Mayo arranca con chaqueta y nieve en la sierra
El primer día de mayo amaneció con manga larga en buena parte de España y con nieve en la sierra de Madrid. No es un titular de ciencia ficción: es lo que varios participantes describen como un mes de mayo anómalamente frío, con heladas tardías, agua nieve en capitales de provincia y pimientos que hay que tapar cada tarde. La discusión arranca con una pregunta sencilla —¿es normal este frío?— y termina convertida en un pulso entre la memoria climática de cada uno y el relato oficial del calentamiento global.
Lo primero que salta a la vista es la discrepancia entre lo que dice el termómetro y lo que dice el calendario. En Valencia, según un testimonio, otros años desde Fallas la gente iba en manga corta; este año, a 1 de mayo, todavía con chaqueta. En el alto Ebro, alguien recuerda haber pasado mucho frío el 15 de mayo en fiestas patronales y haber entrado a una obra en Vitoria el 7 de julio con cazadora de invierno.
¿Es normal que haga frío en mayo en España?
La respuesta corta es que sí, y la sabiduría popular lleva siglos avisando. El refrán más repetido es el de «hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo», y hay variantes como «cuando marzo mayea, mayo marcea». La memoria colectiva guarda mayos fríos, nevadas tardías y puentes con calefacción encendida. Un participante recuerda haber hecho la comunión un 1 de mayo con muchísimo calor; otro, haber pedido calefacción en un hotel de Gijón durante un puente de mayo.
El registro histórico apuntala la tesis de la variabilidad. Se mencionan nevadas en ciudades del norte el 8 de mayo de 1998, una nevada el 25 de mayo hace quince o veinte años y agua nieve en la capital vallisoletana, donde el periodo de heladas se extiende hasta el 20 de mayo aproximadamente. En Valladolid, según un testimonio, nacer un 21 de mayo de 1978 supuso hacerlo con lluvia y viento gélido.
El termómetro contra el relato: sequía, calor y chemtrails
Aquí la conversación se parte en dos. Una corriente sostiene que lo que palpa el ciudadano de a pie contradice el discurso oficial: se habla de sequía y calentamiento global mientras el cuerpo pide jersey. Otra recuerda que el clima primaveral siempre fue impredecible y que un mayo frío no invalida la tendencia de fondo. La ironía más repetida: si no llueve es por el cambio climático, y si llueve mucho, también.
En medio aparece la teoría de los chemtrails, según la cual las estelas de los aviones estarían modificando el cielo. Un participante cuenta que en Castellón llevaba una semana sin ver avioncitos y el cielo mostraba nubes esponjosas con aire fresco; al día siguiente, con aviones «a saco», el cielo era blanquecino y el sol picaba. La explicación más probable, apunta otro, es que con baja humedad y alta temperatura las estelas de condensación se forman y persisten. La hipótesis de una trama organizada para manipular el clima no tiene ningún respaldo en el material.
Nieve en mayo, refranes y el archivo que nadie consulta
El hilo deja una idea útil: los datos están a disposición de cualquiera. Los centros meteorológicos provinciales guardan registros históricos que, volcados en una hoja de cálculo, permiten comprobar anomalías sin depender de titulares. Esa es la brecha que separa la sensación térmica de la estadística: un mayo frío puntual no cierra una serie climática, pero tampoco la serie climática debería cerrar la boca a quien tiene frío.
El cierre más honesto es el que deja el termómetro en la mano del lector. Con mayos fríos y mayos tórridos en el mismo archivo, la pregunta no es si este mayo es raro, sino cuántos mayos como este hacen falta para que deje de serlo.