La turbina de Siemens llega a Alemania y el gas sigue sin fluir
El 21 de julio el Nord Stream 1 vuelve tras diez días parado por mantenimiento. Vuelve al
40%. Un mes después, el 19 de agosto, Gazprom anuncia otra parada, esta vez de tres días, del 31 de agosto al 2 de septiembre, por «mantenimiento» de la única unidad compresora operativa. El hilo lleva julio y agosto siguiendo una sola pieza metálica: la turbina que Siemens tiene en Canadá, que vuelve a Colonia, que se fotografía con escolta, que nadie envía a Portovaya. Entre el ida y vuelta de la turbina, los precios eléctricos alemanes y franceses encadenan récords y la UE aprueba un recorte del 15% del consumo de gas del que España, Portugal, Grecia, Italia y Polonia intentan escabullirse.
Qué se ha sabido
El hilo abre con el G7 queriendo topar el precio del gas ruso. A partir de ahí, todo sube. La electricidad alemana a un año se apunta
€280/MWh el 22 de junio,
€328 a principios de julio, y en agosto
€400 y
€413/MWh. La francesa pasa de €535 a
€602/MWh. El TTF toca
€190, luego
€241/MWh, y a finales de agosto el gas europeo supera los
$2.900 por 1.000 metros cúbicos. Javier Blas vuelve de vacaciones el 21 de agosto y resume: TTF
+40%, electricidad alemana
+36%, Brent
-3%, carbón API2
+6%.
Alemania incauta tres metaneros de Gazprom —río Amur, río Ob, Clean Energy—. Uniper pide
2.000 millones al KfW y ya ha tirado de
8.000 millones de su matriz. Gazprom declara fuerza mayor a un cliente importante desde el 14 de junio. Putin firma el decreto que transfiere los derechos de Sajalín-2. Scholz avisa de que los sobrecostes se pasarán al consumidor desde septiembre u octubre. El primer ministro belga, Alexander De Croo, dice que los próximos cinco a diez inviernos serán difíciles.
El llenado alemán avanza al
64%, 65%, 66%, 68%. El jefe de la Agencia Federal de Redes, Klaus Müller, dice que el 95% es improbable y que, aun lográndolo, las reservas duran
2,5 meses si Rusia corta. Londres paga un récord de
9.724,54 libras/MWh por importar de Bélgica y evitar un apagón. Kosovo arranca cortes de
seis horas con dos de luz. El 17 de agosto el precio horario en Lituania, Letonia y Estonia toca el techo de Nord Pool:
4.000 €/MWh. Suecia quema fuelóleo pesado en Karlshamn. El Rin baja a
62 cm en Kaub y se espera 45; por debajo de 35-40 cm, las barcazas paran. Noruega sustituye a Rusia como primer proveedor de Alemania, pero su primer ministro avisa de que no puede dar más. En Polonia la tonelada de carbón pasa de
€250 a €750. Bulgaria quiere renegociar con Gazprom. Moldavia no puede pagar el anticipo de agosto, prohíbe transportar leña de noche y limita su venta a tres metros cúbicos por casa. Finlandia publica su primer aviso serio de cortes de electricidad.
El culebrón de la turbina
La pieza sale de Canadá, llega a Colonia el 17 de julio y ahí se queda. Gazprom dice que no tiene «papeles» de Siemens. Siemens dice que no ha recibido queja alguna de Gazprom. El 25 de agosto Europapress titula que Canadá devolverá cinco turbinas y que Gazprom se niega a recuperarlas. Un rato después, alguien comprueba que ninguna de las turbinas del Portovaya está en reparación en Canadá. En el hilo se pierden. Gazprom anuncia que la segunda también se va de mantenimiento, la primera ni siquiera ha viajado, y el propio seguimiento reconoce que ya no sabe cuántas piezas hay ni dónde. Las fotos de la turbina con escolta circulan como el objeto más deseado del mundo.
Dónde está la bronca
Dos peleas. La primera, sobre la turbina. Un participante sostiene que creerse el argumento de la pieza retenida es de ingenuos y que Rusia tiene gas de sobra por otras rutas; el bloque que lleva el seguimiento responde con fechas y flujos y le pide fuentes. «No creo que nadie que entre al hilo de vez en cuando tenga a las turbinas del NS1 como razones, sino como justificaciones», zanja ÁcrataMagallania. La discusión deriva al Nord Stream 2: unos piden abrirlo aunque sea para comprobar si Putin cumple, otros sostienen que hacerlo sería una carga legal y económica. La petición de fuentes no llega y el que dudaba de la turbina acaba fuera del hilo.
La segunda es norte contra sur. Von der Leyen pide bajar el consumo un 15% y compartir flujos; España responde que «no ha estado viviendo por encima de sus posibilidades en términos energéticos». Se suman Portugal, Grecia, Italia y Polonia. En el hilo, la lectura es que la solidaridad se pide solo en una dirección. También emerge la propuesta griega de pagar a las empresas por consumir menos, con financiación comunitaria de por medio.
Qué cambia respecto a antes
El 22 de agosto el hilo cambia de título. Deja de ser «Hilo de seguimiento del flujo de gas ruso a Europa» y pasa a ser «Crisis energética europea». El propio autor lo explica en el primer mensaje: hace diez meses nadie habría adivinado que la cosa pintaría así por la página 75. El asunto deja de ser cuánto gas entra y pasa a ser cuánto aguanta la industria.
Cambian también los protagonistas del problema. Francia entra en el foco: solo opera 26 de sus 57 reactores y EDF avisa de que puede parar más por la temperatura de los ríos. Noruega, no Rusia, es ya el primer proveedor alemán, y eso, dice un forero, no es una buena noticia. Y entra un asunto que no estaba: no es solo el gas. Es el diésel de calefacción, el carbón de las barcazas, la leña de Moldavia. El hilo deja de mirar un gasoducto y mira un continente entero quedándose sin alternativas.