La sala 10 de Barajas: más de un millón de llegadas al año
La isla de Ellis procesó unos 12 millones de inmigrantes entre finales del siglo XIX y mediados del XX. España recibe más de un millón de residentes nacidos en el extranjero cada año. Puestas ambas cifras en la misma escala, la comparación incomoda: Barajas, con la sala 10 de su Terminal 4 como uno de los principales puntos de entrada, mueve hoy
más personas por año que la mítica isla neoyorquina.
Los números salen del
Censo Anual de Población del INE. Según ese registro,
1.211.418 personas residentes en España y nacidas en el extranjero llegaron durante el último ejercicio computado. El
24,4% de los 9.464.210 residentes nacidos fuera llegó entre 2023 y 2024, esto es, 2.309.267 personas en dos años. La media de los últimos tres ejercicios se sitúa en
1.173.561 llegadas anuales. Casi uno de cada cuatro residentes nacidos fuera del país es recién llegado.
Quién cruza esas puertas automáticas
El desfile no se detiene y cada reencuentro tiene su propia cuenta atrás. Paola, venezolana de 23 años, espera a su madre con globos de corazones en una mano y la otra apoyada en la barriga: no la ve desde hace un año y cinco meses, y la recién llegada viene
para quedarse. Diana, de 32 años, aterriza desde Lima con su hijo pequeño, tres maletas y dos mochilas para reunirse con su marido, que se adelantó hace dos años y medio. Augusto, su mujer Juana y sus hijos, también de Perú, evalúan quedarse después de informarse sobre los trámites para conseguir los papeles.
Hay un caso que resume el patrón con menos pudor. Arianna Ramos, peruana de 26 años, entra con una estancia por estudios para cursar un máster y lo admite sin rodeos:
estudiar es casi una excusa. Su motivación real es Diego, venezolano de 29 años, con quien mantiene una relación desde hace tres años. Él se instaló antes, trabajó en hostelería y en un supermercado y ahora espera su documentación. Entre los viajeros caben todas las clases sociales: turistas de vacaciones, residentes que regresan e inmigrantes que empiezan de cero con la vida entera en una maleta.
¿Por qué eligen España y no otro país europeo?
La respuesta no tiene misterio. El
idioma compartido, una cultura cercana, comunidades ya consolidadas en destino, una relativa facilidad de regularización y políticas migratorias más abiertas que las de otros socios europeos pesan más que cualquier campaña de captación. A eso se suma el empuje de origen: las dificultades económicas y la inseguridad en buena parte de los países de procedencia.
El perfil dominante es
latinoamericano, con una presencia también notable de marroquíes. La tendencia no da señales de frenar: el flujo se ha acelerado, entre otras razones, por la existencia de comunidades ya consolidadas en destino.
El malestar que no recoge ningún censo
En el debate público que acompaña a estas cifras hay quien rechaza el volumen de entradas y lo expresa con descalificaciones hacia los recién llegados. Son opiniones de algunos participantes, no respaldadas por los datos del censo, que solo registran llegadas y origen.
Al final, la pregunta que ninguna estadística resuelve es la de siempre: de todos esos que atraviesan la sala 10 cada día, ¿cuántos seguirán aquí dentro de una década?