Inmatrix acusa al ER y Santi Royuela acaba en el hospital
El hilo lleva dos semanas partido por un vídeo. Inmatrix, el canal que apoyó el expediente desde el minuto uno, publica por fin la pieza que venía anunciando desde finales de julio. En ella acusa a Alberto Royuela de montaje. El mismo día que sale, Santiago termina en el hospital. La comunidad se pasa tres páginas discutiendo si fue un ataque de ansiedad o una escenificación.
Qué se ha sabido
Inmatrix es un canal que respaldaba el ER desde sus comienzos. Su cara visible pasó por el hilo hace unos 18 meses, enmudeció y reapareció hace un mes para anunciar una pieza demoledora. La aplazó hasta terminar sus vacaciones en Murcia. Cuando la publica, rompe con el expediente. El eje del ataque es un problema de fechas: el Instituto de Medicina Legal de Cataluña se creó en
2001 y las notas citan crímenes cometidos en los
90. Aquí el hilo se enciende. Unos preguntan si antes había otro organismo con nombre parecido. Otros dan la incoherencia por decisiva.
ACODAP sigue por su lado. El
14 de agosto publica que la vocal del CGPJ Carmen Llombart fue denunciada el
27 de junio ante Hacienda por tener
720.000 euros en el Centro Bank de Liechtenstein. Llombart responde denunciando a la asociación y al juez Presencia. El
15 salen los certificados firmados del juez Joaquín Bosch y su esposa. El
19, Presencia entrega las pruebas en el Juzgado Central de Instrucción número 6 de Madrid. El
20 recusa por segunda vez al instructor del caso.
Un reportaje de Media.cat sobre los Royuela vuelve al hilo para situar de dónde vienen.
El debate técnico lo marca un participante con oficio: los documentos no llevan el nombre del firmante, solo el cargo, no están apostillados y difícilmente los admitirá un juez. Desde el otro lado responden que un denunciante no es un instructor: aporta indicios y el deber de investigar es del Estado. Trabajo que no se ha hecho, dicen, porque nadie ha cursado comisión rogatoria.
El resto de la jornada la ocupa el apellido Samit. Una parte del hilo sostiene que Santiago Royuela desciende de judíos sefardíes. Otra responde con datos de distribución y apunta a origen árabe y a una comunidad maronita libanesa. El propio Santiago, en directo desde Beirut, deja caer que le pasan información desde dentro de la masonería.
Dónde está la bronca
Dos bloques, ahora con una grieta nueva por el medio. Del lado crítico, recontramegadeltaplus da el expediente por hundido y lee el vídeo de Inmatrix como el primer reconocimiento público de que le engañaron. Debunker responde que sin notas no habría relato y que nadie, ni loco, se pasa tres años denunciando delitos falsos ante un juzgado.
En el centro, los que ya no se creen las notas pero sí las cuentas. Un participante resume que la última tanda de notas le parece falsa de fábrica y que no piensa compartir nada que no sea prueba dura. Otro añade que las cuentas bancarias están dando problemas y que habrá que ponerlas en cuarentena hasta saber cómo se obtuvieron. Aquí entra el vídeo que anunciaba la ruptura:
La discusión de fondo es si el expediente se sostiene sin la letra de Mena. Quienes defienden la caligrafía piden una pericial en juicio. Quienes dudan señalan que la escritura de referencia tampoco está acreditada como de Mena, y que una nota de quince líneas firmada por él y enviada a cualquier medio zanjaría el asunto. Nadie la ha enviado.
Hubo también recriminaciones al propio Santiago. Varios foreros cuentan que llegó a atacar públicamente al juez Presencia por celos de protagonismo y que unos días después hicieron un programa juntos. La relación estuvo cerca de romperse. El vídeo donde se pedía rebautizar el caso duró minutos en el Telegram de ACODAP antes de desaparecer.
Qué cambia respecto a antes
Cambia quién duda. Hasta ahora el escepticismo venía de los críticos de siempre. Aquí llega desde dentro. Inmatrix rompe y con él se abre una corriente que acepta las cuentas bancarias y rechaza las notas. Es terreno nuevo y el hilo lo ocupa en pocas horas.
También cambia el frente. Santiago, desde Beirut, cuenta que un militar le ha avisado de que le tienen fichado y que analizan cómo sobrevive allí. Su entorno deja caer que están investigándole y que eso, en el relato que se cocina, serviría para dar por buenos los papeles.
Y cambia el calendario. La citación de septiembre sigue ahí. El
15 se repite en cada página como fecha que unos esperan como final de temporada y otros como el día en que se cae el castillo. El hilo no se pone de acuerdo ni en eso. La única cifra que no discute nadie: el directo del 20 juntó a
1.717 personas a la vez sin avisar.