El pulso de Escribano contra Moncloa: órdago en Indra y fusión congelada
El presidente de Indra, Ángel Escribano, logró desactivar por ahora el intento del Gobierno de cesarlo al proponer la paralización de la fusión entre la compañía y su propia empresa EM&E, eliminando el conflicto de intereses que la SEPI esgrimía para exigir su salida. La maniobra, ejecutada en el consejo del jueves, deja a Moncloa sin argumentos legales inmediatos para destituirlo. Sin embargo, la ofensiva política continúa: Escribano fue citado al Palacio de la Moncloa para una reunión en la que se espera que le comuniquen la "pérdida de confianza", como ocurrió con Álvarez-Pallete en Telefónica.
El conflicto de intereses y la finta de la fusión
La SEPI había presionado para frenar la operación de fusión con EM&E al considerar que Escribano actuaba como juez y parte. Pero al aparcar la integración, la excusa se desvanece. Diversas fuentes señalan que Escribano no abandona la idea de unir Indra con EM&E, sino que la pospone a la espera de un cambio de Gobierno. El empresario, que empezó en la trastienda de un negocio familiar hasta dar el salto con los blindados, confía en que el clima político derive en elecciones anticipadas y que el PP, con quien tiene buena sintonía, llegue al poder. De fondo, la amenaza de que Indra pueda caer en manos de Antonio —en alusión a intereses socialistas— si no resiste.
El papel de Iván Redondo y los 20 millones de bonus
El ex jefe de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, aparece como actor clave en la trama. Según reveló Jesús Cacho en Vozpópuli, Redondo estaría asesorando a Santa Bárbara Sistemas (GD) con un sueldo de 170.000 euros al mes más un bonus de 20 millones si consigue deshacer la operación y devolver a los hermanos Escribano a Coslada. Este dato ha alimentado las sospechas de que la lucha por Indra es, en realidad, una guerra entre facciones del establishment político-empresarial.
La reunión decisiva en Moncloa
Escribano se reunió con Manuel de la Rocha, hombre de confianza de Sánchez, en el Palacio de la Moncloa. Se esperaba que allí se le comunicara su cese, pero el presidente de Indra confiaba en salir aún al frente. La tensión se refleja en el comportamiento de los consejeros independientes, con quienes Escribano se ha reunido para asegurarse su apoyo. Mientras tanto, en el Congreso, el clima es insostenible para el Gobierno, y las elecciones regionales no invitan al optimismo en el PSOE.
La pregunta que queda en el aire es si Escribano conseguirá aguantar el envite o si Moncloa encontrará otra vía para desalojarlo. El tiempo corre, y las elecciones de 2027 están a la vuelta de la esquina.
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