El hilo discute la pasividad del PP y quién cobra ayudas
Aquí ya no se cuentan votos. En estos 30 mensajes el foro ha soltado el recuento y se ha puesto a discutir otras dos cosas: por qué el
PP no saca el asunto por todos lados y qué pasa con las ayudas de esos inscritos si un día aparecen por aquí. El pucherazo, para buena parte del hilo, ya no se demuestra: se da por hecho y se pasa a buscarle el beneficiario.
Qué se ha sabido
Poco y nada comprobable. En todo el tramo no hay un solo enlace, ni un tuit, ni una nota de prensa. Nadie aporta una cifra nueva. Es el tramo más largo hasta ahora y el más vacío de fuentes: solo interpretación sobre lo mismo. El hilo lo abre un mensaje que arranca hablando del
R-78 y de cómo se le cambió el sentido en cuanto apareció un pueblo enfrente.
Hay un participante que baja el tono. Sostiene que no haber nacido ni vivido allí no es nada raro, que pasa «como cientos de miles», y zanja que los abuelos «serían de ahí, o eso dirán». Otro pide revisar cuántos de esos inscritos cobran alguna ayuda tipo
IMV. Un tercero pone encima de la mesa lo que falta en la ecuación: los deberes. Apuntarse a lo bueno —sanidad, prestaciones— y no sufrir lo malo —impuestos— no le parece de recibo. Y ahí se abre el segundo frente.
Dónde está la bronca
Se pelea en varias direcciones a la vez. Por un lado, la acusación directa: que el censo se manipula donde el escaño sale más barato y que el fraude es evidente. Se dice sin matices y sin prueba.
Por otro, y aquí está el giro, media página mira al
PP. Un forero pregunta por qué los conservadores no están «todo el día» sacando el tema, denunciando en todos los sitios posibles, y por qué las instituciones europeas no intervienen. Su conclusión: el PP también espera beneficiarse. Otro va más lejos y asegura que si el PP no deroga la norma cuando llegue al poder es que está dentro del asunto, y remata que de esa formación solo puede esperarse lo peor. Un tercero añade que el PP siempre ha estado en el ajo: misma ideología, distinta velocidad.
La otra bronca es la de los derechos sin deberes. Un participante lo formula con una analogía: igual que alguien puede ser lo que diga sentirse, un descendiente de allende los mares puede ser salmantino «si se siente salmantino», con todos sus derechos y beneficios. Le responden que la ley se basa exactamente en eso, deberes ninguno y derechos todos, y que así empezó otra cosa hace 60 años en
Cuba, donde hoy, dicen, todo el mundo tiene derecho a todo y no hay nada sobre lo que ejercerlos.
Y por debajo circula la tesis más amplia: que hay una manera de pensar que se cree moralmente superior y por eso da por buenos pucherazos y atajos, porque el fin justifica los medios. Una parte del hilo lo compra; otra ni entra.
Qué cambia respecto a antes
Que el eje se ha movido. Antes se discutía el
cómo: cuántos son, de dónde salen, si votan. Ahora se discute el
para qué y el
quién. El PP entra en el hilo como sospechoso, no como denunciante. Y entra el dinero: ayudas, prestaciones, impuestos que no se pagan. Nadie rectifica nada. Nadie trae un papel. El único mensaje que relativiza el escándalo se queda solo.
De 1936 a Cuba: las comparaciones
El tramo se llena de espejos. Uno compara lo de ahora con lo que, dice, se hizo en 1936: como no les votan, montan pucherazo. Otro pregunta en qué cabeza cabe conceder el voto a nietos de exiliados que no han pisado España, y lo compara con que
Alemania diera el voto a los descendientes de los judíos emigrados tras la Segunda Guerra Mundial. Un tercero salta a Cuba y su escasez. Y uno sentencia que esto es un bucle, que ya pasó y vuelve a pasar.