Luna sí, Hodei no: el doble rasero que parte el hilo
El hilo se parte en dos. Por un lado sigue la pelea de siempre: a quién entiende cada uno al otro lado de la frontera. Por otro entra un frente nuevo y bastante más incómodo, el del doble rasero: por qué Luna, Mar o Rocío suenan bien y Hodei, Ekaitz o Haizea suenan a chiste. Todo lo que se cuenta aquí son mensajes del
25 de septiembre de 2026.
Qué se ha sabido
InKilinaTor pone su oficio encima de la mesa: es transportista y habla a diario con rumanos, italianos y franceses. Entiende a los tres. A un alemán,
ni papa. Vázquez de Coronado le contesta con un texto en latín —la fábula de la zorra y las uvas— y una advertencia: un español de a pie no entendería
absolutamente nada. InKilinaTor responde que él sí pesca algo: «altas», «uvas», «no están maduras». Con el alemán, insiste, no hay nada que rascar.
Ferrol III cambia de tercio con una frase que resume medio hilo: «Todos los nombres son inventados». Y añade dónde cree que está la miga: en los Cerretanos y los Baskones, que tenían la cabeza tan grande que no había casco que les valiera.
Mantequerías Machichaco entra con datos. El euskera roncalés se extinguió en el siglo XX; los últimos hablantes lo habían aprendido de sus padres y sus voces quedaron grabadas. Se conservan en la fonoteca de Navarra. CiclopeBizco matiza: en Pamplona vive una familia oriunda del valle que todavía lo conserva, pero en el Roncal no lo habla nadie.
Godofredo1099 pega un
enlace sobre Perderika para responder a quien preguntaba si alguien se llama así. Su frase: para desgracia de ellos mismos, sí. Antes había aclarado que su propio nombre, Godofredo, lo lleva en honor a Godofredo de Bouillón.
Ibar tira de derecho canónico: el
canon 855 dice que la única regla para el bautismo es no imponer un nombre ajeno al sentir cristiano. De ahí el santoral, y de ahí que Mar, Rosa, Jacinto, Valle, Alba, Luna o Nieves hayan entrado sin dramas.
Dónde está la bronca
El choque de este tramo es Ibar contra Godofredo1099. Ibar sostiene que el criterio se aplica a unos sí y a otros no: «¿Me estás diciendo que Mar, Luna o Valle bien, pero que Hodei, Ekaitz o Haizea mal?». Su argumento: antes nadie ponía esos nombres por el peso de la religión; ahora se ponen y punto. Y remata que los nombres naturales no son cosa de Arana.
Godofredo1099 responde por partes. Que Rosa, Nieves, Rocío o Marina sí tienen advocación detrás. Que Mar, Luna o Valle son más recientes, pero se han integrado sin pretensión de ruptura. Y suelta el envite: «Y tú de nombres como Cristian, Jonathan, Jessica, Kevin o Izan, no te jode». Reconoce, eso sí, que Luna le suena mejor que Hodei. Literal: «¿Quién le tiene tanto odio a sus hijos para ponerles Hodei o Haizea?».
Ahí se enciende la cosa. Estúpido Infinito lo zanja con una imagen: «Parecen nombres de orkos de Mordor». sepultada en guano habla de neocharos, de nombres fuera de su ámbito. rikitiki va al fondo: las equivalencias son una invención. Y SrRepartidor vuelve a la carga con Jagoba, que le parece un aspirante a nombre japonés
pero PACO. jotace aporta dos traducciones: June es junio, Ibon es lago glaciar. DonManuel, de pasada, dice que a él le parece horrenda la palabra horrendo.
La otra bronca, la de las lenguas, no se mueve de sitio. Vázquez de Coronado le dice a InKilinaTor que su caso no cuenta, que él vive entre extranjeros. InKilinaTor se agarra a la raíz común: «Tenemos la misma raíz y eso se nota». Ninguno cede.
Qué cambia respecto a antes
Lo del Roncal queda medio zanjado: nadie lo habla ya, quedan grabaciones y una familia en Pamplona. El hilo deja atrás a Arana —ya no se discute si inventó o no, se da por hecho— y se instala en el doble rasero: por qué unos nombres de la naturaleza valen y otros no. Godofredo1099 mete además el marco histórico-jurídico: Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y parte de Navarra, sostiene, forman parte de la monarquía hispánica por pactos forales y sucesión dinástica, no por conquista moderna.
El descarrilamiento de la tarde
A media tarde el hilo se va por las ramas con un relato personal de habitación de hotel que no viene a cuento de nada. Un par de foreros siguen la coña unos mensajes y luego se vuelve a los nombres. No hay más que contar.