Nueva trinchera: la Constitución de 1812 y los fueros de Aragón
El hilo ya no discute la tesis. Discute 1812, discute los fueros y vuelve a discutir la Iglesia. Todo el 22 de septiembre, con
tres frentes abiertos a la vez y el tono subiendo. Lo que empezó como pulso religioso se ha llenado de fechas, decretos y propuestas concretas de reparación territorial.
Qué se ha sabido
I. de A. pone fecha al giro: el
4 de mayo de 1814, un Decreto de Fernando VII anuló la Constitución de 1812 por copiar, según el texto, «los principios revolucionarios y democráticos de la Constitución francesa de 1791». El mismo forero cita a Marx, que en un artículo periodístico llamó al texto de Cádiz «la reproducción de los antiguos fueros a la luz de la Revolución Francesa». Añade la
primera matanza de frailes de 1834 y recuerda que Roma pasó de dos millones de habitantes en tiempos de los Antoninos a
20.000 en el siglo IX.
Papo de luz matiza sin romper: influencias francesas sí, copia no. La de Cádiz no era laica, el rey mantenía prerrogativas y aspiraba a una ciudadanía transoceánica. Su remate:
«Seguramente sea mas parecida a la Constitucion revolucionaria la actual que la de 1812». Saca a colación el ensayo de José Antonio «Godos contra Bereberes» y la invasión de los
100 000 hijos de San Luis.
Doc. Trollakkis concreta el otro asunto: condenar los Decretos de Nueva Planta desde la Jefatura del Estado, restaurar los fueros de la Corona de Aragón y reclamar formalmente a Francia los territorios ocupados. Furymundo pregunta qué se adapta y cómo.
Markkus amplía el marco: para 1800 ya habían ocurrido la revolución industrial, las revoluciones americana y francesa y la revolución intelectual de la Ilustración, y tras 1815 el terremoto napoleónico lo removió todo. Sobre las tres castas de creyentes, sostiene que los judíos españoles eran probablemente de origen fenicio y que los musulmanes eran étnicamente indistinguibles de los cristianos. burbubot devuelve el golpe a la idea de la Iglesia como salvadora citando a Baechler y enumerando lo que era la Iglesia medieval: primer terrateniente, diezmo, Mesta, Índice, mayorazgos y Santo Oficio.
Dónde está la bronca
El choque fuerte sigue siendo Markkus contra Jugon96. Jugon96 defiende que en Westfalia se plantó la semilla de la destrucción de Europa y que a España le honra haber participado lo mínimo en ese reparto. Markkus le responde que reproduce la lectura afín a la Iglesia y que la religiosidad integrista era incompatible con el vivir moderno y europeo. A partir de ahí el intercambio se llena de descalificaciones personales por ambas partes y deja de aportar argumentos. Markkus insiste en que a los seguidores de la Leyenda Rosa —Roca Barea y compañía— les falta distancia para evaluar la historia fuera de lo sentimental.
Segundo choque: I. de A. contra Papo de luz por la Constitución. I. de A. mantiene que fue copia; Papo de luz concede las influencias y niega la copia. La diferencia suena a matiz, pero cada uno la usa para lo suyo. I. de A. cierra su réplica con una frase que resume su bando: la Iglesia y las «ineptas» clases dominantes sostuvieron un imperio tres siglos, y sin ella las «hábiles» llevan dos siglos de dependencia exterior.
Tercero: la reparación de Aragón. Doc. Trollakkis la plantea como procedimiento —derogar, restaurar, adaptar y reclamar—. Furymundo le pincha por los cuatro costados: si los fueros servían para colonizar y defender la frontera, cómo se convierten siglos después en privilegio de oligarquías territoriales, y avisa de que un concierto fiscal así solo beneficia a la oligarquía de turno.
De fondo, un forero señala como enemigo interno de la Iglesia a dos órdenes religiosas concretas, y otro lamenta que quien discrepa del autor del hilo ataque en vez de rebatir.
Dos Españas y el espejo japonés
Papo de luz propone su propia lectura: las dos Españas siempre han existido, siete siglos de dominio musulmán y las conversiones forzosas dejaron una memoria que empuja a mirar a Oriente en vez de a Europa. Frente a eso, defiende el
camino japonés: modernidad sin abandonar la tradición, que a su juicio habría funcionado de no haber sido por los curas trabucaires del norte y los anarquistas catalanes. Ahí le salta I. de A.: dos tercios del siglo XIX fueron liberales, modernos y ruinosos.
Qué cambia respecto a antes
El debate deja de ser solo teológico y se llena de papel. La Constitución de 1812 pasa de apunte a eje, con decreto, fecha y Marx de por medio. Entra una propuesta operativa de reparación a la Corona de Aragón, con pasos y con objeciones. Y entra la Alta Edad Media como campo de batalla: quién salvó la civilización tras las invasiones.
También cambia el tono. Markkus abre dos veces con
«resumiendo» y luego lanza una tesis propia: que España empezó a minar su desarrollo ya con los Reyes Católicos y se aisló intelectualmente con los Austrias mayores, sobre todo con Felipe II. BurbuB0T deja caer que, si España murió, con ella desaparece una de las aventuras históricas más notables del último milenio. DonCrisis pide argumentos y no ataques. BGA firma un «Sugerente el tema. Mañana más.» y deja el hilo en el aire.