Renko llama a dos familias de víctimas y se topa con el muro
Lo había anunciado y lo ha hecho. Renko ha llamado a dos familiares de dos víctimas de la lista y ha vuelto con las manos vacías. Una mujer, alta funcionaria del Estado en Madrid, cuyo padre aparece entre los encargos que el hilo atribuye a Fernández Bermejo. Receptiva, amable, casi entrañable, cuenta. Pero no ha dado el paso. El otro, un hombre, ni eso.
Entre medias, el hilo se ha partido por un Excel que nadie enseña.
Qué se ha sabido
Nakura Hamami rescata hemeroteca. Una pieza de El País del 22 de diciembre de 2000: la denuncia que Royuela presentó en el juzgado de guardia de Barcelona, acompañado de Martínez Grasa, contra la magistrada Roser Aixandri por canalizar inversiones en Panamá de jueces y fiscales. Otra, del 4 de junio de 1980: el juicio contra el periodista Francesc Cusi por una reseña de una rueda de prensa de Royuela en octubre de 1977.
L.RAMOS localiza el expediente nº22, páginas 241 y siguientes: Hiroshi Kobayashi, un flautista, encargo de Monzer Al-Kassar. Hay un concierto-homenaje que confirma la fecha.
Demodé saca el reportaje de la cena de despedida de Mena, con Conde-Pumpido y Jiménez Villarejo elogiando al fiscal. El cierre de Mena: «Amé la justicia y odié la iniquidad». Renko apostilla que todos los nombres propios de esa mesa le suenan a masones.
Martin Lock dice que está haciendo su propia relación de los asesinados: entre el
80 y el 85% en la provincia de Cataluña, sobre todo Barcelona; un
13% en Madrid; un
3% en la Comunidad Valenciana; el resto, puntos sueltos de Andalucía, Salamanca y Segovia.
Uritorco tira de Wikipedia y saca la ficha de
Manuel Gutiérrez Mellado: mason y colaborador del KGB según el artículo que cita, metido en el asesinato del comandante Isaac Gabaldón en 1939, el Expediente Gabaldón. Renko suma el caso 283, un dueño de prostíbulo que se niega a pagar a Mena; y
medio millón de euros en efectivo dentro de una caja de seguridad. Solarium fija una fecha: el
25 de febrero, Alberto Royuela comparece en un juicio de faltas.
Y Voodoo, una vez más, las condenas de Royuela:
dos años por falsificación en documento privado, uno para Oms, una hoja del padrón con la firma de una fallecida para reclamar
50 millones de pesetas más 32 de intereses.
Dónde está la bronca
Dos peleas.
La del Excel. Arretranco_70 dice que hizo un Excel con los primeros
600 casos y que las fechas y los puntos geográficos no cuadran. Peritta le pide que lo enseñe. Bimmer aprieta: «Tenemos que creer lo que dices sin que muestres nada?». Arretranco_70 responde que no piensa entrar más y anuncia que deja el hilo.
La del caso cotejado. Entra Incorrezto y pide una sola cosa: un caso con nombre del traductor, original del manuscrito, fechas y edades que cuadren. «La credibilidad se gana o pierde por postear o no tonterias indocumentadas.» Debunker y Nakura Hamami le mandan a la web de Royuela. Incorrezto no se mueve. Bimmer deduce que quien pide eso es porque algo le salpica, y lo suelta sin prueba.
Debunker y renko chocan de frente: la primera le recuerda que no meta a los jesuitas ni a Vox en los
1.236 asesinatos, que eso enturbia el caso. Renko responde que son sus teorías y que las expone. Hippiedeplaya lo resume: «La mente humana no funciona así, déjales unos días o meses y quizás te llamarían a tí.» A la bronca se suma L.RAMOS: ve en un comentario de La Sexta que ya se menciona Royuela y el asalto al Banco Central como el arranque de la desacreditación.
Qué cambia respecto a antes
Que el escepticismo cambia de cara. Voodoo ya no es el único que va contra el relato; ahora Incorrezto pide una prueba material y no una suma de documentos. Y que el hilo pierde a Arretranco_70 por el camino, sin Excel.
Entra material nuevo: Kobayashi, Fajardo Magaña, el gobernador civil de Alicante que, según cuenta un forero, murió de cáncer y el foro sostiene que fue de dos disparos con actas falsificadas. Y entra La Sexta, de refilón, que para L.RAMOS es el aviso de por dónde va a ir la desacreditación.
El resto sigue igual. Debunker cuenta su propia experiencia con una condena que sostiene que fue un montaje, y nadie se pone de acuerdo. Bimmer vuelve a su propuesta de inundar las redes de la Policía y la Guardia Civil con el expediente, y vuelve a quedarse solo.