La UE topa ingresos eléctricos mientras Alemania pide gas ruso
El tramo arranca con Austria en la calle y la Comisión moviendo ficha. En dos semanas el hilo pasa de pelearse por las facturas a debatir el tope de ingresos a las eléctricas, una petición alemana de gas ruso de urgencia y una cifra que deja a cualquiera sin habla: casi
500.000 millones de euros de ayudas públicas europeas en un solo año. Nadie discute ya si hay crisis. Se discute quién la paga.
Qué se ha sabido
La propuesta que aterriza: la UE estudia limitar los ingresos de las instalaciones que no queman gas —eólica, solar, geotérmica, nuclear, biomasa, petróleo y parte de la hidroeléctrica— a entre
180 y 200 €/MWh, con una «contribución solidaria» añadida a los combustibles fósiles. El paquete se concreta el 14 de septiembre. Von der Leyen lo tuitea en plena negociación.
El golpe real: el Bundesbank dice que la economía alemana se contraerá todo el invierno. Alemania reclama gas ruso de urgencia por primera vez desde el cierre del Nord Stream 1 y Bulgaria afirma que Gazprom está dispuesta a hablar. Reuters publica que los gobiernos europeos han destinado cerca de
500.000 millones de euros el último año a amortiguar la factura, según Bruegel.
Los datos que corren por el hilo: reservas de gas para
88 días en Alemania, 123 en Italia, 89 en Francia,
34 en España, 16 en Bélgica y
7 en el Reino Unido. El TTF de agosto se compara con la normalidad: mayo 95€, junio 140€, julio 180€ y agosto
345€, frente a los 20-25€ de costumbre. El PPI alemán de agosto subió un
45,8% interanual, muy por encima de lo estimado.
España compró a Rusia en agosto
4.505 GWh de gas, un
102,2% más que el mismo mes del año anterior. Argelia dejó de enviar metaneros en julio. EDF avisa de que puede dejar de exportar electricidad a Italia durante
dos años. Francia limita la subida de la luz de sus hogares al 15%. ArcelorMittal negocia despidos en España. Estonia advierte de que Rusia podría desconectar a los bálticos de su red. Y un proveedor británico de CO2 detiene la planta.
Dónde está la bronca
El choque nuclear se reaviva con un documental de ARTE como excusa.
Un participante sostiene que la transición es «un debate político no científico» y que las renovables no llegan al 20%. Otro responde que aportan el 50% del consumo eléctrico y que los
8.000 MW instalados este año ahorran 3.000 millones de metros cúbicos de gas. Ninguno cede.
Aquí salta el asunto del uranio. Un participante afirma que «la logística y el comercio del uranio están en manos de Rusia» y lo enlaza con el cierre de reactores franceses. Se lo rebaten: ¿y las paradas por corrosión? Un tercero añade que ninguna central nuclear del mundo está cubierta por una aseguradora privada. Y otro recuerda que los costes de desmantelamiento son un agujero sin fondo.
Y el debate de los contadores. Un participante pregunta si es viable reprogramar millones de contadores digitales de un día para otro. Otro responde que sí, que se controla telemáticamente a través de la propia línea eléctrica.
Sobre el consumo doméstico, dos foreros chocan por el gasto de los países nórdicos. Uno defiende que en España el hogar medio consume poco y que apretar ahí sirve más para educar que para ahorrar. El otro recuerda que en el sur también se pasa calor.
Qué cambia respecto a antes
Se supera el diagnóstico. Ya no se discute si habrá tope, sino cuánto y cómo. Entra un tema nuevo: el
racionamiento. «Sigo pensando que van a limitarnos dos cosas: el coste de las facturas a cambio de racionamiento de energía», resume un forero. Y otro, la vuelta al gas ruso: Alemania lo pide, Bulgaria lo negocia.
También cambia el foco nuclear. Ya no es «¿es buena o mala?», sino «¿cuánto cuesta enterrarla?». Flamanville pasó de 3.000 a
19.000 millones. Hinkley Point, de 3.000 a 26.000 millones de libras. Greifswald llevará
70 años de desmantelamiento, con 860 empleados arrastrando el cierre durante décadas.
El cálculo que se repite
Varios participantes subrayan que cuando la industria deja de producir no hay eficiencia, hay destrucción de demanda. Uno lo lleva al extremo: «para bajar el consumo lo más fácil que existe es la destrucción del tejido productivo». Otro apunta a la hidroeléctrica: no queda emplazamiento nuevo, aunque hay solicitudes para 3,3 GW de bombeo en el Pirineo. El apagado del reactor belga Doel-3 deja
650 MW menos en la red. Y entre las promesas que se repiten, una que nadie se cree: la fusión comercial.