Del electricista a 42 euros al TIP: 1300 y sin protección
El tramo se va entero en la misma pelea y no sale de ella. Carajote y TODOS AL GUANO llevan media página discutiendo qué es oferta y qué es demanda, con plátanos, estómagos hambrientos y una pantalla del INEM de por medio, mientras por los lados asoma un electricista que factura
42 euros la hora, un TIP que se paga a
1300 euros por 15 pagas y la tesis de que el ciudadano español está entrando en quiebra aunque tenga trabajo.
Qué se ha sabido
aventurero artritico trae dos oficios de su entorno. Su primo es electricista y factura a
42 euros la hora; va con un Subaru SUV de
45.000 euros que, según dice, se desgrava. Otro amigo hizo de frigorista y le contrataron nada más salir. Galvani contesta que de esos quedan pocos y que hoy cualquier cosa cuesta más de la mitad.
pamplinero hace una analogía de empresa: cuando los costes superan la facturación, el negocio entra en pérdidas y quiebra. El ciudadano, sostiene, va por el mismo camino: subida de impuestos, subida de tasas de la Seguridad Social, IRPF sin deflactar, coste de la vida, vivienda, petróleo y alimentos, y salarios que no suben. «El ciudadano esta entrando en quiebra en este pais aun teniendo trabajo», escribe. El problema no es solo lo que cobra el que trabaja, según él: es que el que trabaja también se hunde.
Señor Turles pone la cifra del sector que, dice, sí tira: la TIP. Con la tarjeta se trabaja nada más darla, porque las empresas andan reclutando gente que no sabe ni español. El sueldo,
1300 euros por 15 pagas y
0 protección jurídica. Añade que el curso lo regala el SEPE y que ni con esas. Salarialmente, dice, España no aguanta comparación.
Knabenschiessen mira atrás: en
2015 dejó un trabajo fijo de consultor «dosmileurista» por un freelance fuera de España y, dice, le vino Dios a ver. Se despide en alemán.
En el plano político, blancoyenbotella pide cortar por lo sano: dejar de darle vueltas al tema y poner por delante lo que llama «prioridad nacional», y a partir de ahí ver quién trabaja y quién no. Arista le responde que los partidos que identifica con la patronal crujirán al autónomo a impuestos igual que ahora y perdonarán impuestos a fondos de inversión y multinacionales a costa de sanidad y pensiones.
Dónde está la bronca
La bronca está en el diccionario. Carajote insiste en que las empresas no demandan empleados: ofrecen un trabajo. Y las personas no ofrecen su tiempo: demandan un empleo, porque si no trabajan no generan ingresos. «Yo puedo OFRECER trabajo por 1€ al mes», escribe. Lo cierra con los plátanos: quien compra seis kilos y los pone en Wallapop está ofertando plátanos, no demandando compradores.
TODOS AL GUANO le da la vuelta con la misma insistencia: quien paga es el demandante y quien vende es el ofertante. El desempleado necesita ingresos, vende su tiempo, sus conocimientos y su fuerza de trabajo, y tiene poco o nulo poder de negociación. De ahí su regla: «A mayor oferta, precios más bajos». Y su explicación de por qué no suben los salarios: sin escasez de mano de obra, no hay subida.
Los dos repiten. Carajote vuelve al INEM, a la pantalla que dice «demanda de empleo». TODOS AL GUANO vuelve a su empresa que no necesita a nadie: da igual que haya 500 millones de desempleados, no contrata a ninguno. Y añade el matiz del canibalismo: cuando una empresa roba plantilla a la competencia pagando más, eso sí es competir.
pamplinero mete una cuña: no todos los puestos son iguales. Hay curros especializados con demanda real, sectores nicho, y quien se especializa saca «un curro decente». Galvani le responde que los sectores que nadie quiere es porque no compensan. Mucho soldador, dice, pero como no trabajes para ti ya sabes lo que hay, y si te lo montas tú se te va todo en pagos. «Trabajo decente es no matarte para ganar algo que no te saca de pobre», escribe.
selenio pincha a TODOS AL GUANO preguntándole si tiene algún chiringuito que dependa del BOE o del PSOE.
Qué cambia respecto a antes
El tramo anterior dejó los precios: 600 euros, 2.800, autónomos que facturan y no ganan. Este no avanza, se enroca. Lo que cambia es que la discusión deja de ser sobre quién ocupa los puestos y pasa a ser sobre cómo se llama el mercado: si el parado oferta o demanda. Nadie cede. Los ejemplos van del INEM a Wallapop, y de una empresa que amenaza con despedir si no se aceptan bajadas salariales a la patronal agraria que exporta y paga a temporeros por debajo del mínimo, que es el caso que pone TODOS AL GUANO.
Lo nuevo son los oficios concretos: electricista, frigorista, TIP. Y una idea que no había salido: que el problema no es solo el salario del que trabaja, sino que el que trabaja también quiebra. La vivienda vuelve como prueba. Galvani sostiene que el mercado está manipulado y que construir más subió precios como en burbuja. La sospecha política se cuela otra vez, ahora sobre a quién benefician los impuestos que se perdonan.
El hilo cierra el día sin resolver una coma.