El mestizaje colonial no fue un monopolio español
¿Por qué se da por hecho que solo los españoles se mezclaron con indígenas y mujeres esclavizadas en América? La pregunta vuelve cada vez que se abre el debate colonial, y la respuesta corta es que no. Las estimaciones que se manejan en el debate dibujan un panorama menos exclusivo de lo que sugiere el relato.
¿Qué dice la genética sobre la ascendencia europea en América?
Alrededor del
90% de los afroamericanos de EE. UU. tiene ascendencia europea detectable, según las estimaciones que maneja el propio debate. El genoma medio ronda el
15-25% europeo según el estudio y la región; uno de los grandes trabajos lo sitúa cerca del 24%. Entre nativos americanos y First Nations de Canadá, hay quien estima en torno a un
70% con algún ancestro europeo, aunque muy variable entre comunidades.
Entre esos dos extremos cabe un continente entero. Según varios participantes, la mezcla no fue un rasgo ibérico: fue lo que ocurre cuando llega una población mayoritariamente masculina y sin mujeres europeas a su disposición, y las barreras para mezclarse dependían del territorio, no del pasaporte.
Casaos o no: la diferencia estaba en el destino de los hijos
Thomas Jefferson, segundo presidente de EE. UU., tuvo al menos
seis hijos con Sally Hemings, una mujer esclavizada de ascendencia africana, según el estudio citado en el debate. Dos los liberó y otros dos escaparon, según relata un participante. Otro sostiene que Cortés colocó a su hijo con doña Marina como compañero de crianza del futuro Felipe II.
Ahí está la brecha que separa un imperio de otro. No en la genética, sino en qué lugar ocupaba el mestizo en la estructura social. Quien se mezclaba con una mujer esclavizada podía estar generando esclavos.
Franceses, holandeses y británicos: cada imperio, su patrón
Según se sostiene en el debate, los matrimonios entre colonos británicos y nativas no fueron raros; el de
Pocahontas y John Rolfe es el más citado, pero no excepcional. Para los tramperos franceses, tomar esposa india era directamente tradición, aunque otro participante asegura que en Canadá y Luisiana los franceses trasladaron mujeres europeas y la mezcla fue menor. En Polinesia y Nueva Zelanda abundaron las uniones entre blancos y mujeres locales.
Queda el caso holandés. Los colonos en Indonesia eran todos hombres, sin mujeres europeas, y de ahí salieron los indo-holandeses: casi
2 millones de mestizos euroasiáticos, de los que 1,5 millones viven hoy en Países Bajos, según el cálculo que se cita en el debate.
Hay quien sostiene que España fue la única que creó una cultura mestiza de verdad, y quien responde que eso depende de los modelos de dominación y de la demografía, no de la tolerancia. En el debate también se apunta que el mestizaje no fue un patrón nuevo ni exclusivo, sino que se ha dado en otros momentos de la historia.