Comprar ahora la cesta de 2026: ahorro o paranoia
Quien comprara papel higiénico durante el ELbichito aún lo está utilizando a precios de 2020, y el ahorro acumulado supera con creces cualquier interés de depósito. Ese es el argumento estrella de los partidarios de adelantar las compras de todo 2026: productos no perecederos, artículos de higiene y limpieza, medicamentos sin receta. Con la inflación aún presente y las tensiones geopolíticas como telón de fondo, la idea de llenar la despensa para un año gana adeptos.
El coste de la prevención
La inversión inicial no es trivial. Las estimaciones sitúan el desembolso en torno a los 2.500 euros para una familia tipo, una cifra que muchos consideran elevada para gastar de golpe. Pero quienes defienden la estrategia rebaten que ese dinero se gastaría igual a lo largo del año, solo que a precios más altos. Por ejemplo, las legumbres se pueden encontrar hoy a 1 euro el kilo de lentejas, 1,44 los garbanzos y 0,75 el arroz blanco. Precios que, según los más alarmistas, podrían duplicarse en pocos meses.
El papel higiénico como caso de estudio
El ejemplo recurrente es el del papel higiénico. Quienes compraron grandes cantidades durante el confinamiento de 2020 han estado usando existencias durante cinco años a precios de entonces, mientras el producto de marca propia subía un 19% y el de marca líder un 30% desde 2021. Esa lógica se extrapola a cualquier artículo de consumo duradero o no perecedero. El debate no es solo de ahorro: se plantea como un seguro de vida contra la inflación, donde la prima es el coste de almacenamiento y la caducidad de los productos.
Las pegas del almacenamiento masivo
Sin embargo, la otra corriente señala los inconvenientes prácticos: ¿dónde almacenar un año de suministros en un piso urbano? ¿Qué hacer con los productos que caducan antes de 2026? Además, la estrategia asume que los precios solo subirán, pero un shock deflacionista o una mejora en la cadena de suministro podría dejar al comprador con un stock sobrevalorado. La mayoría de los escépticos apuesta por mantener las compras mensuales habituales y destinar el excedente a otros activos.
Lo que ningún análisis termina de explicar es por qué, tras cuatro años de inflación desbocada, la mayoría de los hogares sigue viviendo al día. La respuesta puede estar en la falta de liquidez o en la confianza en que el lobo no vendrá. Pero, como recuerdan los preparacionistas, el lobo nunca avisa.
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