Tres edades del paquismo: de la formica al walkman
El tramo arranca con una cronología y acaba en un ajuste de cuentas sobre qué es exactamente lo paco. Un participante firma la división en tres eras —la de la formica, la del skay y la del walkman— mientras varios foreros insisten en que el hilo lleva páginas mezclando lo viejo con lo castizo. Por el camino desfilan el porrón, el brasero de mesa camilla, las notas del boletín de EGB, una tienda de barrio que emociona a más de uno y varias casas a la venta que sirven de pacómetro inmobiliario.
Qué se ha sabido
La aportación más citada del tramo llega de Eremita, que divide el paquismo en tres eras: el bajo paquismo o edad de la formica (años 60-70), el medio paquismo o edad del skay (70-80) y el alto paquismo o edad del walkman (80-90 o poco más), «existiendo disparidad de opiniones entre los académicos», escribe. Minutos después añade una cuarta: el postpaquismo o tardopaquismo, la era que sitúa a partir de los 90, en la que convivieron vinilos, casetes y VHS con los primeros CD, y coches como el Renault 19 16 válvulas y el Opel Kadett GSI junto al Seat Córdoba TDI.
Sobre precios y fechas: Murray's recuerda que un juego de MB costaba 4.000 o 5.000 pesetas en 1990; damnit sitúa en los 90 los viajes de 30 pesetas en el autobús amarillo de su pueblo; Andriu_ZGZ cuenta que su padre tuvo un GSA X3 en 1987, con aire acondicionado y suspensión hidráulica; Zbigniew cifra en 7.000 pelas unas botas Boreal que tiene desde hace 30 años; y rjg señala que el Hotel Claridge, en la antigua N-III, sigue abandonado desde 1997. Murray's pone fecha al cierre del bar de bravas del que se habla: 2020, «como otros tantos en la pandemia».
Del apartado escolar se rescatan las calificaciones: damnit recuerda que PA abarcaba del 5 al 10 y que los «+» al lado significaban «destaca»; Andriu_ZGZ apunta que en 6º de EGB se pasó a SF, B, N y SB e I, y que por debajo del IN estaba el MD. Effetá añade las cartillas de puntos de SPAR y sus catálogos de regalos.
Entran en el archivo el teletexto, que Murray's da por vigente «después de más de 30 años»; la bolsa de un bar Paco que asiqué conserva con más de 25 años; el estilógrafo Rotring 0.2 y el tiralíneas que Torimbia recuerda del dibujo técnico, con papel Guarro «caro»; las cintas antiestáticas que CI190 coloca en los coches; el Pegaso Comet, el Seat 2 caballos y el Dyane; las cortinas de voile, cuya definición técnica aporta Nebulosas con fuente en Wikipedia; y una foto de una tienda de barrio que a asilei le provoca emoción.
En el capítulo inmobiliario, Zbigniew comenta una propiedad de 750.000 euros y calcula que dentro se puede montar «un hotel de señoritas con licencia de sala de juegos»; asiqué enlaza varios anuncios en Idealista, uno de ellos de 380.000 euros, para sostener que «hay foreros que viven en casas peores». También se recuerda el tren oruga, el pica de la Renfe y el microbús Avia, este último a propósito del carné de autobús que jotace no llegó a sacar.
Las posturas
El choque central del tramo es el mismo de las páginas anteriores, pero más afilado. Sota_de_espadas sostiene que buena parte del hilo está confundiendo viejo con paco y que no se ha entendido la pacosidad, que define como «todo aquello rancio dentro del contexto español, preferiblemente con tonos marrones», pero con «un toque de distinción y empaque castellano» y sin equivaler a cutre ni a nostálgico. Eremita encaja su cronología en esa misma idea, y SPQR insiste en que se mezcla «lo antiguo sin más» con lo castizo.
Sin embargo, ventosiño discrepa a propósito del porrón: sostiene que beberlo es una tradición antigua en las comidas familiares y que el uso actual no borra ese origen, respondido por asiqué con un «el porrón es la ostia».
Una segunda disputa es de valor, no de fecha. SPQR defiende que los objetos de antes se hacían con materiales buenos aunque llevaran sobreprecio por márquetin, frente a la idea de que hoy se acepta peor calidad a precios altos. Enfrente, Zoeric sostiene que muchas cosas Paco «aún sobrevivirán a toda la basura sintética, de obsolescencia programada» que se consume ahora, y un participante resume la era noventera como un concentrado de «lo bueno de otras eras pacas».
Sobre el arquetipo humano, uberales escribe que ser Paco «no es malo», que es «gente echada adelante» y que prefiere «esa gente recia a los tiktokeros», mientras ratoncitoperez defiende a los parroquianos de la foto del bar: «esos paisanos no necesitan psicólogo, debería haber más gente así».
El tono se calienta en el tramo televisivo: varios participantes comparan los antiguos rombos de las películas con el acceso actual de los menores a contenidos para adultos, y un participante carga contra la educación afectivo-sexual en las aulas. El intercambio se queda en reproches cruzados sobre qué se enseña y a qué edad, sin que nadie aporte datos.
Y hay quien rectifica. Lord en el Centeno entra con un mensaje desenfadado, se le reprocha que ensucia el hilo y responde «Tiene razon usted perdone» antes de redimirse con otra foto, aceptada por asiqué.
Lo que cambia respecto a antes
Hasta ahora el hilo discutía fechas y objetos; en este tramo la discusión se formaliza en una nomenclatura: bajo, medio y alto paquismo, más postpaquismo. También aparece por primera vez la infancia como campo de pruebas, con juguetes y cachivaches caseros —el futbolín de pinzas, las carrilanas o goitiberas, el tirachinas de gomas— y el capítulo escolar, con boletines, cartillas de puntos y asignaturas de dibujo técnico. Y entra el ladrillo: una tanda de anuncios de Idealista usados, medio en broma, como baremo de lo Paco. Se cuelan además objetos de datación más tardía —el teletexto, las cintas antiestáticas— que fuerzan a revisar dónde acaba el paquismo clásico.