La ley del 94 se come el hilo: Gothaus contra Furymundo
El piso de Maricarmen aparece dos veces en todo el tramo y de refilón. Lo que se discute en estos cuarenta mensajes es la ley que lo puso en el mercado a ese precio, y quien intenta discutirla acaba hablando solo.
Qué se ha sabido
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un reportaje de El Mundo sobre vivienda de agosto de 2024. Se pega y ahí se queda. Nadie lo discute.
La cifra del tramo la trae C.Gardner y la repite tres veces:
19 años. Es lo que sostiene que ha tardado la justicia en cerrar un conflicto entre particulares. «Ni es justicia, ni es nada», dice. Y añade que un país así deja a España peor que un país tercermundista. Nadie le rebate el número.
Knight who says ni plantea la pregunta incómoda:
quién alquila por 500 euros algo que puede alquilar legalmente por 2.000. No pide explicaciones legales, solo quiere conocer a esa persona.
Electron235 suelta su cuenta por lo bajo: si una VPO ya vale
300.000 euros, qué se entiende por alquiler asequible, ¿800, 1.000, 1.200?
jotace pone el dato histórico que faltaba: la ley preveía actualizar las rentas con un índice anual que debía publicarse y, según él, nunca se publicó. «Muchos caseros se quedaron atrapados, y durante muchos años el que alquilaba lo hacía sin contrato.»
Gothaus vuelve con su tesis: la ley del 94
no es retroactiva, deroga la anterior y da un plazo. Y le pone un ejemplo doméstico: es como si mañana le obligan a prestarle el coche al vecino porque el vecino no puede acceder a uno.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo se parte en dos peleas a la vez, y ninguna es sobre Maricarmen.
La primera es Gothaus contra Furymundo. Gothaus no acepta el paralelismo entre una sociedad pequeña y un gran fondo: peras y manzanas, dice, y repite que una pyme no se compara con un fondo de capitalización bursátil. Furymundo responde con el bosque: que a la multinacional no se le tose, pero al aspirante local sí, y que ese doble rasero es el problema. Otrasvidas tercia en el mismo sentido: si aprietan a los grandes, esos tienen poder para derribar a quien sea en horas y saben con quién apretar.
La segunda pelea es pepeleches contra Furymundo, y sube de tono. pepeleches defiende que la ley de renta antigua no era injusta cuando se aprobó, porque la gente alquilaba voluntariamente, y se revuelve contra quien la llama injusta ahora que el piso se ha revalorizado. Sentencia que el problema no es el juez que aplica la norma, sino el legislador que hace leyes demagógicas. Y clava una frase:
vender la casa no extinguía el contrato. Furymundo contesta que no contempla un mundo sin rentistas y que él no va a dejar que nadie le cobre por respirar.
Javier.Finance va por otro lado: los propietarios podían vender cuando quisieran, así que de injusticia nada. Y remata que se ha normalizado explotar a los jóvenes por nacer más tarde. jotace le responde que esas casas muchos las compraron pensando en vivir, no en especular, y le pregunta si él ha montado algún negocio. Indignado se mete solo para distinguir entre inquilino y ocupación: el primero paga cada mes lo acordado y el segundo no paga ni tiene nada acordado.
Hormigas, cigarras y una morterada en el banco
JoseII trae la fábula: en España se premia a la langosta que no ve más allá de la terraza del bar y se extermina a la hormiga que ahorró toda la vida para tener un sitio donde vivir. La parábola se pega bien y le responde Gothaus, que durante varios mensajes se pone del lado de la cigarra propietaria: al arrendador se le ha causado un perjuicio económico y eso debería resarcirse, y de paso especula con que la inquilina a lo mejor tiene dinero guardado y no quiere gastarlo.
Ahí entra Thomas Robert Malthus para cortar por lo sano: en este vodevil no hay inocentes, todos son culpables. Y deja caer que ese tipo de consultas las cobra como asesoría.
Qué cambia respecto a antes
El asunto del piso queda aparcado de facto. Gothaus ya no discute sobre demagogia: ha pasado a hablar de expropiación de facto de un bien privado, y ha dejado de estar solo porque buena parte del hilo comparte ahora el marco legal como sospechoso. La novedad es la lentitud judicial como tema propio: 19 años se repiten como si fueran un dato del caso y no una opinión.
Y vuelve el motivo del hilo, aunque sea de refilón. frontis apunta que quienes amenazan lo hacen para lograr sus fines porque la violencia obtiene silencio como respuesta, y avisa de que eso dura hasta que la gente se levante. Alguien le contesta que el rentismo ha sido solo la excusa. Del Ayuntamiento y de Urbagestión, nada nuevo en todo el tramo. Ni una línea.