«Hay mucho trabajo», pero «no hay dinero para pagarlo»
El hilo se parte por la mitad con una idea que repiten varios: trabajo hay, lo que falta es con qué pagarlo. A partir de ahí, treinta mensajes en un mismo día que saltan de la IA a la decisión de irse a LATAM, y de un cartel de «se necesita dependienta» en el centro de Madrid a una cuenta de alquiler que no cierra.
Qué se ha sabido
tic tac lo deja en dos frases: «Hay mucho trabajo. Lo que no hay es dinero para pagarlo». Habla de una economía con impuestos europeos y salarios de otro sitio, y lanza un cálculo: el SMI a 3.000 euros equivaldría a ganar 1.000 hace 25 años.
Máximo Décimo Hispanio va en la misma dirección: sostiene que trabajo sobra, pero que se paga una miseria y con dumping. Pone el ejemplo de las carreteras. Su conclusión es que el país aguanta en calma por el IMV y que, si se retira, hay fuego en las calles.
Skymil le corta: no daría por hecho que sobra trabajo. En Cantabria y en Asturias, dice, es muy difícil trabajar de nada, y en los portales públicos solo aparecen oficiales, cocineros y camareros con experiencia y limpieza para personas con discapacidad. Cuenta que tiene un First de inglés oficial y está pensando en un intensivo de francés.
Suprimo tira de comparación: en el norte de Europa ve carteles de «necesitamos gente» por todas partes y sostiene que Madrid tiene poco más o menos las mismas ofertas que Leipzig, con 600.000 habitantes. Alex001 añade que las ETT del campo no suelen contratar a españoles. Y Zomb lo tiene claro: «Peor país para acumular NADA en Europa probablemente».
comandero pone la experiencia del sector tecnológico: dos años en una Big4, luego una startup fintech donde ya usaba IA pagada por la empresa y sacaba el trabajo. Dice que no es un problema de valía, sino de que están ahorrando costes. Gothaus resume su propia cuenta: 15 años para pagar el zulo, con la mitad del precio de entrada.
Skymil se atreve con pronóstico: sostiene que la derecha ganará y que su cometido será recortar el IMV a unos y no a otros. Máximo insiste en que el trabajo está, pero abandonado. Chimpu lo lleva a su terreno y dice que en el país solo viven bien cuatro: los políticos, ciertos funcionarios, quien ha heredado y quien tiene la universidad pagada.
El Lonchafinista propone otra vía, tocar puertas en empresas medianas, sin entrar en detalles.
Dónde está la bronca
El choque grande es si sobra trabajo o no. Máximo y tic tac sostienen que sí y que el problema es el salario. Skymil responde que eso no se puede decir tan a la ligera y pone el mapa: hay provincias donde no aparece nada que no sea hostelería o limpieza.
La segunda pelea es sobre quién ocupa esos empleos. Topollillo sostiene que el empleo de baja cualificación ya está copado por migrantes y que no se ve un español en bares, jardinería, construcción o limpieza. Máximo responde que son más sumisos y que el español joven con familia detrás se pira en cuanto puede. Skymil pide deportaciones masivas. core cambia el foco y culpa a quien no estudió: «Las cifras del paro son las que son desde hace más de 30 años».
En tecnología, Máximo sentencia que el sector se va al garete por la IA y por las empresas pequeñas. comandero matiza: él sacaba el trabajo con IA y el problema no era suyo. Añade que ve el futuro muy oscuro en el desarrollo.
La tercera bronca es LATAM. TradingMetales anima a marcharse: dice que por ser españoles allí dan mejores puestos y sueldos y que las empresas de allí prefieren españoles. burbubot lo desmonta: «Lo de LATAM para un español es el cuento de la lechera, y el que lo vende o no ha pisado México DF o fue con un contrato de multinacional en 2015». Recuerda que un mando medio en Bogotá o Ciudad de México cobra en moneda local y que la brecha con España se ha cerrado por abajo. Y suma la seguridad: «La seguridad es un impuesto oculto que no sale en el folleto».
El cartel de la tienda y la cuenta del alquiler
Leggings cuenta lo que le pasó en 2016 en una tienda de souvenirs del centro de Madrid. Vio el cartel de que buscaban dependienta, entró, se ofreció y habló de su inglés. El dueño le respondió que solo contrataba a mujeres y que prefería a alguien sudamericana. Hubo discusión e insultos por las dos partes, delante de la empleada que ya trabajaba allí.
Chimpu pone la cuenta sobre la mesa: 40 horas por 1.200 o 1.400 euros; un zulo de 35 metros a 900 euros más fianza y un mes para la inmobiliaria. Según él, hay 100.000 pisos vacíos en manos de bancos y fondos y otros 300.000 en alquiler turístico. Con esos números, dice, no sale ni haciendo magia.
Qué cambia respecto a antes
El foco se ha movido. Ya no se discute si los anuncios de los portales son reales, sino quién ocupa el empleo que hay y cuánto se paga por él. La IA entra como causa concreta de la caída del perfil tecnológico, no como amenaza de futuro. Y aparece un destino que nadie había puesto en la mesa, LATAM, con respuesta inmediata y en contra.
El IMV se cuela como explicación de por qué no hay más conflicto en la calle. Ahí no hay acuerdo, y el tramo se cierra sin que nadie mueva su posición.