122.000 millones y la pregunta de si eran cajas o bancos
El hilo se ha ido de las manos hacia el rescate bancario. Los últimos cuarenta mensajes ya no discuten quién paga la fiesta ni cuántas clases de pepito hay: se pelean por una cosa muy concreta, si el dinero público que se inyectó en la banca fue a parar a bolsillos privados. Y de ahí no se mueven.
Qué se ha sabido
pepitogruñon cuelga un enlace de El Confidencial sobre los
122.000 millones que el Estado puso en el rescate bancario y otro de ABC, de 2011, sobre una familia que acabó desahuciada después de que alguien avalara a un hijo. Con eso monta su tesis: Bankia salió a bolsa con accionariado, repartió dividendos antes del rescate, así que hubo dinero público en manos particulares. Después añade otro caso: el
Banco de Valencia, intervenido y vendido por 1 euro en 2012 tras recibir ayudas del FROB.
esforzado no discute las cifras. Discute a quién fueron. Sostiene que las cajas de ahorro dependían de la administración pública a la que pertenecían, que sus consejos los ocupaban cargos políticos y no banqueros, y que durante el rescate
solo se inyectó capital en la parte de responsabilidad pública. El accionista privado, dice, o igualaba la inyección por su parte o se comía las pérdidas. De ahí saca el remate: en la noticia que le han enseñado no aparece
una sola entidad privada rescatada con dinero público.
En el hilo queda además colgado un vídeo:
Un tercer frente aparece cuando pepeleches entra a matizar la crisis. El factor, dice, nunca fue solo que las casas tuvieran un precio alto, sino que cualquier vaivén laboral dejara a la gente embargada. Recuerda los embargos judiciales multiplicándose aquellos años hasta un punto absurdo.
Dónde está la bronca
Aquí se rompe el hilo. pepitogruñon repite la misma frase con formatos distintos:
Bankia, accionariado y dividendos. Es su prueba de que se rescató capital privado y de que, de paso, se sostuvo un precio irreal que dio valor a los pisos de los demás. esforzado le contesta con la estructura de la operación: el
52% de las acciones siguió siendo público, lo rescatado fue esa parte, y el 48% restante se comió las pérdidas. Le pregunta en qué idioma se lo tiene que explicar. Se lo pregunta en ese tono, no en otro.
Los dos van en bucle. pepitogruñon exige saber en qué banco se firmó cada crédito; esforzado responde que en uno privado que ya no opera como minorista en España y que tampoco recibió inyección pública en su país. pepitogruñon vuelve a Bankia. esforzado vuelve a las cajas. esforzado monta incluso un ejemplo con una empresa cuyo capital comparte con un expresidente y las ampliaciones que uno y otro tendrían que poner. Nadie mueve un centímetro.
Hay una pelea paralela sobre el
precio justo. core lo define con sorna: justo es lo acorde con los tiempos, y si los gobiernan según quién, se pagan precios de esos tiempos. pepeleches le corrige el planteamiento: ese precio justo solo se aplica cuando compran ellos, no cuando venden su piso o pagan por una hora de limpieza.
Y en medio, la fanfarria de los que ya ganaron. clakar anuncia
dos hipotecas finiquitadas y propiedades que son suyas, y arremete contra los que llevan años esperando el desplome. InKilinaTor responde que también ha pagado dos, que entró en el foro justo para no empepitarse en plena burbuja y que sigue buscando en las tapas de yogur, ahora de marca blanca. Funci-vago suelta que los que compraron llevan veinte años riéndose de los demás. Pollo Romulus cuenta que pasó años esperando un desplome que no llegó y que compró después, cuando ya nadie esperaba que la compra y el alquiler se doblaran en cuatro o cinco años.
Qué cambia respecto a antes
Lo de partir a los pepitos en dos bloques se ha quedado atrás. Ahora el eje es otro: no quién compró bien, sino quién cobró. La palabra rescate deja de ser un reproche genérico y pasa a ser un expediente que se discute línea por línea. Las fuentes ya no son recuerdos: son enlaces con fecha y titular.
Y entra un asunto que no había salido: los que se quedaron fuera por hacer caso a quien pronosticaba el hundimiento. Antes eran los listos que esperaban. Ahora hay quien cuenta que esperar le costó oportunidades y dinero.
La discusión sobre si las cajas eran públicas o privadas no tiene final en esta página. Se corta en el punto en que uno de los dos vuelve a escribir
Bankia en mayúsculas.