxing. Librus123 no niega que haya indicios que investigar, pero marca la raya: «amenazarlos y poner en peligro sus vidas haciéndoles un doxxing no debería ser aceptable en ninguna sociedad democrática». Al lado, Furymundo suelta que a él no le da pena la inquilina: «a mi no me da pena la anciana. a mi me gusta el fuego que ha generado». Gothaus le pregunta si le gusta el fuego de una operación de distracción y enlaza el caso con otro asunto de actualidad del que no aporta
ninguna prueba.
Tercera: el modelo de negocio. coucounancy sostiene que comprar activos con descuento porque arrastran cargas y luego apretar no genera nada: «Eso no es "generar riqueza" ni "crear empleo", es arbitraje financiero puro y duro sobre la vivienda». Desde el otro lado, desev avisa: «Decenas de miles de caseros volverán a tomar nota, como con todas las medidas que revientan la propiedad privada de los pisos».
wxyz corta por lo sano: «La teoría es preciosa, magnífica, increible, sublime. Como los ortodoxos del comunismo, teneis una teoría sublime que enamora. Pero la realidad luego es otra». Y por debajo, sin argumento, hay quien sostiene que la inquilina tuvo años para ahorrar y que no merece defensa, y quien dice que los propietarios perdieron el piso por cobardes. Вагнера aparece solo para enmendarle el texto a otro. OldTownBoy deja caer que oyó hablar de la señora «el día que la largaron de la casa».
La jugada que propone un forero
OldTownBoy describe lo que haría él si estuviera en la empresa: iniciar conversaciones, retrasar reuniones, pedir aclaraciones con abogados y dejar correr el calendario hasta que el nombre deje de interesar. Su frase: «Lo que hoy es noticia mañana es olvido». Lo cuenta como guion, no como reproche. Nadie le contesta en todo el tramo.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es a quién se señala. El hilo abandona el caso concreto y se instala en la culpa: una parte culpa a la inquilina, otra avisa a los propietarios. Entran dos frentes que antes no estaban. Uno, el doxxing, con Librus123 poniendo la frontera entre investigar y amenazar. Otro, la Sareb, que Javier.Finance suelta como respuesta y deja ahí, colgada, sin desarrollo.
También cambia el tono de Librus123, que se corrige a sí mismo sobre por qué se vendió el piso. Y se cae un presupuesto del tramo anterior: el de que esto se discute con datos. Aquí solo hay dos enlaces y los dos acaban de discutir la persona, no el contrato.
Queda una pregunta sin responder. Furymundo pregunta qué va a hacer la derecha cuando gobierne, qué le va a tocar hacer si el actual inquilino de La Moncloa se va. No le contesta nadie. El tramo se acaba ahí, con la pregunta en el aire y el hilo girando otra vez hacia el mismo sitio: quién tiene derecho a cobrar por una vivienda.