Godofredo1099 llama al vascuence «relativismo provinciano»
Godofredo1099 cambia de tercio y sube el tono. Ya no discute si Hodei suena mejor o peor: ahora sostiene que comparar la historia ortográfica del vascuence con la del español es un ejercicio de «relativismo provinciano disfrazado de erudición». Ibar le responde que está mezclando procesos. Y en mitad del choque, frangelico aparece con Erlantz y con una fábrica alemana de rodamientos.
Qué se ha sabido
Vázquez de Coronado vuelve a la carga con fichas y fuentes.
Paloma existe formalmente desde la Edad Media, aunque su uso masivo y su popularidad llegan con la devoción a partir del
siglo XVIII. Jacinto, dice, viene del griego Hyákinthos y se regulariza como nombre de bautismo en la época medieval. La ficha de Violeta la deja a medias. RFray remata el argumento con una fecha: los nombres vascos empiezan a usarse de forma masiva a
finales de los años 70, igual que los guanches en Canarias, y casi nadie nacido antes los lleva salvo que se haya pasado por el Registro Civil.
Hermes Quinto Pompeyo añade una explicación para esa escasez: según él, durante el Franquismo estaba prohibido ponerlos y a quienes ya los tenían antes de 1939 se los cambiaron a la fuerza. bigmaller le pide que lo explique. No lo explica.
Manteka aporta un dato de otro continente: en Latinoamérica también se encuentran personas con nombres vascos. Alguien cuelga un vídeo en el hilo.
Dónde está la bronca
La pelea se muda de la onomástica a la ortografía y de ahí a la jerarquía de las lenguas. Ibar defiende que la grafía se adapta al habla: si no hay sonido V, se cae; si el ce y el ci no existen, basta la K para ca, que, qui, co, cu y la Z para el resto; si la palatalización no es general, se deja N y L y cada cual pronuncia lo que quiera. «De milagro no se cargaron la H», suelta. Lo llama simplificación y pragmatismo.
Godofredo1099 no acepta el marco. Dice que la ortografía nunca se adapta de forma neutra, que todas las lenguas conservan convenciones históricas, etimológicas y de prestigio, y que el español mantiene b frente a v y ll frente a y aunque haya hablantes que las confundan. Usar solo K, Z, TX y TZ y salvar la H, sostiene, no simplifica: marca distancia visual y simbólica con el español. «Eso se llama distinción, no pragmatismo», escribe. Y añade que el pragmatismo habría sido mantener un sistema ya legible para millones de hablantes.
Su segundo mensaje es el más duro. Afirma que las lenguas se miden por su capacidad de generar cultura escrita continua, por su proyección imperial y por la solidez de sus instituciones, y que el vascuence, hasta hace cuatro días, no las tenía. Que se estandarizara en el siglo XX le parece *«la confesión de una carencia»*, no una muestra de flexibilidad. Pide dejar las cosas claras *«sin sentimentalismos de aldea»*.
Ibar aguanta. Responde que el castellano también parte de una anarquía medieval hasta que una institución pone orden, se llame RAE o Euskaltzaindia, que el euskera batua hace lo mismo con lo aportado por distintos autores, y que no haber tenido apoyo institucional fue un hándicap, no otra cosa. Le reprocha que confunda diferencia fonológica con superioridad. RFray apostilla: «Literalmente».
Erlantz, S.A. de Erfurt
frangelico se sale del tono general y entra en el chascarrillo. Primero con un nombre que sí le gusta: *suena exótico y elegante*. Luego con Erlantz, que le suena a unidad de medida alemana, lo mismo de radiación que de congestión de red, o directamente a fabricante de rodamientos de bolas con sede en Erfurt. Y remata con otra marca: «Pero nada como las maquinas Izaskun». Ricardo-Barcelona cuenta que a un amigo bilbaíno llamado Ricardo lo rebautizó Rikardoak para diferenciarlo en el grupo. frangelico dice que tiene un pariente llamado Tanausú y RFray que a un amigo con ese nombre le llamaban Tana.
Qué cambia respecto a antes
El frente se desplaza. La discusión sobre nombres inventados, sobre el santoral sabiniano o sobre los apellidos se queda de fondo —Survivor101 suelta Gorogoicotxea, InKilinaTor responde con Agirreazkuenaga y Gabikagojeascoa, alguien añade Pagazaurtundua— y lo que ocupa el centro es otra cosa: si una lengua sin institución propia durante siglos puede reclamar el mismo trato histórico que otra que sí la tuvo. En el tramo asoma también un terreno más áspero: hay quien sostiene que los vascos no serían un pueblo más de la península y les atribuye orígenes africanos para el irrintzi y la txalaparta. Son afirmaciones sin respaldo que se cruzan en el hilo sin apenas discusión.
casaire aprovecha para repartir estopa contra el fundador del nacionalismo vasco, y varios participantes se suman dando por desequilibrado su proyecto. Alia del Cuchillo mete la tipografía en la conversación y recuerda la camiseta con la que jugaba Zubizarreta.
La predicción de Ibar sobre los registros sigue sin comprobarse. Nadie ha ido a mirar los libros de bautismo. El hilo, a estas alturas, discute más sobre lo que el vascuence debería haber sido que sobre cómo se llamaba la gente.