Grifols y la pregunta que nadie contestó
La CNMV dio diez días a Grifols para que aclarara por escrito todas sus relaciones con Scranton, el vehículo inversor domiciliado en Países Bajos que comparte administradores con el consejo de la farmacéutica. Ese requerimiento llegó el mismo día en que la compañía convocó a los analistas para defenderse del informe de Gotham City. Duró cincuenta minutos. La acción cayó hasta un 13% al terminar la reunión. Y en mitad del acto, Gotham coló su propia pregunta: si los bancos y acreedores saben que Grifols y Scranton consolidan totalmente Haema y BPC Plasma en sus estados financieros.
El presidente y consejero delegado,
Thomas Glanzmann, admitió que hay que mejorar la gobernanza y la comunicación. Negó que Scranton sea un
family office. Dijo que, más allá de las compras de Haema y Biotest US y del alquiler de la sede, no hay más vínculos. La compañía sostiene que las dos sociedades consolidadas pesan un
2% del ebtida, no el 30% que atribuye el fondo bajista. Y mantiene intacta la ruta de desapalancamiento hasta
4 veces ebtida a cierre de año, con la venta del 20% de Shanghai Raas por 1.600 millones a Haier como palanca principal.
Qué es Scranton y por qué importa
Scranton es el vehículo inversor de la familia. Tiene entre sus administradores a tres miembros del consejo de Grifols, dos de ellos de la saga fundadora. La discusión no es si eso es legal. La discusión es si una operación entre dos sociedades con los mismos dueños a ambos lados se puede seguir contabilizando como si nada se hubiera vendido.
El esquema que se describe es sencillo de enunciar y difícil de digerir: unos dueños venden activos a una sociedad en la que también mandan, cobran por ello, y mantienen la opción de recompra. En términos contables, la parte vendedora sigue imputándose esos activos como propios. Hay quien lo ve como ingeniería financiera legítima y hay quien lo ve como un modo de engordar el balance sin que entre un euro nuevo. La pregunta de Gotham apunta justo ahí: si los acreedores conocen el detalle, la valoración del colateral cambia.
Los préstamos cruzados que aparecen en las cuentas
En las cuentas de Scranton figura un préstamo de
95 millones de dólares de Grifols a Scranton en 2018, que el fondo bajista vincula a la operación Biotest US y Haema. No consta en la documentación de la farmacéutica. Tampoco constaría, según la misma fuente, un aumento de pasivo de
59 millones de euros por pagos anticipados de Grifols Worldwide Operations en la presentación de Scranton de 2021.
Son dos apuntes pequeños en un balance de miles de millones. Pero son exactamente el tipo de apunte que un acreedor quiere ver antes de renovar una línea. La deuda del grupo ronda los
11.000 millones de euros y ocho entidades —entre ellas CaixaBank y Santander— tienen exposición a la patrimonial familiar, con unos 450 millones comprometidos.
El goteo de movimientos en el accionariado
Capital Group, uno de los mayores accionistas financieros, redujo su participación del
5,659% al 5,104%. El mismo día, un fallo de Refinitiv recortaba un
64% el precio objetivo que Santander había otorgado a la compañía, un error que se corrigió pero que ya había hecho su trabajo en el ánimo del mercado. Santander, por su parte, reiteró su confianza y calificó el precio actual como oportunidad de compra.
El resultado es un cuadro incómodo: la casa que recomienda comprar es la misma que aparece entre los acreedores de la patrimonial. No hay ilegalidad en eso. Hay una pregunta razonable sobre quién defiende a quién.
Quién está moviendo el avispero judicial
El despacho Cremades & Calvo Sotelo estudia llevar el caso a los tribunales por un posible delito de estafa a inversores y falsedad contable. En Atlanta, Holzer & Holzer investiga si la compañía pudo saltarse la legislación de mercados. Son anuncios de intenciones, no condenas. A la fecha de esta discusión, ninguna de esas vías había cristalizado en una demanda admitida.
El argumento de fondo que se repite es que la gobernanza de una empresa familiar con este nivel de complejidad no pasa el filtro de un inversor institucional serio. La descartamos por eso, viene a decir el gestor que la mira desde fuera. No por Gotham. Por lo que ya había antes de Gotham.
Dónde se atasca el análisis
Queda por ver si la cúpula conocía y avaló el entramado o si es un problema de estructura heredada. Queda por ver si los bancos acreedores tenían la información completa cuando firmaron. Queda por ver si la ampliación de capital que muchos dan por descontada llega antes o después de que alguien presente la demanda. Y queda, sobre todo, una cosa: nadie ha contestado todavía, en público y por escrito, la pregunta que Gotham dejó caer minutos antes de que empezara la reunión.