El melo enseña una teta de Bomboncito y se niega a enseñar más
El melo sube una foto. Una teta de Bomboncito, de refilón, y el resto tapado. Gonzalor pide más, pregunta si es natural o de plástico, quiere la toma entera. El melo contesta que no va a enseñar más, y en medio de la pelea por una foto el Papa habla en catalán desde Montserrat, los Mossos desmontan el plan del coro y vuelve Blas de Lefazo después de una ausencia.
Qué se ha sabido
La belga se ha desenfadado. Llama al melo y le pide que la acompañe esta tarde a comprar ropa.
A final de mes cumple 39 años, quiere un vestido para celebrar su último año en la treintena y la tienda está en Viladecans, no en Barcelona. El melo cierra media hora antes y lo cuenta a regañadientes. La cognata, mientras, llega hoy, sin hora fija.
Bomboncito le mandó fotos desde la tabla de padel surf, tumbada en la playa, con el Cap de Grills y els Colls al fondo. El melo dice que le avisó de que no se fuera tan para el fondo, que es peligroso.
Vuelve Blas de Lefazo. Se define como judío, dice que vive en Vilafortuny, en el apartamento de su difunta tía Dori, natural de Huesca, y que antes contaba tornillos en la ferretería de su tía. Ahora, cuenta, está en la brigada de Calafell. Le pregunta al melo si va a ver al Papa y el melo le responde con lo de la ferretería.
Gonzalor trae una noticia: una alerta en Valencia por una presunta cacería con patinetes. Y suelta una cifra sobre sí mismo: tenía más de
3.000 PIs, dice que los vendió entre
1,8€ y
0,17€ y que le quedan
4.
El Mundial arranca hoy. Un participante apunta que juegan ocho del Barça y uno se ha roto. Gonzalor añade que en el Madrid ya no hay españoles. Y HARLEY66 cuenta que unos amigos estadounidenses le escribieron por WhatsApp desde Estados Unidos mientras veían el espectáculo de Montserrat en directo.
Dónde está la bronca
Dos frentes. El primero, las fotos. Gonzalor no suelta la presa: quiere la toma entera, propone taparle los pezones con cuadraditos negros como hacían las revistas en los 70, recuerda que un rombo tocaba por las tetas y dos para lo fuerte. El melo se niega una y otra vez, se pone nervioso y hay quien le dice que está tenso. Cuando por fin sube una teta de refilón, el debate se muda al detalle: si es natural o de plástico, si la braguita era lo bastante pequeña. El melo zanja que las tiene pequeñas pero muy bien puestas y que ahí no hay nada más que rascar.
El segundo frente es la política. El melo, que se declara independentista de toda la vida, sostiene que el movimiento lo hundieron los jubilados que se compraron camisetas a 20€ en el Bonpreu y fueron a Brians a dar las buenas noches. Gonzalor reparte culpas: la ANC, Òmnium y unos líderes mediocres. ElCalvo ironiza con la duración de una hipotética república catalana. Y el melo remata que el espectáculo de la Sagrada Familia fue una pasada, aunque los que lo montaron no se crean nada de lo que predican.
Hay un tercer roce, corto: si el vestido de la belga será negro tinta o negro medianoche. ElCalvo sentencia que el medianoche no es negro, sino azul muy oscuro.
Circe avisa de un problema doméstico: un mensaje del melo le sale como suyo. «Me ha juankeado la cuenta o algo», dice, y pide que si la ven hablar mal del protocalvo no se lo atribuyan. Está leyendo el hilo hacia atrás y resume lo que encontró: el melo fue al circo con la belga, los belguitas, Danonino y la hija pequeña, feliz, hasta que la ex melonera le echó una bronca gorda.
El coro de la ANC que se quedó fuera
La visita del Papa deja el relato más jugoso. Según cuenta Gonzalor, la ANC había llenado el coro de la Sagrada Familia con independentistas, les dio esteladas para enseñar delante del Papa y les dijo que cantaran Els Segadors. Los Mossos se enteraron, les desmontaron el plan, los echaron del templo y los retuvieron fuera para que no tocaran los cojones. El coro acabó tirando de una grabación. Gonzalor lo cifra en
600 personas que se perdieron un evento irrepetible. El melo lo despacha: por culpa de esos se ha hundido todo el independentismo.
Qué cambia respecto a antes
Que la belga ya no está de morros. Se da por superado el enfado y entra un asunto nuevo: el vestido, la fiesta de cumpleaños y Viladecans. La cognata aterriza hoy, así que la previsión de que el fin de semana trajera movimiento queda servida.
Cambia también el estatus de Bomboncito. De ser la foto que nadie ve pasa a ser una teta enseñada y discutida. Y el melo responde con una imagen a los que llevan días diciendo que se lo inventa todo. No le sirve: Blas de Lefazo lo sentencia sin dudar, y no es el único que cree que esas fotos no son reales.
Y el melo, de fondo, con dolor de cabeza. Demasiado fumado ayer, dice. Sin fotos nuevas y con la faena encima.