Bezos respalda a José Andrés: falta vivienda, no decretos
«¿Cuántas viviendas nuevas crea todo esto?» Es la pregunta con la que se cierra el post del chef José Andrés sobre la vivienda en España, y Jeff Bezos la ha convertido en escaparate al compartirlo con un respaldo sin matices: «
100% correct diagnosis and prescription. And it's not just in Spain.» El diagnóstico, resumido: España no tiene un problema de falta de decretos, sino de viviendas.
Subvencionar la demanda sin ampliar la oferta presiona los precios. Regular un mercado sin construir vivienda nueva no elimina la escasez:
la administra. Castigar fiscalmente una modalidad de alquiler cambia incentivos, pero no pone un solo ladrillo. Sobre esa lógica —el ladrillo no se abarata repartiendo la escasez— se ha montado una discusión que va bastante más allá del tuit.
¿Cuántas viviendas nuevas crea un decreto?
Ninguna. Ese es el recuento que el texto pone encima de la mesa, y explica por qué anunciar medidas no equivale a construir. Se pueden encadenar decretos, presentaciones y campañas; la pregunta que desmonta el discurso es cuántas casas nuevas aparecen con cada uno. La respuesta, sostiene el planteamiento, es cero.
De ahí sale la lista de lo que sí haría falta: más suelo disponible, licencias que se resuelvan en meses y no en años, más densidad donde sea posible, seguridad jurídica y mucha más vivienda, pública y también privada. El reproche no es que el Gobierno regule, sino que prefiere intervenir sobre las pocas viviendas que existen antes que crear las condiciones para que haya muchas más.
Más oferta o menos demanda: el choque de diagnósticos
La conversación se parte en dos. Hay quien sostiene que el asunto es aritmético y tiene dos parámetros: número de personas y número de viviendas. Se puede subir el segundo construyendo o bajar el primero reduciendo la presión demográfica, y no falta quien defiende mover los dos a la vez. El cálculo más agresivo que circula en la discusión plantea que levantar cinco millones de pisos solo serviría para atraer a quince millones de habitantes más y volver a
la casilla de salida.
En contra juega un argumento de límites físicos. Una corriente del análisis sostiene que la economía entró en una fase de
decrecimiento —con el pico del petróleo como telón de fondo y marzo de 2020 como punto de partida— y que en ese marco no habrá ni una vivienda nueva más. La consecuencia sería incómoda: sin energía barata ni crecimiento, el problema del precio se gestiona, no se resuelve.
Quién demanda propiedad y quién demanda alquiler
Otra pieza del puzle: un análisis del asunto apunta a que el gran error de foco es hablar solo de alquiler, porque el
90% de la población demanda propiedad, no arrendamiento. Si la política se concentra en el mercado del alquiler y deja intacto el acceso a la compra, toca la parte pequeña del problema. Regular el alquiler mueve incentivos; no multiplica propietarios.
También se ha intentado desviar el foco hacia el patrimonio inmobiliario del propio cocinero, como si los intereses de quien firma el diagnóstico alterasen el número de casas disponibles. Y por la misma vía circula la sospecha de que el respaldo de Bezos esconde su interés por vender vivienda prefabricada. Ninguna de las dos cosas añade un ladrillo al recuento.
La discusión, al final, no va de quién tiene razón en el tuit. Va de si España va a construir. Y la respuesta más honesta sigue siendo la misma que da el recuento: ninguna casa nueva sale de un
boletín oficial. El diagnóstico es gratis; el ladrillo, no.