Detenido el sospechoso de matar al CEO de UnitedHealthcare
La policía de Nueva York detuvo a
Luigi Mangione, un ingeniero de software, como principal sospechoso del asesinato a tiros de Brian Thompson, director ejecutivo de UnitedHealthcare, la mayor aseguradora sanitaria de Estados Unidos. El arresto se produjo en un McDonald's después de que un empleado lo reconociera y avisara a las autoridades, según los mensajes del hilo. Mangione llevaba encima, según la policía, un documento manuscrito de varias páginas en el que expresaba «mala voluntad hacia las corporaciones estadounidenses».
El perfil del detenido rompe todos los moldes del asesino solitario. Graduado por la Universidad de Pensilvania en 2020 con una licenciatura y un máster en ciencias de la computación y especialización en matemáticas, fue el mejor alumno de su promoción en la elitista
Gilman School de Baltimore en 2016. Nieto de un prominente promotor inmobiliario, su familia es propietaria de
Lorien Health Systems, una cadena de residencias de ancianos en Maryland donde el propio Mangione fue voluntario en 2014. El contraste entre su origen acomodado y el crimen que se le imputa ha desatado todo tipo de especulaciones.
El perfil del detenido: de la Ivy League al banquillo
Mangione trabajó como ingeniero de software para la empresa de venta de automóviles en línea TrueCar, según su perfil de LinkedIn, y su última dirección conocida estaba en Hawái. Registrado para votar como no afiliado a ningún partido en Cockeysville (Maryland), es primo del delegado estatal republicano de Maryland Nino Mangione, según confirmó la oficina del legislador a medios locales. Un excompañero de clase lo recordaba como «un tipo totalmente normal».
La contradicción que más ha llamado la atención es su supuesta militancia climática combinada con su formación como ingeniero de software. «Tecnófobo y es ingeniero desarrollador de software», resume un participante. En redes sociales se le atribuye una reseña del libro del Unabomber, Ted Kaczynski, en la que habría escrito: «Somos animales como todo lo demás en este planeta, excepto que hemos olvidado la ley de la jungla... La violencia nunca ha resuelto nada es una frase pronunciada por cobardes». También se le vincula con posiciones cercanas a Alexandria Ocasio-Cortez.
¿Por qué el arresto ha generado simpatías en redes?
Lo que realmente ha sorprendido es la reacción en internet. La cuenta de X atribuida a Mangione pasó de
100 seguidores a 200.000 en cuestión de minutos, según quienes siguieron el fenómeno en directo. Los mensajes de apoyo y agradecimiento se multiplicaron, y el McDonald's donde fue detenido recibió reseñas negativas por haber alertado a la policía. «Le están dando las gracias por su obra», resume un observador.
El detonante de esas simpatías parece estar en el funcionamiento del sistema sanitario estadounidense. «Supongo que los seguros privados no les gustan ni a los liberales, porque en caso de que estén a punto de morir te dejan que te mueras», señala un comentario. Otro añade: «Hoy he aprendido que un seguro de salud en Estados Unidos cuesta tanto o más que el salario medio en España». La discusión derivó hacia la comparación con la sanidad pública española y las dificultades incluso para quienes tienen seguro privado.
El relato oficial bajo sospecha
La versión policial ha sido recibida con escepticismo. «Graduado en la Ivy League, ingeniero con alto cociente intelectual, pero se quita la mascarilla para coquetear con una cajera... una hora después tranquilamente mata al director de la mayor aseguradora sanitaria de USA y se va en bicicleta», ironiza un participante que cuestiona la secuencia de los hechos. La rapidez con que se difundió su identidad y la coreografía de su traslado policial —«lo están paseando por toda la ciudad como si quisieran hacerle un Oswald»— alimentan las teorías sobre un montaje o una operación de distracción.
Hay quien va más allá y sostiene que el caso encaja en una campaña de blanqueamiento del terrorismo climático: «Veremos más asesinatos cometidos por activistas climáticos, y la gente acabará viéndolo bien». En el extremo opuesto, otros señalan que el sospechoso no es más que «un loco» y piden no sacar conclusiones precipitadas. La condición de «persona de interés» y la ausencia de condena firme mantienen el caso abierto.
Un caso con demasiados cabos sueltos
El debate también ha derivado hacia el negocio de las aseguradoras y las residencias de ancianos. Que la familia del detenido controle una cadena de geriátricos mientras él presuntamente ataca a un ejecutivo de seguros médicos añade capas de contradicción. «Critica la sanidad privada estadounidense y su familia tiene una cadena privada de residencias de ancianos», resume un comentario. «Es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma».
La detención, lejos de cerrar el caso, ha abierto más preguntas que respuestas. La motivación real, el papel de su entorno familiar y el alcance de sus supuestas convicciones ideológicas quedan pendientes de la investigación. Mientras tanto, el fenómeno de masas en torno a su figura —con miles de mensajes de apoyo— dice más del malestar con el sistema sanitario estadounidense que del propio detenido.
Con estos mimbres, es probable que el caso Mangione acabe convertido en un símbolo más allá de lo judicial. Lo que no está claro es si ese símbolo servirá para algo o se diluirá como tantos otros.