La bronca pasa del tope a los 800.000 pisos desde 2018
Ya no se discute el tope. Se discute de dónde sale el precio. Y en cuanto alguien pone el número de viviendas construidas, el hilo se parte en dos y ya no vuelve.
Qué se ha sabido
El dato lo suelta Salsa_rosa:
unas 800.000 viviendas levantadas desde 2018, unas 100.000 al año. A partir de ahí, cada uno tira de lo suyo. Spock pega entradas de manual —
Intervencionismo,
Modelo económico,
Economía mixta— y deja los términos sobre la mesa, como quien coloca el diccionario antes de la pelea.
https://es.wikipedia.org/wiki/Intervencionismo
GatoAzul enlaza un reportaje de El Español sobre Diana Morant y el negocio familiar en Gandía durante el boom inmobiliario.
https://www.elespanol.com/reportajes/20210724/diana-morant-fallera-origen-humilde-sustituye-astronauta/598191532_0.html
Gonzalor aporta un caso concreto: las viviendas de Casa 47 no le parecen asequibles porque, dice,
alquileres y suministros se comen más del 30% de los ingresos del hogar. Y remata que lo poco que se ha hecho se ha hecho mal. tampaxólogo recuerda que en Cataluña esto lleva años funcionando —alquileres topados, pisos turísticos prohibidos, compra limitada a quien va a vivir— y que el problema no se ha esfumado. Common_Deletion suelta la hipótesis que descoloca: los topes llegan, según él, con el mercado en pleno desplome. Y aventurero artritico lanza su vaticinio: con este gobierno,
otra subida del 30%.
Dónde está la bronca
El eje ha cambiado. Antes era tope sí o tope no. Ahora es si el Estado ya está dentro y nadie se ha dado cuenta. C.Gardner lo dice con retintín: trabas, burocracia y tasas ya son intervenir, así que llevan años haciéndolo sin llamarlo así. Spock lo respalda con la definición de manual. Eric Finch lo resume en una frase:
van a intervenir pero no van a intervenir. Quieren poner trabas, no actuar.
Enfrente, el bloque de la oferta. Salsa_rosa pone la cifra de construcción y deja caer que los números no dan. Edge2 apunta a la demanda de fuera y sostiene que sin ella sobraría vivienda. WerVoss añade el corolario: el precio se puede controlar a base de legislación y multas, la escasez no, y cuanta más regulación, más escasez futura. BudSpencer mete el cálculo político: ocho años de gobierno y el acceso a la vivienda, dice, nunca había estado tan complicado.
En medio, dos salidas que no son el tope. Eric Finch pide a la Administración
comprar o expropiar suelo y construir cientos de miles de viviendas públicas para inundar el mercado, con restricciones para entrar. estroboscopico va más atrás: el Estado como promotor, recalificar terrenos públicos y sacar a concurso viviendas con precio fijado, para quitar de la ecuación el margen del suelo. Macabrón corta por lo sano y sostiene que por vía política esto no se arregla y que haría falta movilizarse —igual que por el fútbol— para exigir pisos asequibles. ENRABATOR pone la puntilla: los precios altos son política de estado porque cada compraventa recauda más. GatoAzul da otra vuelta: el desastre, dice, viene tanto de la derecha que gobernó antes como de la izquierda que gobierna ahora.
Y se cruzan dos mensajes sobre lo mismo. preludio sostiene que en China pondrían en un año 50 millones de viviendas y que aquí todo va lento por los intereses alrededor del negocio. Triffin's dilemma le contesta que eso es falso. El mismo forero vuelve sobre la abstención y pide que empiecen por votar en contra en vez de abstenerse.
El calendario que se cuela
Penitentes lee modo campaña y añade que no debe quedar mucho para que convoquen elecciones. preludio sostiene que esto es un mensaje para consumo interno, que en mayo toca votar y que su previsión es que a quien gobierna le vaya mal. FX501 va en la misma línea y lo llama
promesa en clave valenciana: quien sabe que no va a cumplir es el que más promete. Antiparticula abre la pregunta que sobrevuela todo el tramo —qué pinta Aznar aquí— y la respuesta que circula es que los nombres propios se eligen a propósito. selenio, por su parte, echa cuentas por el otro lado: sostiene que desde Aznar ya van quince años para dieciséis en el poder.
Qué cambia respecto a antes
El tope deja de ser el asunto. Se discute si el mercado ya estaba intervenido antes de anunciar nada y si la medida llega a un mercado que cae. Entra con fuerza la construcción como palanca que casi todos reconocen, con dos fórmulas nuevas —expropiar suelo, Estado promotor— y con la palabra elecciones dicha sin rodeos. Y queda un aviso que repiten varios: la regulación por sí sola no pone un solo ladrillo. El tramo acaba ahí, sin cerrar nada.