Más de un centenar de guardias civiles están dedicados prácticamente en exclusiva a perseguir a Antonio Anglés, principal sospechoso del asesinato de
elpais.com
•100 guardias civiles siguen los pasos de Antonio Anglés cerca de Valencia•
Jesús DuvaJan Martínez Ahrens
Valencia -
02 feb 1993 - 00:00CET
Más de un centenar de guardias civiles
están dedicados prácticamente en exclusiva a perseguir a Antonio Anglés, principal sospechoso del asesinato de las tres niñas de Alcàsser. Fuentes de la investigación informaron ayer de que hay numerosos indicios de que dicho individuo sigue en la provincia de Valencia y que está escondido en algún pueblo cercano a Catarroja.El espectacular dispositivo desplegado para localizar a Antonio Ángles se volcó ayer en Buñol (a 50 kilómetros de Valencia capital) en la captura de los autores de un tiroteo mantenido con guardias civiles. Tras una intensa batida por la abrupta comarca, los fugitivos fueron detenidos y se comprobó que no tenían relación con el crimen de Alcàsser. Según un capitán de la Guardia Civil, ambos individuos, pretendían atracar una caja de ahorros.
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Corcuera dice que los experimentos "se hacen en casa y con gaseosa".
La batida de ayer se inició a las 8.30 cuando un vecino creyó ver en un vehículo estacionado en la avenida de Violeta a una persona parecida a Anglés. Una patrulla de la Guardia Civil se dirigió al lugar. Al intentar identificarles, los ocupantes del vehículo -un Ford Orión blanco sustraído la noche anterior en Valencia- iniciaron un tiroteo. Uno de ellos, que empuñaba un revólver, se metió en un edificio en construcción. El otro fugitivo eludió la persecución policial introduciéndose por una zona de matojos. Dos helicópteros y más de 30 agentes participaron en la búsqueda que acabó con la captura de los delincuentes, al borde de la N-III, dirección Valencia.
•Más interrogatorios•
El ministro del Interior, José Luis Corcuera, afirmó ayer en Valencia que Miguel Ricart, uno de los presuntos autores del crimen, no sólo ha mantenido, sino que "ha ampliado" ante el juez la confesión que ya realizó ante la Guardia Civil. Según Corcuera,
prosigue la búsqueda de Antonio Anglés, aunque "no se descarta interrogar" a otras personas. El ministro declaró que no puede hablarse con seguridad de cuántas personas participaron en el crimen hasta que se detenga a Anglés.
Corcuera no descartó que Antonio estuviera en su domicilio la madrugada del miércoles al jueves pasado, cuando la Guardia Civil detuvo en esa casa a Enrique Anglés, puesto en libertad después por el juez.
"No se puede hablar de fracaso, porque en esos momentos se iba a detener a Enrique y eso se hizo", afirmó. ☺️
Entre las personas que posiblemente serán interrogadas está Roberto Anglés, de 20 años, otro hermano del principal sospechoso del triple crimen, según fuentes de la investigación. Dicho individuo, en libertad cuando se produjo el asesinato de Mirian, Antonia y Desirée, fue juzgado ayer en Valencia, acusado de un delito de tenencia ilícita de armas.
(Ni rastro del tercer malo buscado por la GC en las primeras horas) ☺️
Son hechos probados ☺️
•Las declaraciones de los sospechosos•
Los otros cuatro hombres investigados son tres amigos y otro hermano (Mauricio) del fugitivo buscado como autor material de los asesinatos. Aunque la Guardia Civil descartó la implicación de Mauricio A. M., Roberto A. M., Luis R. G., José Miguel M. C. y Ramón Antonio L. R. en las abusa y asesinatos de las tres niñas, sus códigos genéticos figuran en el sumario tras ser investigados durante la instrucción del caso.
Según la primera declaración de Ricart, solo él y Antonio Anglés participaron en el triple crimen, aunque
un año después inculpó a Mauricio Anglés, uno de los hermanos del fugitivo, y a José Miguel M., un delincuente apodado 'El Nano.
Luis R., uno de los investigados, fue interrogado en la cárcel por dos guardias civiles el 2 de febrero de 1993. El delincuente declaró que vivía en la casa de la familia Anglés cuando desaparecieron las niñas el 13 de noviembre de 1992, aunque no recordaba dónde había estado aquel día. El recluso colaboró con los investigadores y les entregó varios pelos de su cabeza y pubis para que los analizaran y descartaran su implicación en el crimen.
También manifestó que Antonio Anglés o su hermano Mauricio le vendían la droja y que solían esconder la sustancia ilegal en el tejado. El delincuente aseguró que vio cómo Antonio propinaba una brutal caricia a una toxicómana, sin ninguna compasión, y que obligaba a algunas jóvenes a mantener relaciones sensual con sus hermanos antes de venderles la sustancia ilegal.
Dos semanas después de que Ricart volviera a declarar ante el juez para inculpar a Mauricio Anglés y José Miguel M., la Guardia Civil detuvo el 14 de octubre de 1994 al segundo delincuente para interrogarlo. Como los otros dos sospechosos, José Miguel negó su participación en los asesinatos de las niñas y accedió de forma voluntaria a que analizaran sus pelos, tanto del pubis como de la cabeza, porque estaba «totalmente seguro» de que los resultados de las pruebas demostrarían su inocencia. El delincuente afirmó que conocía a Antonio Anglés, pero no a Miguel Ricart, por lo que no sabía si le odiaba por algún motivo y por eso le habría inculpado.