El XVIII entra en el hilo: Carlos III como cima del imperio
El XVIII entra en el hilo por la puerta grande. En la tanda del 23 de septiembre aparecen el Palacio Real, la bandera, el himno y las expediciones de Malaspina, y con ellos una pelea que antes no estaba: si los Borbones fueron el mejor tramo de la historia del país o la puntilla.
Qué se ha sabido
El bloque del XVIII lo abre Colérico Melancólico, que se declara harto de los que meten 1648 hasta en la sopa. Dice que el imperio resurge con más fuerza en el XVIII y enumera:
mayor estabilidad presupuestaria, mayor paz interna, mayor desarrollo de zonas periféricas como Cataluña, mayor modernización militar e industrial. Suma reales academias que aún existen, la construcción del Palacio Real, la aparición de la enseña nacional y del himno. Y todo, añade, con ministros y reyes patriotas.
CUATERBAC va en la misma dirección. Sostiene que los Borbones traen una corriente centralista, unificadora y modernizadora, y sitúa
el momento cumbre del imperio a finales de Carlos III y principios de Carlos IV, cuando tienen lugar las expediciones científicas de Malaspina y Celestino Mutis. Carlos III, dice, monta los símbolos y la estructura nacional de la España moderna, además de la red de reales fábricas.
Colérico lanza además un reto: que le digan qué políticos y jefes de Estado españoles del XIX en adelante han estado a la altura del marqués de la Ensenada, Carlos III o Jorge Juan. Él mismo se responde: Francisco Franco y poco más.
Otra fecha aparece por otro lado. Ultramontano sostiene que el modelo que llevó a Estados Unidos al éxito se abandonó en
1913, con la creación de la Reserva Federal. La clave, dice, era poder ahorrar más y con más seguridad: impuestos mínimos, cero inflación y seguridad jurídica.
CUATERBAC deja también su propia lista: España ha tenido
una decena de líderes que de verdad se preocuparan por el país en 2000 años, y nombra a Adriano, Alfonso el Sabio, Fernando de Aragón, Cisneros, Olivares, Carlos III y Primo de Rivera. Antes de eso compara a un caudillo que estuvo en el poder
apenas 6-7 años con otro que duró 36.
Alex Cosma suelta dos enlaces en medio de su intervención, sin desarrollarlos:
las bases para una revolución integral y
el manual para una revolución integral, en dos volúmenes.
Dónde está la bronca
Aquí el eje ya no es el Banco de Inglaterra. Ahora chocan dos lecturas del XVIII y, de fondo, la de siempre: causas internas o externas.
Ultramontano sostiene que España fue la gran potencia hegemónica durante siglos pese a ser económica y demográficamente más débil que sus rivales, y que el motivo fue un modelo político más libre y menos centralizado que el Estado moderno. Sr. del Cojon le corta el paso: confundir libertad e iniciativa personal con descentralización es un error; un Estado centralizado, austero y eficaz garantiza mejor el derecho y la libertad individual que un montón de mini-Estados. Ultramontano responde que él habla de descentralización del poder, no del Estado, y se va a los tribunales de justicia medievales y al derecho consuetudinario:
fueron leyes antes que reyes.
Markkus entra con Ortega. Le reprocha la sobredosis de metafísica alemana, pero le saca ocho puntos: que en España todo lo ha hecho el pueblo, que es un país aldeano, que Ortega echa en falta minorías egregias, que en la Historia patria la decadencia ha sido la norma. Y su propia tesis, la que más se repite: por encima del régimen de turno hay invariantes —un populacho fanático, unas élites corruptas e incompetentes, un Estado extractivo—. La historia, dice, es cíclica y predecible. A otro interviniente le reprocha el patrón de
inventar autoestima nacional para no reconocer que el país se quedó atrás.
Furymundo pregunta directamente si estamos condenados. Pregunta también qué hemos hecho para nacer españoles y de qué España se habla, si la del Austriaco o la anterior. Cierra con que España no tiene futuro.
Norbat mete el freno: ese pesimismo nacional extremo está superado por la historiografía más reciente y solo sirve de excusa para no hacer nada o para justificarse. Jugon96 va por otro lado: niega la leyenda rosa como invento y dice que si España tiene una leyenda negra merecida, la del resto del mundo debería ser un agujero negro.
El día arranca además con Gorroto, que duda de si lo que lee es una broma, suelta que uno no se cansa de leer sandeces en foro burbuja y aun así considera el hilo muy interesante y al OP acertado en gran parte. _Random_ responde por alusiones: dice que este hilo es un reciclado del año pasado y que hay que tener más amor propio.
Qué cambia respecto a antes
El debate se desplaza del XIX al XVIII y Carlos III se convierte en el nombre que todos usan, para bien o para mal. Entra un frente nuevo, el de los austracistas —a los que CUATERBAC acusa de no tener idea de la historia del país—, y entra Ortega como autoridad citada.
Lo que no cambia es el fondo: unos siguen explicando la decadencia desde fuera y otros desde dentro. Tampoco cambia el tono: en la misma tanda hay quien llama al hilo muy interesante y quien dice que es un reciclado.
La regla matemática y el bucle
Ultramontano deja una fórmula para leer civilizaciones: el punto más alto de una función se localiza en los ceros de su derivada. Cuando una civilización toca techo, mantiene inercias positivas pero el sistema ya ha degenerado lo suficiente para no continuar. Furymundo no vaticina un futuro lejano: habla de un conflicto en ciernes y de que así se saldría del bucle,
muertos y extintos.