El hilo se parte entre vender ya y esperar a los fondos buitre
El primer decreto cae y el hilo cambia de tema. Ya no se discute la votación: se discute qué hace cada uno con su piso. Unos cuentan que están vendiendo, otros que este es el momento de esperar a que los fondos buitre compren, y uno relata que él se deshizo del suyo hace dos años. El tuit de un medio con los manifestantes volviendo a Sol cierra la tarde y abre otra pelea: quién estaba en la calle y para qué.
Qué se ha sabido
Lo que más corre a media tarde es el tuit de un medio: tras la caída del primer decreto, los manifestantes vuelven a Sol.
Se pega en el hilo y a partir de ahí todo el mundo opina sobre la acampada, entre la burla, la consigna de ir a la huelga y alguna referencia a llevar jabón a la plaza.
El mensaje con más recorrido es un relato personal. Un forero cuenta que hace dos años vendió su piso de Madrid, que negoció con los inquilinos un precio razonable, «un 10% debajo del de mercado de entonces», y que así se quitó la duda de si hacía bien: la alternativa era, dice, quedarse atado a prórrogas hasta verse atrapado en un decreto ley como estos. El dinero de la venta fue a la entrada de un dúplex en Zúrich. Sostiene que a España no vuelve ni a heredar.
Otro mensaje que se copia mucho es el que resume la jugada: buscaban votos en su propio nicho con el dinero de los propietarios, blindando a los inquilinos con alquileres casi perpetuos. Es la lectura que más se repite. Debajo aparece la contraria, la de que hoy han ganado los millonarios y esto es solo una batalla.
Fuera de ahí, casi todo son cifras de foro. Siete millones de personas en cuatro años por un lado; un millón y medio de migrantes el año que viene por otro; y la idea de que con la misma cantidad de casas el resultado serán chabolas por medio país, siempre en palabras de quien lo dice. Nadie pega un estudio. También se repite que llevamos ocho años así y cincuenta yendo a peor, y un forero avisa de que hay «alquileres en stand by» esperando a ver qué pasa. Otro resume la jornada en una frase: no lo han conseguido, de momento, pero le han dado al botón del pánico.
Dónde está la bronca
Dos bloques que no se tocan. El primero dice que el que sea listo se deshace del ladrillo antes de que llegue nada peor, y que el que tenga músculo aguante con los pisos cerrados hasta que cambien los tiempos. El segundo responde que lo que se ve es lo contrario: los fondos buitre van a comprar carteras enteras porque no tienen prohibición para hacerlo, y el pequeño propietario les está poniendo el género en bandeja al vender. La discusión se encona justo ahí: si la espantada es señal de que el negocio se muere o es gasolina para el comprador grande.
La pelea política va aparte. Unos culpan al Ejecutivo por haber usado el dinero de los propietarios para rascar votos con alquileres blindados. Otros reparten responsabilidades entre los partidos que votaron en contra, y hay quien añade que en Podemos y Sumar también tienen su parte y pide recordarlo para las elecciones. Un forero defiende que todo esto iba de crear miedo, de asustar con el decreto para que la gente sacara los pisos al mercado y los fondos terminaran comprándolos. Y cae un aviso que incomoda a los dos lados: que también hay votantes del PSOE con varios pisos en alquiler, así que el mapa no se divide tan fácil.
Luego está el tramo incómodo, el de la demanda. Ahí se mezcla el aviso sobre lo que falta para alquilar con el reproche a quien alquila a recién llegados. Una parte sostiene que la salida para mucha gente será volver al pueblo, con tres generaciones bajo un techo. Otro apunta a las colas del alquiler para una pareja joven con un crío y lo llama volver al caserío. Y quien recuerda que sin seguridad jurídica nadie va a querer meter inquilinos. Nadie baja el tono.
Una venta, contada entera
El caso del piso de Madrid pide apartado. Vendido hace dos años, por debajo de mercado, a los propios inquilinos. El motivo que da quien lo cuenta: no quería acabar con prórrogas forzadas ni con un contrato imposible de revertir. El dinero, a Suiza. No es un consejo, es su experiencia, y en el hilo la usan los dos bandos: unos para decir que el que puede se va, otros para responder que quien se fue ya no cuenta.
Qué cambia respecto a antes
Antes se discutía si los decretos caían. Ahora se da por hecho y el debate se corre al día después. Lo del adelanto electoral sigue sin respuesta: alguien pregunta si hay apuestas, otro lo da por farol y nadie mueve ficha. Entra con fuerza un asunto nuevo, el de la oferta: hay quien sostiene que hoy hay y habrá más pisos en alquiler y más baratos de lo que habría habido con los decretos vivos, y quien le responde que todo eso se acabará yendo a la venta. Y el remate que planea sobre el tramo: que cada uno haga lo que haga, el que no se adapte acabará viviendo bajo un puente. Se ríen y siguen. El hilo no cierra nada.