«Todo va por contactos»: el empleo que no se publica
El tramo abre con un mapa y acaba hablando de enchufes. Chimpu sostiene que fuera de las empresas públicas todo es servicio y autónomo: hostelería, comercio, cuidado de ancianos, reparto y poco más.
Apenas industria, ni I+D, ni tecnológicas, dice. workforfood le corrige el mapa: en Valencia hay un tejido industrial enorme, empezando por Mercadona, Ford, Stadler, Power Electronics y el puerto. Y suelta la frase que ordena las tres páginas siguientes: ese empleo existe, pero no se publica.
Qué se ha sabido
workforfood explica cómo se reparte ese empleo que no sale en los portales. Dice que las empresas son
clanes familiares y que cuando hay una vacante ese puesto ya tiene dueño. Añade un dato concreto: los convenios de los años 90 metieron cláusulas por las que los hijos de los empleados entran primero. Según él, el formulario de la empresa pide nombre, apellidos, dirección y
parentesco con alguien dentro.
la_trotona pone el contrapunto: en algunas empresas grandes y multinacionales se prohíbe que entren familiares de empleados, precisamente por eso.
El caso más detallado lo trae Ace Tone. Su padre lo enchufó en
1992 en el periódico donde trabajó toda la vida, una empresa familiar que pagaba
165.000 pesetas. En
1995 el periódico se vendió a un grupo y los nuevos dueños dijeron que allí se pagaban sueldos demasiado altos. Le obligaron a firmar el siguiente contrato a través de una ETT prometiéndole que cobraría lo mismo. Cobró
105.000 pesetas por el mismo trabajo. Después descubrió que la ETT la llevaba un hijo de los nuevos dueños.
core cuenta su vía: entrar de aprendiz sin cobrar, porque la primera oportunidad es lo difícil. Habla de 2004.
Por el lado de los sectores, la_trotona apunta que en hostelería en verano no suele haber problemas, que en construcción no parece que pongan pegas y que en mecánica cada vez sobra menos gente.
Y Petronilo describe lo contrario en su sector: aseguradoras médicas. Dice que sus ingresos han subido muchísimo después de la pandemia y que
ni suben sueldo ni quieren contratar personal. Este verano, cuenta, no pudo trabajar porque no había secretaria y no iban a contratar a ninguna.
Dónde está la bronca
La primera pelea es de mapa: si España tiene industria o no. Chimpu la da por desindustrializada; workforfood le responde que Valencia es de lo poco industrial que queda y que el problema es que es todo pyme, sin publicidad hacia fuera. Chimpu acaba dándole la razón en eso y reordena su tesis:
el país no tiene paro por falta de fábricas, sino por contratos malos y porque moverse no compensa.
La segunda pelea es sobre cómo se entra. Aquí workforfood y tolomeo666 coinciden desde lados distintos. tolomeo666 defiende que el pequeño empresario prioriza poder fiarse de quien contrata, y que para eso pesa más un conocido que un CV pintón. workforfood lo lleva más lejos: quien ignora esto, dice, es porque no ha necesitado rellenar nunca el impreso ese.
La tercera es la de las ayudas, y es la que más se calienta. Tito Donnie carga contra quienes defienden el IMV: sostiene que con el doble de esa cantidad no se vive solo ni en el peor piso. Galvani apunta que hay IMV complementadas que igualan o superan muchos sueldos. Carajote hace su cuenta: el subsidio de mayores de 52 cotiza y el IMV no, así que hay que mirar cuántos años se van a cobrar.
Y la cuarta, la que cierra el tramo: por qué no se ve miseria absoluta en la calle. Chimpu da su lista —red familiar, ayudas estatales, rentas garantizadas, Cáritas y banco de alimentos, pensiones y el
mini gasto de bares, lotería, estética y compraventa de segunda mano—. workforfood lo resume en que en España se sigue viviendo en modo tribu y que la pobreza está tapada, no ausente.
La cuenta de la paguita
El subtramo de ayudas tiene su propia aritmética. tolomeo666: el IMV no cotiza, el subsidio de más de 52 sí, y eso compensa la diferencia. Carajote va más allá y pregunta si sale a cuenta cotizar quince años en esa vía frente a la pensión mínima. Galvani remata que lo malo no es el subsidio básico, sino las complementadas. Nadie cierra la cuenta.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una discusión sobre oficios mal pagados pasa a ser una discusión sobre
redes de acceso. El foco se mueve de la vacante al enchufe, y de ahí a la ETT como eslabón que baja el sueldo. Entra un asunto que no había salido: la economía sumergida como colchón que explica por qué el bar sigue lleno aunque la nómina sea de 700. Y entra el sector IT por otra vía: un participante augura que en
dos o tres años ese sector se habrá reducido a la mitad o menos. Sobre el final, Dr_Miller deja el resumen más corto del hilo:
se buscan camareros.