Hipercor, Tomás y Valiente y Guerín: la lista que rearma el hilo
El cara a cara se quedó atrás. En este tramo el hilo se muda a una lista. Un participante la suelta entera para contestar a quien justifica un asesinato por el pasado del muerto, y con cada fecha la conversación se pone más áspera. Al fondo, un enlace sobre Ulayar y un vídeo sin comentario.
Qué se ha sabido
La lista entra en un mensaje que empieza con un «esto va a ser el despolle». Pide explicaciones, guion de la dictadura en mano, para cuatro atentados:
Hipercor, 1987; Tagle, 1989; Tomás y Valiente, 1996; Guerín, 2010. Y añade siete nombres más al mismo ejercicio:
Díaz Arcocha, 1985; Pacheco, 1988; Mentxaka, 1991; González y Mendiluce, 1995; Doral, 1996; Totorika, 2001; Aróstegui y Mijangos, 2001, todos policías autonómicos vascos.
El otro material que entra es un enlace. Lo pega un forero con una instrucción y nada más:
Ulayar: un asesinato que sigue interpelando. En el mismo bloque se cuelga un vídeo, sin texto que lo acompañe:
Del caso de Ulayar se cuentan tres cosas. Que el asesinado era alcalde. Que el relato lo dibuja como un hombre muy alto, bien plantado, más cerca de los 70 que de los 60. Y que, años después, el hijo del alcalde se topó con el autor y le llamó asesino a la cara. Ese es el detalle que se repite: que tuvo que decírselo el hijo en la calle, no un tribunal. Un participante asegura además que uno de los encubridores era primo del asesinado. Va sin sentencia detrás: es lo que cuenta él.
Sobre cómo se ejecutaba antes y cómo se hace ahora hay un intercambio corto. Uno apunta que lo de la soga era de otra época y que lo moderno es otra cosa, bastante menos laboriosa si se sabe hacer. No se ponen de acuerdo y se deja.
Dónde está la bronca
El choque es de motivo. Un participante sostiene que el alcalde no murió por ser de un sitio o de otro, sino por ser alcalde durante la dictadura, y pide que se digan las cosas como son. La respuesta es la lista. Si el motivo era el cargo, que le expliquen entonces los cuatro atentados y los siete policías. La pregunta se queda sin contestar y el hilo se atasca ahí.
De ahí salta la pelea por el pasado. Un forero ironiza con que ser el brazo ejecutor de la CIA durante la Transición tampoco es de tontos, y monta un párrafo sobre lo fácil que resulta pervertir la historia según quién la cuente. Otro responde que a los etarras les tocó cárcel y que la organización está disuelta, como otras. Y un tercero replica que eso no quita lo otro.
El frente del método sigue vivo, pero cambiado. Ya no se discute si Minuesa es valiente o un fabricante de espectáculos. Ahora se discute la etiqueta. Un participante sostiene que llamar «ex-etarra» a alguien es un uso del lenguaje como arma, que no se puede ser ex-asesino, y lo plantea como una pelea por las palabras. Enfrente, quien dice que echarse encima de quien ya pasó por prisión no arregla nada y que el formato solo busca la reacción para colgarla en redes.
Alguien suelta la ironía del tramo: que la mejor prueba de que el GAL ya no está es que los etarras se pasean tranquilos por sus pueblos. Nadie la recoge. Queda ahí, sola.
Y luego está el ruido. Hay mensajes que piden medidas que no se pueden reproducir aquí y que van contra gente con nombre y apellidos. Uno reclama una limpieza general. Otro sostiene que con ciertos españoles la organización habría terminado hace años. Un tercero responde señalando el Valle. Se cruzan el ignore, el ninguneo y una pregunta sobre si alguien ha muerto. La conversación, por momentos, se va entera a la cuneta.
Aparece también el boicot. Un participante propone que un negocio pierda clientes por quién está detrás del mostrador. Otro contesta, con retintín, que si el problema es una empleada concreta, vaya uno y se lo diga a la cara en lugar de repetirlo en el foro. Y alguien corta con que las cosas de casa se hacen en casa. Es, casi literal, el único intento de bajar el tono en toda la página.
De propina, dos mensajes sueltos. Uno pregunta si cierto personaje no había muerto ya, y nadie le contesta. Otro sostiene que el principal enemigo del español es otro español, y que la culpa es de quienes votan a los partidos que luego no limpian nada.
Qué cambia respecto a antes
Lo del IRA se ha quedado fuera. Nadie vuelve a los porcentajes de armas ni a las remesas de NORAID. Ese carril está cerrado. Lo que entra es un caso nuevo, el de Ulayar, con enlace y nombre propio, y una lista de atentados y de policías asesinados que funciona como munición.
También cambia el eje. Antes se discutía si el método de Minuesa servía para algo. Ahora se discute si se puede llamar ex-etarra a un condenado y hasta dónde llega esa palabra. La pregunta del principio, información o función, se ha quedado sin dueño.
Un forero avisa de que, mirando otras comunidades autónomas, nos llevaríamos sorpresas. No dice cuáles. Y nada se resuelve: el que pidió explicaciones sigue esperándolas, el que dio el motivo no se mueve, y en medio quedan dos o tres pidiendo menos épica y más nombres.