El peso argentino se aprecia frente al dólar y divide el análisis
En Argentina hay dos tipos de cambio para el dólar. El oficial, que se establece por decreto y que en la práctica solo usaban unos pocos elegidos, y el de la calle, el que se conoce como dólar blue, que es el que refleja el valor real de la moneda. Cuando Javier Milei asumió la presidencia, el blue rondaba los 1.000 pesos por dólar. Meses después, ese mismo tipo de cambio se ha apreciado y, según los datos que se manejan en el país, el peso se ha convertido en la moneda más fuerte del mundo frente al dólar. La motosierra funciona, celebran unos. Es un espejismo, responden otros.
Qué ha pasado con el peso argentino
El gobierno anterior mantenía un tipo de cambio oficial artificialmente bajo, en torno a 350 pesos por dólar, que solo estaba disponible para quienes tenían acceso privilegiado. Los exportadores estaban obligados a vender sus dólares a ese precio, lo que les suponía perder la mayor parte de sus ingresos. En la calle, nadie cambiaba a ese valor. El dólar blue, que flotaba libremente, se depreciaba cada vez que el Banco Central emitía pesos. Al llegar Milei, el blue estaba cerca de los 1.000 pesos.
Con el nuevo gobierno, se liberó parte de la intervención sobre el tipo de cambio oficial, que bajó bruscamente hasta estabilizarse. El blue también ha ido cediendo. Según los datos que se citan, a día de hoy el dólar blue se cambia a 1.045 pesos por dólar y el oficial a 875 pesos. La inflación se ha reducido drásticamente y algunos análisis sostienen que Argentina es posiblemente el país con menos inflación del mundo en el último medio año.
La reducción de la inflación y la estabilidad del tipo de cambio son los argumentos que esgrimen quienes defienden la gestión. Se destaca que Milei ha logrado algo que su predecesor no consiguió ni gastando casi 20.000 millones de dólares de las reservas del país para tratar de contener el valor oficial. Y se subraya que no ha reducido unas reservas que ya eran casi inexistentes.
El impacto en los salarios y el poder de compra
Frente a los datos macroeconómicos, otra parte del análisis pone el foco en la realidad cotidiana. El salario mínimo pasó de cubrir el 81% de la canasta básica alimentaria al 53%. Es decir, los ingresos de los trabajadores han perdido capacidad de compra de forma significativa. Para los hogares que cobran en pesos y no tienen acceso a dólares, la apreciación de la moneda no se traduce necesariamente en una mejora de su nivel de vida.
Hay quien sostiene que los que ahorraban en dólares eran los que podían permitírselo, mientras que las clases trabajadoras cobran en pesos. Desde esta óptica, la política cambiaria perjudica a los tenedores de divisas y beneficia a los asalariados. Otros análisis, en cambio, señalan que la caída del salario real muestra que el ajuste está recayendo sobre los más vulnerables.
Las críticas a la gestión de Milei
Una corriente de opinión sostiene que la apreciación del peso es en realidad una forma de devaluar los ahorros de quienes se pasaron al dólar siguiendo las promesas del presidente. Argumentan que Milei incitó a los argentinos a deshacerse de sus pesos y ahora la moneda local se revaloriza, lo que perjudica a los que hicieron caso. Sin embargo, esta tesis es rebatida con contundencia: el manejo de dólares en Argentina es una práctica extendida desde mucho antes de Milei, y el tipo de cambio oficial nunca fue el que usaba la gente de a pie.
La discusión deriva a menudo en un intercambio de acusaciones sobre la doble vara de medir. Algunos participantes se quejan de que se critica con dureza cualquier medida de la izquierda mientras se pasa por alto las de la derecha. Otros responden que eso es una cortina de humo para no reconocer los datos positivos. El debate se encona y a veces pierde de vista el asunto central: la evolución de la economía argentina.
El contexto internacional y las perspectivas
Argentina es un país con una historia de crisis económicas recurrentes, defaults y alta inflación. La llegada de Milei supuso un giro radical en la política económica, con un programa de recorte del gasto público y desregulación. Los resultados a corto plazo son objeto de disputa. Mientras unos ven señales de estabilización, otros advierten de que la mejora es frágil y puede revertirse.
La apreciación del peso frente al dólar es un hecho que se puede constatar en los tipos de cambio. La reducción de la inflación también. Lo que está en discusión es la sostenibilidad de estas tendencias y su impacto real en la población. El tiempo dirá si la motosierra sigue funcionando o si, como temen algunos, se trata de un espejismo antes de la próxima tormenta.