La Gran Redada entra en el hilo y el XVIII salta al presente
El hilo del foro ha dejado el siglo XIX y se ha pasado al presente. Los mensajes del 23 de septiembre ya no discuten cuándo murió España, sino si se está muriendo ahora mismo. Por el camino entra la Gran Redada, un plan de extinción de los gitanos que un participante atribuye al marqués, se cuelan un vídeo de YouTube, un enlace a la Wikipedia en aragonés y un directo de Farrerons, y aparecen dos broncas nuevas: el comercio castellano y el feudalismo.
Qué se ha sabido
Colérico Melancólico responde a Furymundo y le suelta el dato: quien puso en marcha la Gran Redada fue el marqués, con un plan que buscaba separar geográficamente a los gitanos de las gitanas y los niños para conseguir su extinción en una generación. Añade que el plan se abandonó en tiempos de Carlos III y reprocha a Furymundo no haber tirado de Google ni de Wikipedia antes de ridiculizar al personaje.
Ahí salta por los aires la lista de grandes hombres del XVIII.
Markkus abre otro frente dentro de ese siglo: sostiene que elevarse por encima del nivel de la masa condujo casi siempre a tener problemas con la Inquisición, y apunta a la envidia como motor de las denuncias. Un forero le responde que repite tópicos pasados de fecha hace 50 años y le recomienda leer a Voltaire. Markkus añade su propia tesis: España es así y hay que quererla como es, admirarla en sus glorias y a la vez ser crítico. Los episodios épicos, dice, se han construido siempre con la misma prosa: unos pocos con muchos arrestos que salen a batirse sin medir las consecuencias porque son hijos de una tierra dura. El ejemplo que pone es Pelayo.
BGA aporta una fuente:
la Wikipedia en aragonés sobre Miguel de la Quadra-Salcedo, y dice que ni él ni su hijo desmerecen. Furymundo cuelga este
y confiesa que al leerlo entró en estupefacción. Papo de luz enlaza un artículo de swissinfo sobre integración y seguridad en Europa. Y ESC describe un directo de Farrerons: estantería forrada de ejemplares de El Capital de Marx en modo mosaico mientras habla de disidencia controlada.
A ESC la coincidencia no le parece casual.Dónde está la bronca
Dos frentes nuevos. El primero, económico. Ultramontano sostiene que el éxito de España vino de ser una anomalía, que el fracaso tuvo causas internas y que el tópico de que los españoles no trabajaban solo tiene algo de sentido desde la segunda mitad del XVI, cuando el Estado omnipotente hizo más rentable mendigar mercedes en la corte que acumular capital. Los comerciantes castellanos, dice, dominaban el Atlántico en el XIV y el XV porque eran mejores. Markkus le contesta que mezcla épocas y que el comercio exportador de lanas no era capitalismo suficiente.
El segundo, feudal. FerminDeLeguia recuerda que el discurso de que no hay élites es liberal, que Ortega y Gasset lamentó a la vez la ausencia de élites y la ausencia de feudalismo en España, y sitúa en las desamortizaciones —desde Felipe II y sobre todo en el XIX— el origen del caciquismo. CUATERBAC contesta que Ortega le da igual y que España ha sido siempre el mayor arquetipo de feudalismo.
De fondo, la pelea de siempre mudada al presente. Markkus sostiene que los poderes supranacionales ya han decidido, que somos hormigas y que el país está endeudado, envejecido y dividido. Gothaus responde que no queda nada que reformar, que solo cabe destruir la casa vieja, y que a diferencia de Pelayo ya no hay nicho geográfico libre al que retirarse. Furymundo apostilla que triunfos pasados no significan triunfos futuros. Vázquez de Coronado contesta con sorna y una pulla sobre el idioma. CUATERBAC apuesta por reconvertir el continente en un solo país y avisa de que, si no, los europeos estarán muertos antes de 50 años. Y otro participante sostiene que el fascismo necesita una nación y que Europa nunca fue una.
Otra veta: hay quien responsabiliza de la situación a la inmigración y reclama expulsiones; el hilo lo deja caer sin desarrollo. amore2 sí concreta un punto de partida: la entrada en la UE, el euro y la globalización. Dice que España se está extinguiendo y que los niños de hoy ya se acostumbran.
Pelayo, la catarsis y el renacimiento
El hilo se ha montado un relato nuevo: caer hasta el fondo, morir si hace falta y resucitar. Gothaus lo formula como derribar la casa vieja. Furymundo lo matiza: solo vale el nicho menos invadido, y sobre todo no repetir la historia. Markkus remata con la España eterna: hidalguía, honor y furia, un tercio marchando como hueste invencible. BGA baja el tono: nada ha terminado, solo se transforma.
Qué cambia respecto a antes
El cronómetro se ha movido. El XIX y el XVIII quedan como decorado; la discusión es ahora sobre el presente y sobre si España se extingue hoy. La lista de grandes nombres del XVIII deja de ser pacífica en cuanto entra la Gran Redada. Aparece la veta del renacimiento por catarsis y, de propina, la tangente Farrerons y la disidencia controlada. Y Ultramontano zanja una duda que venía de antes: para él, las causas del fracaso español son internas, no externas.