Begoña Gómez, convocada ante un jurado popular el 1 de abril de 2026
El juez Juan Carlos Peinado ha dictado un auto que transforma la causa abierta contra Begoña Gómez en procedimiento para juicio con Tribunal del Jurado y convoca a la mujer del presidente del Gobierno, al empresario Juan Carlos Barrabés y a Cristina Álvarez a comparecer el 1 de abril de 2026 a las 12:00 horas. La decisión llega después de que la Audiencia Provincial de Madrid ya le hubiera dado un toque a Peinado a principios de año por no argumentar mínimamente el paso al jurado popular. El instructor ha vuelto a la carga con un escrito más detallado, pero la defensa ya ha recurrido de nuevo la decisión y ha pedido el archivo de la causa alegando un «ardor acusatorio».
Qué delitos y por qué el jurado popular
Según un mensaje difundido en redes, el auto sitúa a Begoña Gómez ante cinco presuntos delitos: tráfico de influencias, corrupción privada, apropiación indebida, intrusismo profesional y malversación. La elección del jurado popular no es un detalle menor. Hay quien sostiene que Peinado busca el factor emocional porque un tribunal técnico desmontaría un sumario construido sobre indicios fronterizos. La defensa lo ve al revés: un jurado popular es más difícil de manejar con tecnicismos y obliga a la acusación a presentar pruebas contundentes, no relatos.
El instructor ya intentó el camino del jurado a principios de año y se topó con un varapalo de la Audiencia Provincial, que le reprochó no motivar el cambio de procedimiento. Ahora ha vuelto con más papel, pero el recurso de la defensa sigue vivo. La pregunta que planea es si dos meses dan para hilar un argumento que antes no existía.
El pasaporte que nadie entregó
Uno de los puntos que más ampollas ha levantado es la negativa de Begoña Gómez y de la consejera a entregar el pasaporte. El juez lo intentó por la puerta de atrás, según el relato que circula, y las señoras le aguantaron el órdago. Después mandó a la Guardia Civil sin protección judicial expresa y los agentes se la cogieron con papel de fumar: si pillaban el pasaporte por la fuerza, el marrón se lo comían ellos.
Hay quien ve ahí un trato de favor intolerable. Cualquier otro investigado que se niega a entregar el pasaporte, sostiene esta corriente, estaría detenido. La defensa replica que nunca hubo un requerimiento bien argumentado y que sin ese requisito no hay desacato que valga. El resultado es un limbo procesal que alimenta las dos trincheras.
El 1 de abril y la coincidencia con April's Fools
La fecha elegida, 1 de abril de 2026, ha desatado todo tipo de comentarios. No es un día cualquiera: en medio mundo se celebra el April's Fools, el día de las inocentadas. Que la primera comparecencia de la mujer del presidente ante un jurado popular caiga en esa fecha tiene su ironía. Hay quien ya ha bautizado el asunto como la inocentada más cara de la historia.
Más allá del chiste, la convocatoria es para las 12:00 horas y afecta a tres personas: Begoña Gómez, Juan Carlos Barrabés y Cristina Álvarez. La defensa de Gómez ya ha anunciado que no piensa comparecer. Es su tercer plantón al juez, según los recuentos que circulan. La estrategia es clara: no dar ni un dato más de los que ya obran en el sumario.
El sumario que se cae o se sostiene
El corazón del asunto no es la fecha ni el pasaporte, sino la solidez de la instrucción. Hay quien sostiene que el sumario se apoya en indicios, recortes de prensa y suposiciones que el juez fue encajando sobre la marcha. Los hechos materiales —reuniones en Moncloa, una cátedra sin título universitario previo, contratos y subvenciones— están sobre la mesa según algunos participantes. Lo que está en discusión es si eso constituye delito o solo un comportamiento éticamente reprochable.
La corriente más crítica con Peinado sostiene que todo el relato se desmoronaría ante una sala con gente de leyes. Por eso, argumentan, el instructor busca un jurado popular: a ver si le toca alguien que vea Antena 3, lea La Razón y no distinga entre indicio y prueba. La corriente opuesta responde que el jurado es una garantía democrática y que quien teme al jurado es quien teme al sentido común.
Qué pasa si sale absuelta
La pregunta recorre el asunto de arriba abajo: si finalmente es absuelta, ¿se dejará de hablar del caso? La respuesta más repetida es que no. El circo mediático ya ha dejado una huella difícil de borrar. Medios afines al Gobierno acusaron de bulo y fachosfera a quienes investigaron estos temas. Ahora, con el auto en la mano, la realidad ha dejado a cada uno en su sitio.
Lo que no está resuelto es si eso basta para una condena. El terreno es pantanoso. La lógica puede decir una cosa y la demostración judicial otra. El juicio con jurado popular añade una variable imprevisible: doce ciudadanos sin formación jurídica decidiendo sobre un sumario que ni los abogados tienen claro.
Con estos mimbres, el 1 de abril de 2026 puede ser el día en que el caso Begoña Gómez empiece a resolverse o el día en que empiece otra cosa. La defensa ya ha dicho que no piensa pisar el juzgado. El juez insiste en el jurado. Y el reloj corre. Si algo ha quedado claro en estos meses es que nadie tiene prisa por llegar al fondo. Ni la defensa, ni el instructor, ni los que llevan años esperando una condena que quizá nunca llegue.