Tres años en Infojobs: ofertas basura y perfiles que no encajan
El tramo arranca con una afirmación tajante sobre los portales de empleo: un participante dice llevar tres años en Infojobs y otros sitios y no encontrar más que anuncios que considera inservibles, con listas de requisitos largas y sueldos que no compensan. Frente a eso, otro sostiene que trabajo sí hay en oficios clásicos y que el problema es que la gente sin cualificación no quiere esos empleos. En medio, una corrección sobre cuánto paga el subsidio de mayores de 52 años, nuevas cifras de precariedad y varios testimonios de primera mano sobre lo que cuesta llegar a fin de mes.
Qué se ha sabido
El relato más detallado es el de Gothaus. Cuenta que lleva tres años en Infojobs y otras plataformas y que lo único que le sale son ofertas que exigen saber de todo: carreras, cursos, idiomas, manejo de varios ERP, Excel avanzado y experiencia muy concreta, todo por 25.000 o 28.000 euros, o con rangos que van de 22.000 a 35.000. Añade que hay un anuncio que sí merece la pena y que ya tiene 202 inscritos. Dice también que él cobra más que esas cifras sin tantos requisitos, y que no va a cambiar para ir a peor.
Cerdo capitalista enumera los oficios donde, según él, hay demanda: electricista, carpintero, albañil, fontanero y camionero. Su pregunta es qué empleo quiere una persona no cualificada cuando no acepta esos.
Tito Donnie apunta al mercado tecnológico: sostiene que casi no hay trabajo para programadores senior, que eran los más demandados, y dice que no quiere imaginar la situación del resto.
Rebel6000 sitúa el problema en la edad: afirma que a partir de 50 años se considera a los trabajadores «deshecho laboral» y que quedarse sin empleo a esas edades es quedarse perdido. Sobre la ayuda de mayores de 52, asegura que no mucha gente puede acceder a ella, en función de las rentas o del salario de la pareja.
Ahí llega la corrección de aventurero artritico: el salario de la pareja no computa en el subsidio de 52 años, dice, y cifra esa ayuda en 480 euros, una cantidad con la que, a su juicio, hoy no se hace casi nada. Detalla además otra prestación, la de finalización de la contributiva, de 24 meses, con un máximo de ingresos de 900 euros por persona, 1.800 por dos, 2.700 con un hijo y 3.600 con dos. Añade, como acusación que no aporta pruebas, que hay quien simula situaciones familiares para cobrar más ayudas.
Sobre el tipo de empleo que aparece, Chimpu lo resume en precario y temporal: unas semanas o unos meses y 1.000 euros al mes con suerte.
TradingMetales dice que el trabajo debe crearlo uno mismo y anuncia que hace semanas se ha inventado una profesión que no existe, con la promesa de contarlo en el foro de emprendedores en unas semanas.
NORDWAND cambia el foco de la empresa a los departamentos de recursos humanos: sostiene que son ellos los que intentan justificar su peso interno y que no producen nada.
Skymil aporta dos experiencias propias: de chaval se iba a Francia a coger manzanas y volvía con dinero junto a una cuadrilla; ahora vive en una zona rural de Cantabria, donde dice que está subiendo todo, y calcula que tendrá que pasar de un piso a alquilar una habitación. sociedadponzi apunta a un futuro próximo con reparto en bicicleta.
Las posturas
La discusión se ordena en tres frentes. El primero es si el problema es de oferta o de condiciones. Zomb lo formula así: sí hay trabajo, pero las condiciones son otra cosa. Cerdo capitalista insiste en que los oficios buscan gente y que el rechazo viene de quien no quiere esos empleos. Del otro lado, Gothaus y Chimpu describen requisitos imposibles por sueldos que no suben y empleos temporales de 1.000 euros. El desencuentro está en si la vacante existe y no se cubre, o si existe pero nadie razonable la acepta.
El segundo frente es el de las ofertas que no son ofertas. Rusla abre el tramo afirmando que la mitad de los anuncios son falsos y sirven para aparentar que la empresa se mueve. NORDWAND lleva esa sospecha a los departamentos de recursos humanos, a los que atribuye la necesidad de justificar su peso interno.
El tercero es la edad y las ayudas. Rebel6000 describe los 50 años como frontera y aventurero artritico corrige el funcionamiento del subsidio de 52. La discrepancia es de datos: si el salario de la pareja cuenta o no y cuánto se cobra realmente. El intercambio más áspero llega cuando Zomb sostiene que un joven debe dedicarse a acumular poder en vez de lamentarse y Skymil responde que hay meses en que tiene que pedir ayuda para llegar a fin de mes.
Hay además una línea del hilo que responsabiliza a los trabajadores extranjeros de la falta de acceso a empleos no cualificados, sobre todo en hostelería, y que atribuye la contratación a redes cerradas. Son afirmaciones sin datos, hechas por varios participantes, y en el tramo se cruzan con la queja de Wandeskain de que el mercado laboral lleva destruido más de veinte años y que solo interesan sanidad y función pública.
Lo que cambia respecto a antes
Entra un dato que corrige lo que se daba por supuesto sobre el subsidio de mayores de 52: la pareja no computa y la cuantía se fija en 480 euros, según el participante que lo detalla. También es nuevo el cuadro de Gothaus sobre los portales, con tres años de búsqueda, horquillas de 22.000 a 35.000 euros y un anuncio con 202 inscritos. Aparece por primera vez el mercado de los programadores senior como categoría afectada, no solo el de quien empieza.
Se abre además una vía que no había salido: la de inventarse el propio trabajo, con un participante que dice haber creado una profesión inexistente y que promete contar el resultado. Y queda sobre la mesa una predicción concreta, la de que pronto harán falta repartidores en bicicleta.