Israel dice que un piloto apuñaló a otro y lanzó el avión en picado
El vuelo FDB1073 de FlyDubai, que cubría la ruta Dubái-Tel Aviv, dejó de comportarse como un avión de línea en pleno trayecto.
Emitió los códigos de emergencia 7700 y 7500 y desapareció de las aplicaciones de seguimiento. Los datos difundidos apuntan a un descenso de unos
17.000 pies en menos de un minuto. Israel sostiene que un piloto apuñaló al otro y trató de estrellar el aparato, y califica el suceso como ataque terrorista. Lo que sigue es el relato de los hechos, pero también el de sus contradicciones.
Qué pasó en el vuelo FDB1073: de 34.000 a 17.000 pies en un minuto
Los registros públicos reconstruyen una secuencia que no encaja con un vuelo normal. Dos horas y quince minutos después del despegue, el aparato
se puso en picado: de 34.000 a unos 17.000 pies en menos de un minuto, y la velocidad subió de 411 a casi 600 nudos. Recuperó algo de altura durante unos segundos, hasta 21.650 pies, y volvió a caer, esta vez por debajo de 14.000. Durante la hora siguiente no mantuvo una altitud estable, aunque se quedó en torno a 15.000 pies,
volando a mano y no en piloto automático.
Algunos participantes apuntaron que el aparato podría ser un
Boeing 737 MAX, la misma familia que protagonizó dos accidentes años atrás. Ahí se agarra una parte del análisis: hay quien recordó que ese modelo ya se había ido solo hacia el suelo en otras ocasiones y sostiene que la explicación técnica no debería descartarse antes de tiempo. La lectura opuesta ve en el picado una acción deliberada, no un fallo.
¿Quién iba a los mandos? La nacionalidad del piloto, en disputa
Las primeras versiones hablaron de una pelea entre
un piloto ruso y un copiloto ucraniano, un relato que circuló durante horas. Después cambió el foco. Según el canal israelí Channel 12, el piloto que intentó tomar el control del avión sería
de origen omaní, y al que habría apuñalado, otro miembro de la tripulación. La nacionalidad del responsable pasó de rusa a omaní en el mismo día, sin que ninguna de las dos versiones quedara confirmada.
Ese vaivén no es un detalle menor. En el debate se apuntó que los protocolos actuales hacen casi imposible secuestrar un avión. Que el relato cambie de protagonista cada pocas horas deja la información de partida, como mínimo, en entredicho.
«Es un ataque terrorista»: la versión israelí y su calendario electoral
Israel trata el incidente como ataque terrorista, según las informaciones atribuidas a Channel 12 y a su corresponsal Yaron Avraham. En paralelo, se recuerda que
Israel afronta elecciones a final de mes, y una parte de los análisis sospecha que el marco de «ataque terrorista» puede responder tanto a los hechos como al calendario político. Es una hipótesis, no un hecho.
Entre medias, una versión alternativa sostiene que el suceso pudo ser un episodio de inestabilidad mental de un único tripulante, sin organización detrás. La distinción no es cosmética: si es terrorismo, el marco es geopolítico; si es una crisis individual, el marco es operativo. Las dos explicaciones siguen vivas en el material disponible.
Según los relatos que circularon, la aeronave habría acabado en Arabia Saudí y un grupo de pasajeros con formación de pilotos entró en cabina para contribuir a estabilizarla. La investigación se queda justo ahí, en la frontera entre lo que se sabe y lo que conviene contar. La nacionalidad del piloto, el móvil del apuñalamiento y el papel del 737 MAX siguen sin respuesta firme.