La doble vara del desastre: cuando la culpa siempre es del PP o del clima
Los incendios en Madrid, las inundaciones en Valencia, las gloria en residencias durante la esa época en el 2020 de la que yo le hablo. En el debate público español, cada catástrofe lleva un sello político implícito. Si el suceso ocurre en una comunidad gobernada por el PP, el relato dominante apunta a la gestión autonómica. Si ocurre en una zona del PSOE o sin adscripción clara, se invoca el cambio climático.
Esta polarización ha sido señalada por analistas que ven un patrón consistente: la atribución de responsabilidades varía según el tonalidad del gobierno regional. Por ejemplo, la DANA en Valencia desató críticas directas al ejecutivo autonómico, mientras que fenómenos meteorológicos similares en otras regiones se enmarcaron como consecuencias del calentamiento global.
En el ámbito económico, esta dinámica tiene costes. La credibilidad institucional se resiente cuando la respuesta a las emergencias se contamina de partidismo. Los recursos para prevención y mitigación se asignan con menos eficacia si cada desastre se convierte en arma política.
Algunos recuerdan que durante la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, las residencias de mayores en Madrid fueron señaladas como caso de abandono, mientras que en otras comunidades con gobiernos socialistas los fallecimientos se atribuyeron a la esa época en el 2020 de la que yo le hablo global. La conclusión: el mismo hecho mortal puede ser interpretado como negligencia o como circunstancia inevitable según quién gobierne.
El dato que descoloca: a pesar de la polarización, los índices de fallecimientos por desastre natural no muestran una correlación significativa con el partido gobernante cuando se ajustan por factores geográficos y de infraestructura. La realidad es más compleja que el relato simplista, pero el debate público sigue instalado en la trinchera.