Cuatro foreros se citan en la fiesta del colegio de Sitges
El melo quiere ir a la fiesta de fin de curso del colegio de su hija con el pequeño, sin avisar, para darle la sorpresa y ver de paso a todo el reparto junto: la ex, su nueva pareja, la belga, los hijos de la belga y el exmarido de la belga, que aterriza ese mismo día para llevárselos a Bruselas. Lo suelta a media tarde, con el niño todavía por recoger. En tres páginas el hilo deja de hablar de él y empieza a organizar la excursión:
cuatro foreros se citan allí esa tarde para verlo de cerca y comer del buffet gratis.
Qué se ha sabido
artemis hace las cuentas: en Sitges solo hay
4 colegios públicos, y si sale a las 14:00 está allí a las
17:30. ElCalvo ha cambiado el vuelo, está en El Prat esperando la maleta y se apunta. HARLEY66 solo pide fotos. Gonzalor amenaza con ir a defenderle un poco si le rompen la cara. La broma deja de ser broma a medida que cada uno confirma su hora de llegada.
El pingüino sigue dando guerra. El melo lo devuelve al Mediamarkt: enchufarlo salta el diferencial del zulo. Gonzalor y ElCalvo le explican potencia contratada, kilovatios y cómo montarse una plancha de contrachapado en la ventana para sacar el aire caliente sin que entre el de fuera. ElCalvo dice que en un estudio de 30 metros le iba genial y que no hay que pedirle mucho. Gonzalor, mientras, se ha hecho un refugio climático en la habitación de al lado, porque en su casa nadie quiere aire acondicionado, ni ventilador, ni ventana abierta. Y
dormir solo es el verdadero lujo, remata Circe.
Pio Pio resume su lunes: tren hasta Barcelona a las 10 para evitar gente, la zona de tiendas antiguas de joyería arrasada y sustituida por restaurantes, y
925 euros en unos pendientes pequeños en El Corte Inglés para arreglarle la mañana a su mujer. El 7 Portes sigue abierto —él estuvo el lunes, Gonzalor hace ocho años— y el Botafumeiro y Rías de Galicia aparecen como referencias de los que sí valían la pena. HARLEY66 pide gasolina a
5 euros el litro para vaciar Barcelona de coches, y el melo contesta que su Dacia va con gas.
Formentera entra en el calendario. Después de Sant Joan, la belga y él, solos, en el barco que el exmarido de ella tiene amarrado allí. El mismo Sant Joan, la belga no tendrá a sus hijos y lo pasarán juntos en el zulo; el melo se queda con el pequeño la verbena porque Bomboncito ha quedado y le ha pedido el favor.
Circe pega la respuesta de una IA sobre herencias: tasación oficial de entre
300 y 400 euros, y reparto al 50 por ciento entre hermanos. Es la única fuente que se cita en todo el tramo.
La casa de la madre y el reparto
El melo abre el capítulo familiar. Su madre vive sola frente al mar en Sitges, en una casa que se cae a trozos y que él va apañando con manitas del pueblo, cerveza y olivas de por medio. Su hermana trabaja en una inmobiliaria, no mueve un dedo y él da por hecho que un día se la jugará con la herencia. Además comparte con sus primos una casa de tres plantas cerca de Tortosa, parada, y a su primo le ha dado por montar turismo rural aprovechando el tirón de la zona; él no quiere saber nada.
Del patrimonio ajeno cuenta lo que sabe: un ático en Amberes, la casa familiar en Bruselas, un apartamento y un barco en Sitges. Y entre medias, media página de nichos. Gonzalor tiene uno para seis en Collserola donde solo está enterrado su padre y hay que esperar
dos años entre entierros. HARLEY66 alquila por meses. Circe hereda dos por ser la mayor de los primos. El melo presume de nicho a primera línea del mar y avisa de que, como esté muerto, le da igual si lo tiran a un contenedor.
Dónde está la bronca
No hay pelea, hay aviso. artemis le dice al melo que no vaya: el exmarido de la belga, la ex, su nueva pareja y varios conocidos más, todos en el mismo patio, y aquello no acaba bien. ElCalvo lo llama karma con faena atrasada: aunque no hagas nada, los acontecimientos se precipitan. Circe monta el guion entero: uno le estruja la mano, otro le clava el codo, la ex le grita, la belga le lanza rayos por los ojos y los niños de la belga se extrañan de que los aparte a empujones. Gonzalor le pide que se mantenga sobrio y le recuerda que no habrá belga para lamerle las heridas si sale mal. El melo promete que no montará numerito y sospecha que todo el montaje es para que se quede en casa. artemis, además, avisa de que la comida del buffet es la que llevaba meses congelada en el colegio y que no le dé al niño.
Aparte, un frente corto y viejo: Conejo europeo y Gonzalor discuten sobre caza, conejos y alimentación animal. Gonzalor cuenta que cazaba de chaval en Argentina hace casi cincuenta años, cuando las liebres eran plaga. Conejo europeo responde que matar animales salvajes teniendo agricultura le parece peor que la tauromaquia, y suelta que no tiene nada contra los carnívoros. Quedan en tablas.
Qué cambia respecto a antes
Bomboncito pasa de la confesión a los hechos: llama al melo para que le cubra la verbena de Sant Joan y el melo acepta sin rechistar. La belga aprueba el plan y se queda con él esa noche. Gonzalor deja de leerlo como despegue y admite que igual son los últimos cartuchos de ella; el melo, de todos modos, avisa de que si empieza a contarle sus ligues, le tocará las narices.
El ventilador del bazar queda atrás: ahora el problema es un aparato de aire que no aguanta la instalación del piso. Y entra una preocupación nueva, la herencia y la casa de la madre, que ocupa más páginas que la fiesta.
El tramo acaba sin que nadie haya ido todavía, sin fotos y con el melo a punto de ducharse para recoger al niño y subir al piso de Bomboncito.