Explosiones en el Nord Stream: la UE llama sabotaje deliberado
El lunes por la noche, Suecia y Dinamarca registran explosiones submarinas. Horas antes, la presión del Nord Stream 2 había caído de
105 bares a 7. Al día siguiente aparece tocado el NS1: capacidad a cero «sin planificar». Tres fugas, todas al sureste de la isla danesa de Bornholm. El Centro Nacional de Sismología de Suecia dice que las señales no eran terremotos, sino explosiones. La UE lo confirma: sabotaje deliberado, respuesta «unida y sólida». En el hilo se pasa la mañana mirando el fondo marino y discutiendo quién gana con esto.
Qué se ha sabido
Los ministros de energía europeos se reunirán de forma extraordinaria el viernes. Rusia pide una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Gazprom corta el suministro a Italia por un «problema regulatorio» en Austria, según Bloomberg. Un bróker cree, vía Reuters, que la línea B del NS2 sigue indemne:
27.500 millones de metros cúbicos en teoría recuperables con una decisión política.
https://www.tagesschau.de/inland/uniper-verstaatlicht-101.html
El interconector Grecia-Bulgaria que inaugura Von der Leyen:
3.000 millones de m³ al año. Alguien lo compara con el NS1 (27.500) y el NS2 (55.000) y pregunta si se están riendo en la cara.
Alemania: el regulador dice que el consumo de los hogares ya es demasiado alto y que hace falta un
20% de ahorro. Desde octubre pone
12 centrales de carbón, 7 GW, a disposición de la red. En el primer semestre, el gas fue el
11,7% de su generación eléctrica.
La OPEP+ estudia recortar
más de un millón de barriles diarios. El Brent sube un 4% y luego un 3%. Novak llega a Viena. Un memo de la Casa Blanca al Tesoro llama a ese recorte «desastre total» y avisa de que puede leerse como «acto hostil». Scholz vuelve de Emiratos con
un solo cargamento de GNL para diciembre y un memorando no vinculante. Holanda baja Groningen a
2,8 bcm. Francia: Enedis puede apagar los calentadores eléctricos de
4,3 millones de clientes, decreto publicado el 27 de septiembre. Y huelgas:
3,3 GW nucleares y 400 MW hidro fuera de servicio. El
12% de las gasolineras francesas tiene problemas de suministro.
El detalle: TotalEnergies detecta drones cerca de una plataforma en el Mar del Norte. Noruega manda al ejército a vigilar gasoductos. El IGIG cae un
31,8% en julio, el nivel más bajo desde 2018. Un directivo de un proveedor público alemán aparece como monitor en los referendos de Melitopol. El gas ruso que llega a Europa, según la gráfica que se trae al hilo, está en
1/5 del mínimo del lustro 2015-2020.
Dónde está la bronca
La autoría del sabotaje parte el hilo. La mayoría mira a Washington: quien más gana, quien lleva meses diciendo que el NS2 sobra, quien se queda con el mercado. La respuesta más repetida: si Rusia quiere cortar, cierra la llave, no revienta su propia infraestructura. Alguien trae la lista de episodios con bandera falsa y otro recuerda que el Maine nunca se aclaró. Unos pocos sostienen que puede ser cualquiera,
incluida Rusia, «una PSYop muy fuerte». Y encima el ruido mediático: que si los expertos suecos, que si la tele ya ha decidido que fue Putin. Un participante apunta que los gasoductos noruegos, que sí funcionan, siguen intactos.
El método también se discute: pocos metros de profundidad, un comando en una Zodiac, bombas programables y quizá colocadas días antes.
El otro incendio es la industria. Un participante describe un desabastecimiento en cadena: carbonato denso, bromuro sódico, amoniaco, celulosa, polímeros; y cuenta que industrias que alimentan a decenas de otras están parando. Otro responde que no se ha cerrado todo, que Europa no se hunde y que esto no es el apocalipsis diario que otros pintan. La discusión escala, alguien pide que se ignore al que molesta y el que abrió el hilo corta: aquí no se insulta y quien siga por esa vía se queda fuera. La cadena sigue en pie: si un proveedor de envases se rompe, el supermercado no te sirve la mermelada en un bote de casa.
Y nuclear otra vez. Unos calculan que sin las nucleares el sistema no aguanta los picos; otros sostienen que el problema no es la fuente, es el sistema marginalista, que paga toda la electricidad al precio del gas.
Mientras tanto, en casa
Corre en paralelo el hilo del recorte doméstico. En España se comenta el decreto de cortes de luz:
tres horas máximo y aviso
15 minutos antes. Alguien que vive en Centroeuropa cuenta que en enero las mínimas nocturnas van de
-6 a -10 grados, que las casas ya no tienen chimenea y que la gente mayor que vive sola lo va a pasar mal. Otro avisa de que, si se dejan a oscuras las calles, nadie habla de cortar los campos de fútbol ni la tele. Hay quien ya ha comprado un cabezal de ducha para no pasar de 37-38 ºC y no encenderá la calefacción hasta que el piso baje de 20. Y quien pregunta por las bombillas que suben y bajan de intensidad.
Qué cambia respecto a antes
Se cae la opción de volver al gas ruso por el Báltico. Esa boya de emergencia que algunos daban por probable ya no existe: el sabotaje la retira de la mesa, al menos a corto plazo. Entra la temporada de calefacción con la demanda de septiembre por encima de la media de 30 años y con las reservas en duda. Los planes de ahorro de la UE se rebajan, según el tuit que se cita al respecto. Y entra con fuerza la idea de que la industria intensiva en gas no vuelve: no por eficiencia, sino porque ha parado.