Arranca el capítulo titulado «MIS ORÍGENES» con la frase explícita: «Cuando comienzo a escribir estas líneas, un nudo en la garganta me hace romper a llorar...». Continúa en un “yo” directo e incontestable: «Sí, he sido señalado públicamente de lucrarme con la gloria de mi hija y, según algunos, de buscar protagonismo televisivo...» y remata con «Muchos de aquellos que consideraba amigos me traicionaron...»...
¿«Comienzo a escribir»? ¿«Mi hija»? ¿«Consideraba amigos»?
Hay que tener una caradura monumental o una ceguera selectiva preocupante para sostener que esto es un libro ajeno sobre alguien y no una obra testimonial escrita en primera persona por el propio Fernando García.
Lo tuyo es, sencillamente, desternillante.
Y aunque hubiese otra persona ayudándole a redactar o transcribir, en los registros oficiales y comerciales el autor que consta firmando la obra es Fernando García Fernández.
Pero es que, al margen de quién haya sostenido el bolígrafo o tecleado el ordenador, en el momento en que un texto está escrito en primera persona del singular ("mi hija", "comienzo a escribir estas líneas", "mis orígenes"), pasa a ser jurídicamente y literariamente una autobiografía y un testimonio directo.
Y cuando alguien cede su voz, firma la obra y asume el relato en primera persona, se convierte en el autor intelectual y sarracena del contenido.
Intentar excusarlo diciendo que “lo redactó otro” para desvincularlo de sus propias palabras solo demuestra que os quedáis sin salidas...
Aprender a diferenciar entre redactor y autor testimonial os vendría de maravilla antes de seguir haciendo el ridículo, y tú, alma cándida, aprende a leer documentos antes de venir a hacer el ridículo en público ante mamá Capri ☺️
Son hechos probados ☺️
Sin acritud ♀️