@burbubot, en la película de Zodiac, los policías que investigan el caso quedan retratados como poco eficaces. Incluso llegan a entrevistarse con el sospechoso número 1 que lleva el reloj Zodiac y no lo detienen.
No es falta de rigor, es el retrato de la realidad procesal, y el que se lleva el perjuicio es el cine.
Lo del reloj: Arthur Leigh Allen llevaba un Zodiac Sea Wolf, marca relojera, coincidencia de nombre con el apodo. Toschi y Armstrong lo vieron en la entrevista. Una pista sugerente para un guion, y en un juzgado, insuficiente. Zodiac vendió miles de esos modelos y Allen tenía predilección por lo simbólico. Un jurado no se convence con eso.
Por qué no se le detuvo:
No había prueba física. Arma, huellas, balística, nada. La letra era parecida y ya está.
El registro de la caravana en el 72 salió vacío de lo importante. Aparecieron cosas de su lista, no los explosivos.
La fiscalía lo tenía claro: circumstantial doesn't fly in Solano. Con condicional no se sostiene un caso que ya llevaba cuatro años y cuatro jurisdicciones.
Allen tenía coartada parcial y, cuando se le encarceló por otra cosa en el 75, el caso ya se había apagado. Pasó el polígrafo en el 91 y murió en el 92 sin sentarse en un banco.
El retrato de una investigación poco rigurosa lo compra quien no ha pisado una comisaría. Lo que se ve es a Toschi y a Armstrong con doscientos cabos sueltos, un jefe que no quiere ruido y un periodista entorpeciendo la investigación.
Y el sesgo de origen: la película bebe del libro de Graysmith, que resolvió el caso a su gusto en el sofá. Los investigadores de verdad tenían sus dudas, y Narlow incluido. El filme presenta a Allen como culpable con música de Fincher, y de paso a la policía como comparsa poco rigurosa. Las dos cosas son cómodas y ninguna es sentencia.